CUANDO
TERMINE
LA CUENTA
ATRAS

Capítulo 9
LA PROFÉTICA CUENTA ATRÁS HA TERMINADO



Como autor del presente libro, le puedo decir que ha sido todo un desafío escribirlo. Más que todo lo que he escrito hasta ahora. Antes de hablar sobre la cuenta atrás que conduce al regreso de Cristo siento que primero debo explicar por qué ha sido tan difícil escribir el presente libro, ya que esto tiene mucho que ver con el tema de este capítulo.

He dicho desde el principio, en el capítulo 1, que para mí es todo un desafío hablar sobre cosas que yo creo “ver” claramente, como el hecho de que dentro de poco una guerra nuclear va a estallar en el mundo. ¿Cuál es la mejor manera de hablar sobre un tema como este? Especialmente cuando se trata de algo que ha sido revelado por el gran Dios, el creador de la vida.

La tarea es aún más desalentadora si se considera el desacuerdo que existe entre las creencias religiosas en todo el mundo. ¿Cómo mostrar a las personas que ellas han sido engañadas por esas creencias sin ofender a nadie? La realidad es que esto es algo imposible. Y eso dificulta aun más esa tarea.

El propósito principal de escribir este libro es compartir el conocimiento sobre la verdad en lo que se refiere a los acontecimientos proféticos del tiempo del fin, que ahora están a punto de cumplirse.

Mientras escribo esto me pone enfermo ver el miedo y el pánico, principalmente en lo que se refiere a la economía, que asolan una nación tras otra debido a la pandemia del COVID-19. Porque yo sé que esto no es nada comparado con lo que pronto tendrá lugar.

En estos momentos personas en todo el mundo lo tienen muy difícil con lo del distanciamiento social, lo de permanecer confinadas en sus hogares, con el abastecimiento de víveres, con satisfacer ciertas necesidades, con mantenerse al día en lo que se refiere a leyes y reglamentos, etc. Pero esto no es nada comparado con lo que sucederá cuando comience una guerra mundial. Porque entonces habrá una escasez mucho mayor de víveres, de medicinas y de equipos y materiales médicos. En la próxima guerra habrá también escasez de electricidad, agua y gas. Las personas no podrán usar Internet y tampoco muchas otras cosas que ahora solemos dar por sentado.

Compartir tal conocimiento me causa dolor, angustia, sufrimiento, frustración y muchos otros sentimientos. ¡Pero yo creo que es mi tarea hacer esto! Para mí el único aliciente en todo esto es la esperanza de que algunos van a recibir directamente la ayuda y el favor de Dios y de Su Hijo. Porque esto es lo que Dios revela que va a pasar con aquellos que den oídos a Dios, que busquen a Dios para poder seguir viviendo en la nueva era - el Milenio - que vendrá después de todo esto.

Me he abstenido de hablar sobre mí mismo en el presente libro. Y lo he hecho deliberadamente. Excepto en el capítulo 1, para explicar el dilema y el desafío que suponen para mí escribir este libro.



La razón por la cual he reescrito este capítulo

Cuando este capítulo ya estaba listo alguien que lo leyó me dijo que era como si el capítulo no estuviera completo, como si faltara algo. Esa persona me dijo que quizá la explicación sobre donde ciertas cosas están escritas en la Biblia no era lo suficientemente clara. Y también que quizá algún lector podría no aceptar como un argumento convincente el hecho de que yo digo que ciertas cosas simplemente han sido “reveladas” y quizá necesite argumentos o hechos más convincentes.

Yo entiendo muy bien esa preocupación. Y debido a eso me ha quedado muy claro cómo debía escribir este último capítulo. Hasta este punto yo todavía estaba decidido a no hablar sobre mí mismo, porque el presente libro no se trata de mi persona. Pero entonces me han recordado por qué tengo que ser yo y nadie más quien debe escribir el presente libro.

Todo lo que voy a decir a continuación sobre esta cuenta atrás para la Tercera Guerra Mundial y la venida de Cristo no estará completo si no incluyo lo que Dios me ha mostrado que yo debo decir. El hecho es que Dios me ha incumbido una tarea, una obra que debe ser hecha.

He intentado dejar a un lado ese tema en el presente libro, y casi lo logro. Y quizá lo que escribo aquí sobre mí mismo, en el contexto de lo que debo decir, puede sonar un poco extraño y a fanatismo religioso para muchos en el mundo, pero yo no me preocupo con esto. Lo que debe preocuparme es hacer lo que es justo en los ojos de Dios.

Y la verdad es que esto me recuerda lo que pasó con el profeta Jonás. Dios le había dicho que fuera a la ciudad de Nínive y avisara a sus habitantes de su eminente destruición. Pero Jonás intentó huir de su responsabilidad. Yo no soy el profeta Jonás, pero cuando Dios me incumbió la tarea de escribir el presente libro Él también me incumbió la a tarea de informar a las personas de que yo soy un profeta de Dios y que Él me ha enviado para hacer esta obra. Además, yo soy el último apóstol de la Iglesia de Dios en el final de esta era de los seres humanos.

Yo odio el hecho de que será necesario mucho tiempo y que las personas tendrán que experimentar los acontecimientos más destructivos en ese tiempo del fin antes de que quede probado que lo que yo digo aquí es verdad. Porque para entonces será demasiado tarde para prepararse. Sería mucho mejor si la verdad que Dios me reveló, que Dios me ha dado, hablara por sí sola.

A lo largo de los siglos, siempre ha sido la tarea de los profetas avisar a los seres humanos sobre lo que sucederá como resultado de su elección de no dar oídos a Dios. En esos casos los profetas revelaban claramente quiénes ellos eran y que Dios los había enviado con el mensaje que ellos llevaban. Solo hubo una nación - una nación importante - que hizo caso a las advertencias de un profeta: Asiria, cuja capital era Nínive. Ellos hicieron caso a las advertencias de Jonás y se arrepintieron. Y como resultado de esto no fueron destruidos. Y por increíble que parezca solo unos años después de esto Dios permitió que Asiria conquistara al pueblo de Israel y los llevara cautivos.

Así que, a partir de este punto voy a decir ciertas cosas que Dios me ha revelado como profeta y apóstol. Yo no soy un profeta como los profetas antiguos, a quienes Dios daba profecías para que fuesen escritas en la Biblia. A mí Dios me ha dado la capacidad de interpretar muchas de esas profecías que se refieren a cosas que van a suceder ahora, en el tiempo del fin.

Quizá esto sea más fácil de entender si lo comparo a los profetas Daniel y Juan, que escribieron muchas profecías sobre el tiempo del fin, pero que no sabían cómo o cuándo estas profecías se cumplirían y tampoco su relación con los acontecimientos en el mundo. Ellos no entendían lo que habían escrito. Daniel preguntó a Dios de qué se trataban las cosas que Dios le había mostrado y le había dicho que las escribiera, porque él quería entenderlas. pero Dios simplemente le dijo que cerrara el porque lo que él había escrito no era para su tiempo, pero para el tiempo del fin.

Juan escribió el libro de Apocalipsis y Dios le reveló las profecías contenidas en ese libro mientras él estaba en la prisión, en la Isla de Patmos. Y Juan tampoco sabía de qué se trataban todas esas profecías. Pero Dios está revelando esas cosas ahora, porque esos son los tiempos a los que se refieren la mayor parte de lo que fue escrito.

Y quizá algunos piensen que yo no tengo autoridad para decir las cosas que están escritas aquí, o que esas cosas quizá no sean verdad. Pero yo sí tengo esa autoridad y lo que está escrito aquí es verdadero. Y cuando digo que algo ha sido “revelado” cabe al lector decidir si cree o no que esto es verdad. La verdad es que no hay nada que yo pueda citar de la Biblia que “pruebe” que estas cosas son verdaderas. La prueba está en todo lo que he escrito antes sobre las cosas falsas en el cristianismo tradicional y la verdad que está en la Biblia.

Lo importante en todo esto no es la persona que trae el mensaje, pero el hecho de que lo que esa persona dice proviene de Dios. Esto es lo importante. Pero, desafortunadamente, a menudo la forma en que las personas responden a lo que Dios dice determina cómo un profeta es recibido. Esto a su vez tiene mucho que ver con la respuesta de Dios a los que le dan oídos y a los que no.

Dios está dejando muy claro que, en esta última etapa de la era del autogobierno del hombre, Él escuchará a aquellos que le den oídos y comiencen a hacer cambios en sus vidas con base en lo que Él ha revelado.



El comienzo de la cuenta atrás

Cuando la Apostasía finalmente tuvo lugar, la Iglesia no era consciente de lo que en realidad había sucedido. Las personas no fueron capaces de entender que lo que había pasado era la profetizada Apostasía. Ellas no entendieron que lo que sucedió en la Iglesia fue el cumplimiento de esta profecía y que esto era la señal para la Iglesia de Dios de que Su Hijo ahora iba a regresar. Nadie lo sabía. Y varios años después Dios reveló que el día que esa Apostasía tuvo lugar había comenzado una cuenta atrás para la venida de Cristo.

Aunque entonces el Sr. Joseph Tkach sénior mostró muy claramente su rebelión contra Dios diciendo en un sermón cosas que eran totalmente contrarias a la verdadera doctrina, Dios aún no había revelado que el Sr. Joseph Tkach sénior era la persona que cumplía el rol del hombre de pecado, el hijo de perdición. La Iglesia aún no sabía que entonces se cumplió esta profecía de Pablo revelando que la venida de Cristo ahora es inminente. Hasta el día de hoy, la gran mayoría de la Iglesia que está dispersada todavía está ciega y no puede ver esta verdad.

Aunque ya he hablado sobre esto, en parte, hay más cosas en esta profecía de Pablo sobre la Apostasía que deben ser abordadas. Cuando usted lee este pasaje en 2 Tesalonicenses, usted debería ver claramente por qué este acontecimiento es tan crucial para la profecía del tiempo del fin.

Ahora saben qué lo detiene, (del griego = retiene, restringe, contiene) a fin de que a su debido tiempo él (el hombre de pecado) sea revelado (del griego = dar a conocer, revelar lo que antes no se sabía). Porque ya está obrando el misterio de la iniquidad; solamente espera hasta que sea quitado de en medio el que ahora lo detiene. (La misma palabra del griego = retiene, restringe, contiene). Y entonces será manifestado (del griego = dar a conocer, traer a la luz) aquel inicuo, a quien el Señor consumirá con el soplo de su boca y destruirá con el resplandor de su venida. (2 Tesalonicenses 2: 6-8).

Esta profecía muestra que el hombre de pecado, el inicuo, sería revelado. “A quien el Señor consumirá con el soplo de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida”. La mayoría de las personas que se dispersaron después de la Apostasía no ha podido entender este versículo porque ellas solo pueden entender el cumplimiento de esto como algo físico. Ellas creen que esta profecía solo puede cumplirse en el momento que Josué el Cristo venga, en el mismo día que termine el tiempo del fin.

Pero este mismo versículo muestra que era Dios quien iba a revelar la identidad del hombre de pecado y lo que esto significa para la Iglesia. Aunque la mayoría de las personas no tenía “oídos para oír” y tampoco “ojos para ver”, Dios dejó muy claro que sería Él quien revelaría la identidad del hombre de pecado. Después que el Sr. Joseph Tkach sénior traicionó la confianza en él depositada al dar un sermón tan desafiante, el Templo espiritual de Dios quedó contaminado. Una abominación sin precedentes tuvo lugar en la Iglesia.

Exactamente 40 Sabbats después que el Sr. Joseph Tkach sénior dio ese sermón, (el mismo día, a la misma hora en su zona horaria) él murió. Esto fue una revelación, una advertencia, del propio Dios. Al quitarle la vida Dios reveló que el Sr. Joseph Tkach sénior era de hecho el hijo de perdición, el hombre de pecado. Y con esto Dios también reveló que para el mundo había comenzado una cuenta atrás para el tiempo del fin. El momento finalmente había llegado, después de casi 6.000 años, para que las profecías del tiempo del fin comenzasen a cumplirse. Ese proceso comenzó el mismo día en que el Sr. Joseph Tkach sénior pronunció su sermón apóstata, pero Dios todavía tenía que revelar esto.

El cumplimiento de esa profecía, el hecho de que Dios haya destruido al hombre de pecado, fue el anuncio – fue lo que trajo a la luz – para el pueblo de Dios que Josué el Cristo ahora iba a regresar. El momento de su regreso ahora había llegado y ya no había nada que lo retuviera, que impidiera a la Iglesia ver esto. El momento había llegado. ¡La cuenta atrás para la venida de Cristo había comenzado!

En la Biblia el número 40 es usado para anunciar el juicio de Dios. Debido a la rebelión de los seres humanos en los días de Noé la sentencia del juicio de Dios fue un diluvio que duró 40 días y 40 noches. Otro ejemplo de como el número 40 es usado para anunciar el juicio de Dios fue cuando Dios permitió que los hijos de Israel vagasen por el desierto durante 40 años debido a su rebelión.

Precisamente el hombre que había sido colocado en una posición de autoridad en la Iglesia de Dios, directamente bajo la autoridad de Cristo, dijo que la obediencia al Sabbat en el séptimo día ya no era un mandamiento para el pueblo de Dios. ¿Le parece extraño que entonces, debido a su rebelión, Dios dictara la sentencia de Su juicio para el Sr. Joseph Tkach sénior? Una sentencia que fue ejecutada exactamente 40 Sabbats después - en el mismo día y a la misma hora - del Sabbat en el que él había dicho que ya no era necesario guardar el Sabbat de Dios.

Lo primero que Dios reveló a Su Iglesia con respecto a esa cuenta atrás fue la importancia de ese período de 280 días (40 x 7) que reveló Su juicio. Aquí el número 40 representa el juicio y el numero 7 representa el hecho de que el propósito de Dios estaba concluido, se había cumplido.

Cuando el Sr. Joseph Tkach sénior dio ese sermón profanando el Templo de Dios, la Iglesia de Dios, se cumplió la profetizada “Abominación de la Desolación” en el Templo espiritual de Dios. La profecía de Pablo sobre la Apostasía había comenzado a cumplirse. Dios reveló una sentencia muy específica que Él había ejecutado personalmente, sobre el hombre de pecado, el hijo de perdición. Exactamente 280 días después Dios le quitó la vida.

Después que la Iglesia remanente se dio cuenta de la importancia de esta sentencia sobre este profetizado hombre de pecado, hijo de perdición, Dios nos dio más comprensión sobre importantes períodos de tiempo que encajan perfectamente en lo que la Iglesia estaba experimentando.

Antes de hablar con más detalles sobre la importancia de períodos proféticos específicos y el significado de ciertos números que son usado en la revelación bíblica, debo decirle que Dios trabaja de una manera muy metódica y precisa en el cumplimento de Su Palabra. Las profecías se cumplen de una manera muy precisa, especialmente en lo que se refiere a los números.

Proféticamente el número 7 representa que algo que Dios hace está completo y revela cómo Dios va a poner fin al autogobierno del ser humano y establecer el gobierno de Su Reino. 6.000 años de autogobierno del ser humano y los siguientes 1.000 años del reinado de Josué el Cristo revelan un “completo” plan de 7.000 años para la humanidad.

Esos 7.000 años son el cumplimiento profético de lo que representa el Sabbat semanal, el séptimo día de la semana. En los primeros seis días de la semana los seres humanos deben trabajar y ocuparse de sus asuntos, pero en el séptimo día, en el Sabbat, debemos descansar de ese trabajo y centrarnos en la obra de Dios; en el propósito, en el plan y en la voluntad de Dios para los seres humanos. De la misma manera, en los primeros 6.000 años Dios ha permitido a los seres humanos seguir sus propios caminos y vivir a su manera, pero durante los siguientes 1.000 años el enfoque será el plan y el propósito de Dios, que se cumplirá bajo el reinado de Su Reino.

Lo que acabo de explicar son ejemplos sencillos. Aunque los cálculos proféticos y los números usados en las revelaciones proféticas pueden confundir a muchos. Y como no todas las personas tienen interés por las matemáticas y los sistemas numéricos, es comprensible que algunos no aprecien algunas partes del presente capítulo. Sin embargo, estas cosas revelan mucho sobre Dios, revelan lo meticuloso y perfecto que Dios es en todas las cosas.



Períodos proféticos de 1.260 días del tiempo del fin

Ya hace mucho tiempo que la Iglesia entiende que hay períodos específicos de 1.260 días en el tiempo del fin que tienen que ver con la venida de Cristo. Pero la Iglesia no entendía cómo esos períodos de tiempo encajan o cómo ellos serían cumplidos.

Hay diferentes términos que son usados para referirse a esos períodos proféticos del tiempo del fin, pero todos ellos equivalen a 1.260 días. En el libro de Apocalipsis, por ejemplo, se menciona un periodo específico de 42 meses que tiene que ver con la cuenta atrás para el regreso de Cristo.

En otros pasajes de la Biblia se usa el término tiempo, tiempos y mitad de un tiempo (3 años y medio) que también equivalen a 1.260 días proféticamente. Tiempo equivale a 360 días, tiempos (x 2) equivale a 720 días, y mitad de un tiempo equivale a 180 días; y la suma de todo es 1.260 días. En el calendario de Dios, el calendario Bíblico, un año tiene 360 días y no 365 días como en el calendario romano.

Después que Dios reveló la sentencia de Su juicio (7 x 40) para el hombre de pecado y la Apostasía del tiempo del fin tuvo lugar en Su Iglesia Dios entonces comenzó a revelar que una cuenta atrás para el regreso de Cristo había comenzado. Pero en medio a todo esto la Iglesia seguía sin saber cuándo Cristo iba a volver y tampoco cómo esos períodos proféticos de tiempo encajaban en esa cuenta atrás.

El primer período profético del tiempo del fin que Dios reveló a la Iglesia tiene que ver con una profecía en el libro de Apocalipsis sobre la dispersión de la Iglesia como consecuencia de la Apostasía.

Ella [hablando proféticamente de la Iglesia de Dios] dio a luz un hijo varón [Cristo] que ha de guiar todas las naciones con cetro de hierro. Y su hijo fue arrebatado ante Dios y Su trono. [Esto se refiere a la resurrección de Josué el Cristo.] Y la mujer [la Iglesia de Dios] huyó al desierto, donde tenía un lugar que Dios había preparado, para ser alimentada allí durante mil doscientos sesenta días. (Apocalipsis 12:5-6).

Este fue el primero de varios períodos de tiempo que Dios revelaría. No fue una mera coincidencia que, contando desde el día de la Apostasía, el 17 de diciembre de 1994, hasta el Día de Pentecostés de 1998, hayan pasado 1.260 días. Ese período de 1.260 días fue especialmente significativo para la Iglesia de Dios porque la Iglesia sabía que este período profético específico tendría lugar en el tiempo del fin.

Esta profecía es muy específica y revela que Dios iba a proteger una parte de la Iglesia que se dispersó por todo el mundo después de la Apostasía (dispersada en el desierto). Dios protegió a ese remanente de los ataques de Satanás para que Él pudiera fortalecer espiritualmente a este grupo que estaba dispersado (ellos fueron alimentados por Dios) hasta que ellos pudiesen levantarse nuevamente.

Varios años después del Día de Pentecostés de 1998, Dios reveló que en ese día el remanente de la Iglesia que estaba dispersada había sido restablecido como la única y verdadera Iglesia a través de la cual Dios trabajaría hasta el regreso de Cristo. Ese Día de Pentecostés del año 1998 no solo marcó el comienzo de la Iglesia remanente para el tiempo del fin, sino que también marcó el final de la última de las siete eras de la Iglesia de Dios: la Era de Laodicea.

Aunque Dios había revelado que entre la Apostasía y el restablecimiento de la Iglesia remanente se había cumplido un período de 1.260 días, Dios todavía no había revelado que había otros períodos proféticos de 1.260 días del tiempo del fin que se cumplirían antes que empezara la Tercera Guerra Mundial y antes del regreso de Cristo.



2008: Un año profético decisivo para la venida de Cristo

A medida que se acercaba el año 2008, Dios comenzó a revelar más a la Iglesia sobre esos períodos proféticos de 1.260 días del tiempo del fin que encajan en una cuenta atrás para el regreso de Cristo. En 2006 Dios había revelado que el año 2008 sería un año decisivo en lo que se refiere al último testimonio que Él iba a dar a los seres humanos.

Y como resultado de esa revelación yo escribí el libro 2008 - El Último Testimonio de Dios, en el que yo hablo sobre ese testimonio (el testimonio de Dios).

Sin duda el año 2008 resultó ser un año crucial proféticamente para el pequeño remanente de la Iglesia de Dios. Una importante revelación fue que 2008 sería el año en que el Séptimo Sello sería abierto. Esto me llevó a percatarme de que una cuenta atrás estaba en curso. Hay muchas más cosas en esta historia, pero por ahora solo voy a hablar de los aspectos más importantes de todo esto, para mostrar la precisión con la que Dios ha revelado proféticamente esa cuenta atrás para el regreso de Su Hijo.

Debido a que Dios había revelado que el año 2008 era de gran importancia para el cumplimiento de la cuenta atrás para el regreso de Su Hijo, la Iglesia se centró en una determinada fecha para el regreso de Cristo en el año 2012. Y más tarde ese entendimiento resultó estar incompleto, aunque la conclusión a la que hemos llegado estaba basada en todo lo que Dios había revelado hasta entonces - la presente verdad que Dios nos había dado - pero quedaba mucho más que Dios aún nos revelaría.

En 2 Pedro 1:12 el apóstol Pedro usa la expresión la verdad presente[o la presente verdad]. Esa expresión sigue teniendo el mismo significado en los días de hoy. Esto representa el hecho de que en los últimos 6.000 años Dios ha estado revelando la verdad a los seres humanos de manera progresiva. La más importante de esas verdades está siendo revelada ahora, porque Dios está preparando al mundo para recibir a Su Hijo y Su Reino que va a empezar a gobernar esta tierra cuando Cristo regrese. La “presente verdad “es la verdad que ha sido revelada hasta el presente momento; sea esto cuando sea.

Muchas cosas sucederían en la Iglesia de Dios durante el año 2008. Y también con la economía mundial, lo que a su vez tenía mucho que ver con el comienzo del “último testimonio” de Dios para los seres humanos. Usted puede leer más sobre esto en el libro 2008- El Último Testimonio de Dios.

Dios no solamente había revelado a la Iglesia que 2008 sería el año en que el Séptimo Sello de Apocalipsis sería abierto, sino que ese año Dios también dio a la Iglesia una nueva verdad: que Cristo regresaría en un Día Sagrado de Pentecostés. Y debido a esto la Iglesia comenzó a aprender sobre ciertos períodos proféticos específicos del tiempo del fin que encajan en esta cuenta atrás del tiempo del fin.

Después d que Dios había revelado tan claramente que 2008 era un año muy importante proféticamente y que Cristo va a regresa en un Día Sagrado de Pentecostés, ha sido emocionante recibir lo siguiente que Dios nos ha revelado, algo que tiene que ver con una profecía que está escrita en Daniel 12. Se trata de un período específico de 1.335 días en el tiempo del fin, que representa el fin del proceso de poner el sello de Dios en todos los 144.000 que serán resucitados y regresarán con Cristo.

Voy a resumir todo esto de la manera más sencilla posible. Primero hemos pensado que Cristo regresaría en el Día de Pentecostés de 2012. Debido a que 2008 fue un año tan importante proféticamente y que había sido revelado que Cristo regresará en un Día de Pentecostés yo he empezado a buscar un Día de Pentecostés que pudiese tener un significado profético relacionado con el año 2008.

Y poco después he aprendido algo que resultó ser increíblemente emocionante. El único Día de Pentecostés que contando desde un determinado día en 2008 encajaba en todo esto era el Día de Pentecostés del año 2012. Porque si contamos 1.335 días hacia atrás desde el Día de Pentecostés de 2012 esto nos lleva al día 30 de septiembre de 2008. Y me he quedado muy sorprendido al descubrir que esa fue la fecha de la Fiesta de las Trompetas en 2008.

Para la gran mayoría de las personas en la Iglesia esto fue algo increíblemente inspirador porque entendíamos el extraordinario significado contenido en esto. La Fiesta de las Trompetas es el anuncio, al son de trompetas, de la venida del Rey de reyes, de la venida del Mesías. Ese es el significado principal de ese Día Sagrado.

Una de las cosas más importantes contenidas en el significado del Día de Pentecostés es el hecho de que será en ese día que Cristo va a volver, juntamente con los 144.000, para reinar en la tierra. Dios entonces reveló a la Iglesia que la Fiesta de las Trompetas de 2008 fue el anuncio (al son de trompetas) de que estaba en curso una cuenta atrás que nos conduciría al regreso de Cristo. Esto a su vez nos condujo a la comprensión de que los 1.290 días mencionados en Daniel 12 se cumplieron el 14 de noviembre de 2008. Dios reveló que en esa fecha el Séptimo Sello de Apocalipsis había sido abierto.



Dios es meticuloso en lo que se refiere al momento de los acontecimientos y en todo lo que Él hace

No voy a hablar en detalles de todos los acontecimientos que tuvieron lugar alrededor del año 2008, porque hay muchas más cosas involucradas en toda esa historia. La mayor parte de esa historia solo tiene significado para la Iglesia de Dios, y la verdad es que sería casi imposible para los demás comprender el significado de todo esto ahora.

Es por eso que he elegido explicar de una manera resumida los acontecimientos más relevantes que revelan lo asombrosa que es esta profética cuenta atrás que está en curso, que está casi llegando al fin ahora.

Es importante entender que, indubitablemente, Dios ha dado marcadores específicos para esta cuenta atrás del tiempo del fin. Usted puede estar atento a estos marcadores para estar mejor preparado para los últimos acontecimientos del tiempo del fin que ahora se acercan rápidamente.

Lo primero que Dios reveló a Su Iglesia en 2008 fue que el Día de Pentecostés de 2012 era la primera fecha en que Cristo podría regresar. Aunque eso no sucedió, el período de tiempo profético que va desde la Apostasía hasta el Día de Pentecostés de 2012 tiene detalles proféticos muy significativos y profundos que revelan una asombrosa meticulosidad en la manera en que Dios trabaja.

Después que yo le explique todos los cálculos proféticos y las fechas en las cuales todo esto tuvo lugar será entonces mucho más emocionante e inspirador comprender que, de acuerdo con las probabilidades matemáticas, todo esto es prácticamente imposible. Sin embargo, Dios hizo con que todo sucediera y encajara perfectamente.

Contando desde la fecha de la Apostasía hasta el Día de Pentecostés de 2012, el 27 de mayo de 2012, hay un total de 6.370 días. Y esto es una sorprendente revelación.

En este cálculo no hay que incluir el Día de Pentecostés mismo, el 27 de mayo de 2012, ya que Cristo iba a volver en día 26, justo cuando el Día de Pentecostés, el 27 de mayo, estuviese comenzando.



Dos cálculos diferentes, pero con el mismo resultado: 6.370 días

Lo que Dios comenzó a revelar a la Iglesia sobre una cuenta atrás que había comenzado y que nos llevaría al regreso de Cristo es algo muy profundo. ¡Dios no solo reveló a la Iglesia que el resultado de ese cálculo es exactamente 6.370 días – algo asombroso – pero también que hay dos cálculos simultáneos con el mismo resultado!

El primer cálculo, cuyo resultado es 6.370 días, es una multiplicación de tres números específicos que tienen un importante significado profético. Dios reveló que esos números son el 7, el 70 y el 13. Multiplicando esos números entre ellos se obtiene como resultado 6.370 días.

He mencionado antes que la sentencia del juicio de Dios contra el hombre de pecado fue revelada por el hecho de que él murió exactamente 280 días después de la Apostasía. Este número es el resultado de la multiplicación del número 7, los siete días de la semana, por el número 40, que proféticamente representa el juicio de Dios. El hombre de pecado intentó cambiar el Sabbat de Dios diciendo a la Iglesia que ya no era necesario guardar el séptimo día de la semana. Y Dios ejecutó la sentencia de Su juicio contra él por hacer esto poniendo fin a su vida exactamente 280 días (7X40) después – a la misma hora – del día en que él dijo que observar el Sabbat ya no era considerado como un mandamiento de Dios. El significado profético del número 7 es que algo está completo – está concluido.

El significado profético el número 70 siempre está relacionado con a la venida de Cristo. Esto proviene de una profecía que está escrita en el libro de Daniel conocida como la Profecía de las 70 semanas. Y en lo que se refiere a ese cálculo que comenzó después de la Apostasía, no era una cuestión de años sino de días. Si usted multiplica el número 7 (los 7 días en una semana) por el número 70 (un número que está relacionado con la venida de Cristo), el resultado es 490 días.

Luego hay que hacer una multiplicación más para llegar al total de 6.370 días. Hay que multiplicar ese resultado por el número 13. Este número tiene un importante significado y está relacionado con la apostasía y la rebelión. Muchos libros de referencia bíblica reconocen esto. Proféticamente ese número también está relacionado con Satanás, quien es la suprema personificación de la rebelión y la apostasía. Él es el origen de ese espíritu.

Todas estas fechas y números tienen un importante significado para la Iglesia de Dios porque la Iglesia comprende que cuando Cristo regrese Satanás será encadenado y enviado a la prisión, donde quedará por un periodo de poco más de 1.000 años. Dios no va a permitir que Satanás y a los demonios estén entre los seres humanos durante el Milenio o durante los últimos 100 años, cuando el “resto” de la humanidad será resucitado a una segunda vida física.

El resultado de esa multiplicación, 6.370, no solo tiene un importante significado en lo que se refiere a la segunda venida de Cristo (70), sino que también muestra que el gobierno de Satanás (13) en esta tierra llegando al fin y que Cristo vendrá para gobernar en su lugar, completando (7) así el plan de Dios de establecer Su Reino para gobernar en la tierra (7 x 70 x 13 = 6.370).

Además de eso el número 13 tuvo un importante significado en lo que sucedió en la Iglesia, la profetizada rebelión del hombre de pecado, el hijo de perdición, que resultó en la Apostasía. De hecho, el significado contenido en este período de tiempo que va desde la Apostasía hasta la primera posible fecha para el regreso de Cristo resultó ser increíblemente inspirador para la Iglesia de Dios.

Estos números se vuelven cada vez más sorprendentes y reveladores cuanto más usted se profundiza en su significado. La imposibilidad de que todo esto sea una coincidencia es algo que desafía la imaginación. La probabilidad matemática de que estos números coincidan con las fechas asociadas a ellos se vuelve exponencialmente imposible cuanto más usted considera esto. Esos números y el resultado de su multiplicación ya son realmente asombrosos en sí mismos, pero el hecho de que todos ellos también contengan ese “significado exacto” hace con que la improbabilidad matemática de todo esto sea mucho mayor todavía. Y esto es un claro testimonio de quien es el autor de todo esto.



El segundo cálculo con el resultado equivalente a 6.370 días

En este período de tiempo de 6.370 días en total se puede reconocer innegable e indeleblemente la mano de Dios. Pero Dios no ha quedado solo en esto. Él no ha mostrado simplemente un período de tiempo que certifica la venida de Cristo usando una profecía de exactamente 70 semanas. Dios también reveló la importancia de los ciclos de 1.260 días que identifican los períodos proféticos del tiempo del fin. He mencionado ese periodo de tiempo anteriormente y también he dicho que eso es descrito de diferentes maneras (42 meses; tiempo, tiempos y mitad de un tiempo, y también 3 años y medio), pero siempre en el mismo contexto de períodos proféticos específicos que duran 1.260 días.

Este segundo cálculo es principalmente importante debido a lo que esto revela sobre los seres humanos. En 2008 Dios comenzó con un último testimonio a los seres humanos, mostrando como son los “caminos” de los seres humanos. Es importante señalar que este testimonio terminó en el Día de Pentecostés de 2012.

Los “caminos” de los seres humanos han producido mucha confusión, infelicidad, sufrimiento, injusticia, guerras y mucha perversión en la existencia humana. Esa confusión creada por los seres humanos permea todas las facetas de la vida. Y esto se refleja en el fracaso de los gobiernos, de las religiones, de los sistemas económicos, en las sociedades y en la vida familiar. Y ahora, con la tecnología moderna, los seres humanos tienen la capacidad de aniquilar a sí mismos si Dios no interviene. El ser humano está incompleto y necesita a Dios y a los caminos de Dios para sobrevivir.

El número 5 está relacionado con los seres humanos y es usado para revelar un importante aspecto de la relación entre los seres humano con Dios. Este número revela el contraste entre los “caminos de los seres humanos” y los “caminos de Dios”. Los caminos de los seres humanos son opuestos a los caminos de Dios. Los caminos de los seres humanos revelan la naturaleza egoísta de los seres humanos.

Aunque el uso del número 5 no es revelado tan claramente como el uso de los números 7, 40 y 70, desde hace mucho tiempo Dios ha dado a Su Iglesia la comprensión de que el significado profético de ese número está relacionado con los seres humanos.

La naturaleza egoísta de los seres humanos está motivada por “los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la soberbia de la vida” (1 Juan 2:16). Mientras que los caminos de Dios están fundamentados en el amor totalmente desinteresado y altruista, en la misericordia, en el perdón, en la bondad, en la paciencia, en la paz y en el amor sincero, que se sacrifica y que siempre es generoso con los demás.

En este segundo cálculo cuyo resultado es 6.370, el número 5 es usado en relación con estos ciclos de 1.260 días.

El uso del número 5 tiene un importante significado aquí porque revela “los caminos de los seres humanos”, lo que ha llevado a la sentencia del juicio de Dios en la tierra debido a que los seres humanos no han escuchado a Dios y ahora están a punto de aniquilarse a sí mismos.

En ese período de 6.370 días, hay cinco períodos de 1.260 días (6.300 días) y 70 días adicionales. La adición de esos 70 días está claramente relacionada con el regreso de Cristo. Esto no es ninguna casualidad, pero es algo que ha sido claramente diseñado para ser de esa manera y revela el propósito de Dios: que los seres humanos han sido juzgados a través de ese último testimonio que muestra la manera cómo los seres humanos han respondido a Dios en esos 6.000 años.



El primer y el quinto períodos proféticos del tiempo del fin

Todos estos diferentes cálculos y las fechas en las que ellos ocurrieron se han convertido en un tema fascinante para la Iglesia de Dios, porque esto revela ciertos patrones y un orden que no pueden ser casualidad, pero que han sido diseñados para ser de esa manera. Y esto es simplemente asombroso y profundamente inspirador.

Además de lo que Dios nos ha revelado sobre esos cinco períodos proféticos del tiempo del fin, Dios también nos reveló que dos de ellos tenían un significado muy importante y específico. El primero, al que ya he mencionado, es el período de tiempo que va desde la fecha de la Apostasía (17 de diciembre de 1994) hasta el Día de Pentecostés de 1998 (30 de mayo).

Sin entrar en muchos detalles, hay un versículo que se aplica específicamente a este primer período profético del tiempo del fin. La Apostasía fue un catastrófico acontecimiento en la Iglesia de Dios. Y como resultado de esto lo que quedaba de la Iglesia fue dispersado. La Iglesia estaba tan débil y desorientada cuando esto ocurrió que Dios tuvo que protegerla durante un tiempo, hasta que el remanente pudiera ser establecido y reestructurado, pudiera recobrar fuerzas para seguir adelante hasta el regreso de Cristo.

Pero le fueron dadas a la mujer (la Iglesia de Dios) dos alas de gran águila (esto simboliza protección), para volar de la presencia de la serpiente (Satanás), al desierto, a su lugar donde recibe alimento por un tiempo, y tiempos y la mitad de un tiempo. (Apocalipsis 12:14).

Dios permitió que Satanás embistiera con todo su poder contra la Iglesia de Dios, ejerciendo su influencia sobre ella e instigándola a cometer la Apostasía. Después de esto Dios ha protegido a la Iglesia contra Satanás impidiéndole de acometer contra la Iglesia por un tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo. Y, como he explicado antes, ese es un período profético de 1.260 día. Dios protegió a la Iglesia para que así Él pudiera trabajar con un remanente de Su antigua Iglesia ayudándolos a crecer, fortaleciéndoles una vez más para que en el futuro ellos pudiesen mantenerse firmes y resistir a la influencia y a cualquier ataque de Satanás.

En el Día de Pentecostés de 1998 la Iglesia de Dios fue restablecida como el remanente que seguiría adelante hasta la venida de Josué el Cristo.

El segundo específico período profético de 1.260 días del tiempo del fin, del que Dios reveló tener gran importancia, fue el quinto período de tiempo. Un período que va desde el momento en que las Siete Trompetas del Séptimo Sello sonaron (el 14 de diciembre de 2008) hasta el 27 de mayo de 2012 (el Día de Pentecostés), exactamente 1.260 días después.

Dios ya había revelado a Su Iglesia que 2008 era un año crucial en la cuenta atrás para el regreso de Su Hijo como Rey de reyes. Dios también había revelado que la Fiesta de las Trompetas de 2008 fue el anuncio del regreso de Cristo con los 144.000. Esto a su vez llevó a la revelación de que las Siete Trompetas del Apocalipsis sonaron el 14 de diciembre de 2008. También fue revelado que los 1.260 días que siguieron a esto, y que condujeron al Día de Pentecostés de 2012, fueron el periodo de tiempo exacto del último testimonio de Dios para los seres humanos.

Aunque las Siete Trompetas sonaron en diciembre de 2008, los acontecimientos que ellas anuncian no empezaron a tener lugar todavía y no van a tener lugar hasta que todos los 144.000 hayan recibido el sello de Dios. Es por esto que después de 2012 nuevos marcadores fueron establecidos para la fecha del regreso de Cristo. Esto se debe a que la Tercera Guerra Mundial no puede empezar y Cristo no puede regresar hasta que todos los 144.000 hayan recibido el sello de Dios.

Dios no ha revelado el significado de los otros tres períodos de 1.260 días, entre el primero y el quinto, y tampoco si ellos tienen otro significado además del hecho de que ellos agregan un importante significado al total de cinco períodos proféticos del tiempo del fin.



PRIMER CÁLCULO hasta 2012:
Con dos señales proféticas de la venida de Cristo

Desde la Apostasía hasta el Día de Pentecostés de 2012
• Del 17 de diciembre de 1994 hasta el 27 de mayo de 2012
• Número total de días proféticos = 6.370

1ª señal: 7 x 70 x 13 = 6.370
2ª señal: 5 x 1.260 + 70 = 6.370

1er período profético de 1.260 días
• del 17 de diciembre de 1994 al 30 de mayo de 1998

2º, 3er y 4º períodos proféticos + 70 días
• del 31 de mayo de 1998 al 13 de diciembre de 2008

5º periodo profético de 1.260 días
• del 14 de diciembre de 2008 al 27 de mayo de 2012


NÚMEROS:
Significado profético

5 = los caminos de los seres humanos
7 = lo que Dios completa (concluye)
13 = rebelión y apostasía / Satanás
40 = el juicio de Dios
70 = la venida de Cristo
1.260 días = un período profético que marca el tiempo del fin



Dos períodos proféticos adicionales

Dios reveló cinco períodos proféticos del tiempo del fin que nos llevaron al Día de Pentecostés de 2012. Y desde entonces Dios ha revelado la importancia de otros dos períodos proféticos adicionales de 1.260 días que nos llevaron al Día de Pentecostés de 2019. Y de ese momento en adelante Dios no ha revelado claramente ningún otro período profético que todavía pueda cumplirse.

Antes de hablar con más detalles sobre el hecho de que Dios no ha revelado claramente nuevos períodos de tiempo todavía, es importante mirar primero lo que Dios sí ha revelado a través de esos dos períodos adicionales que nos llevaron a 2019. Esto le ayudará a entender en qué punto estamos exactamente en esa cuenta atrás.

El período de tiempo que va desde el Día de Pentecostés de 2012 al Día de Pentecostés de 2019 contiene 2 nuevos períodos proféticos adicionales del tiempo del fin. Esto tiene un importante significado en el total de esa cuenta atrás. Desde el Día de Pentecostés de 2012, el 27 de mayo (contando también ese día) hasta el día de Pentecostés de 2019, el 9 de junio, hay un total de 2.570 días. Este total abarca también 50 días que han sido adicionados a estos dos últimos períodos proféticos (1.260 + 1.260 +50 = 2.570).

Y nuevamente aquí, las probabilidades matemáticas de que estos dos periodos proféticos adicionales sumados a esos 50 días cayesen en las fechas en que han caído son astronómicamente pequeñas. Estos dos períodos proféticos del tiempo del fin que siguieron al Día de Pentecostés de 2012 nos llevaron al 21 de abril de 2019. Esta fecha cayó dentro de la celebración anual de los Días de los Panes sin Levadura, luego después del Pesaj. Es increíblemente inspirador ver que el 21 de abril de 2019 fue el día que representa el cumplimiento de la ofrenda de la Gavilla Mecida. Esto simboliza que Josué el Cristo fue recibido por Dios no solo como el sacrificio del Pesaj por toda la humanidad, pero también como Sumo Sacerdote.

La ofrenda de la Gavilla Mecida representaba el momento en que Josué el Cristo fue aceptado como el primero de los primeros frutos de la gran cosecha de Dios, de aquellos que han sido cosechados del mundo para ser parte de Su familia, de ELOHIM. Josué el Cristo murió en el día del Pesaj y su cuerpo fue colocado en el sepulcro justo antes del atardecer en el cuarto día de la semana (el miércoles) en el año 31 d. C. Después del atardecer, comenzaba la celebración anual de la Fiesta de los Panes sin Levadura. Luego, al final del séptimo día (del Sabbat semanal) justo antes del atardecer, Josué el Cristo fue resucitado de entre los muertos, después de haber estado en la tumba exactamente tres noches y tres días.

Cristo fue resucitado justo antes del anochecer en ese Sabbat semanal, tan pronto como el sol se puso y empezó el primer día de la semana (el domingo). Pero Cristo solo subió a Dios la mañana siguiente, el domingo por la mañana, exactamente en el momento cuando los sacerdotes solían ofrecer la Gavilla Mecida delante de Dios. Cuando Cristo fue recibido por Dios Padre, en ese mismo momento, se cumplió el significado espiritual de la ofrenda de la Gavilla Mecida. Poco después de eso, en el mismo día, después de haber sido recibido por Dios, Cristo regresó para estar con sus discípulos y con otros durante los siguientes 40 días.

La ofrenda de la Gavilla Mecida no representa solamente el comienzo de la cosecha espiritual de Dios, ya que representa a Josué el Cristo como el primero de los primeros frutos. También en ese día comenzada una cuenta atrás muy específica que Dios dio a Su pueblo para que sepamos cuándo celebrar el Día Sagrado de Pentecostés. La palabra pentecostés significa contar cincuenta.

En el Día de Pentecostés los israelitas presentaban a Dios dos panes como ofrenda mecida. Esos panes eran mecidos delante de Dios y representaban las primicias (los 144.000) que serán ofrecidas para ser recibidas por Dios. De la misma manera que la ofrenda de la Gavilla Mecida que era ofrecida a Dios representaba el hecho de que Josué el Cristo fue aceptado por Dios.

Entender el significado de este recuento adicional de 50 días hasta el Día de Pentecostés junto con la adición de otros dos períodos proféticos de 1.260 resultó ser algo increíblemente inspirador para la Iglesia de Dios.

Pablo dijo que Josué el Cristo fue el primero de las primicias que fue resucitado. En 1 Corintios Pablo describe el orden en que las primicias de Dios - todos aquellos que serán los primeros en resucitar en la Familia de Dios, en ELOHIM - serán resucitados. Cristo sería el primero en ser resucitado y el resto de las primicias será resucitado más tarde, cuando Cristo regrese.

Pero cada uno en su debido orden: Cristo, el primero de las primicias; después, cuando él venga, los que le pertenecen. [Los 144.000]. (1 Corintios 15:23).

Aquí dice claramente que primero Cristo sería resucitado y que el resto de las primicias será resucitado cuando Cristo regrese. Pero antes de esto el proceso de poner el sello de Dios en todos los 144.000 debe ser concluido.

El capítulo 14 del libro de Apocalipsis comienza mencionando a los 144.000 que serán resucitados cuando Cristo regrese.

Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que vaya. Estos fueron redimidos de entre los seres humanos, (durante 6.000 años) como primicias para Dios y para el Cordero. Apocalipsis 14: 4).

El Día de Pentecostés es el Día Sagrado anual que representa las primicias de Dios, los 144.000, que serán resucitados a la vida espiritual en la primera resurrección cuando Cristo regrese y estarán con él en el Monte de los Olivos ese día.

A los primeros cinco períodos proféticos (de 1.260 días) que antecedieron al Día de Pentecostés de 2012 fueron añadidos 70 días. Esos 70 días simbolizan la venida de Cristo. Después hay dos períodos más y esto hacen siete períodos completos de 1.260 días desde la Apostasía. A esos dos nuevos períodos proféticos fueron añadidos 50 días, que simbolizan el hecho de que las primicias (los 144.000) vendrán con Cristo. Todos estos períodos proféticos contienen un importante significado en lo que se refiere a la venida de Cristo para reinar en el Reino de Dios durante los próximos 1.100 años.

El total de esos recuentos que nos llevaron al Día Pentecostés de 2019 representa el completo propósito de Dios que se revela en el recuento que comenzó cuando ocurrió la Apostasía, en diciembre de 1994. A efectos prácticos, esta cuenta atrás ahora ya se ha cumplido proféticamente.



SEGUNDO CÁLCULO hasta 2019:

Del Día de Pentecostés de 2012 al Día de Pentecostés de 2019 (2.570 días)
• 27 de mayo de 2012 al 9 de junio de 2019

6º y 7º períodos proféticos de 1.260 días
• 27 de mayo de 2012 al 21 de abril de 2019

Últimos 50 días hasta el Día de Pentecostés de 2019
50 es el número de días que hay que contar desde el día de la ofrenda de la Gavilla Mecida hasta el Día de Pentecostés
• 21 de abril de 2019 a 9 de junio de 2019



¿El fin de la cuenta atrás?

Aunque la Iglesia de Dios continúa considerando la posibilidad de que se cumplan más marcadores proféticos, Dios no nos ha revelado todavía ningún otro marcador profético que tenga el mismo tipo de significado contenido en el período profético que va desde la Apostasía hasta el Día de Pentecostés de 2019. Puede que después de ese Día de Pentecostés comenzaron a cumplirse algunos acontecimientos que conducirán rápidamente a la Tercera Guerra Mundial, pero que nosotros todavía no hemos visto o que todavía no han sido revelados.

Pero lo que sí está claro es que 7 completos períodos proféticos de 1.260 días del tiempo del fin se han cumplido, revelando claramente una cuenta atrás para la venida de Cristo. Sería sensato recordar que el número 7 es usado para mostrar que algo en el plan de Dios está completo. Llegado a este punto parece que la profética cuenta atrás para la venida de Cristo está completa y que, por lo tanto, ¡la profética cuenta atrás ha terminado!

Esto debería llevar a todos a reflexionar, porque esto coincide con todo lo que está escrito en el Libro de Apocalipsis y que ya se ha cumplido.

Dios ha revelado claramente a Su Iglesia que tan pronto como el proceso de sellado de los 144.000 esté concluido, los acontecimientos anunciados por las primeras cuatro Trompetas empezarán a tener lugar en los Estados Unidos. Hasta este punto todo ya se ha cumplido proféticamente, ya que todos los Siete Sellos del Apocalipsis ya han sido abierto y las Siete Trompetas ya han sonado. Los catastróficos acontecimientos anunciados por esas Trompetas comenzarán a tener lugar cuando todas las primicias hayan recibido el sello de Dios.

Si usted puede comprender que Dios incumbió a Juan la tarea de escribir el libro de Apocalipsis, cuyo mayor parte se refiere a ese período de tiempo desde que comenzó la cuenta atrás el día de la Apostasía, entonces usted debería parar y pensar al ver todo lo que ya se ha cumplido. Los Siete Sellos de Apocalipsis ya han sido abiertos. Las Siete Trompetas del último Sello ya han sonado y los acontecimientos que ellas anuncian pueden comenzar en cualquier momento.

Este libro se titula Cuando termine la cuenta atrás. He mencionado repetidamente que hay una cuenta atrás que conduce a la Tercera Guerra Mundial y al regreso de Cristo. Yo creo firmemente que esos períodos proféticos de 1.260 días ahora están completos y que esa cuenta atrás ha terminado el Día de Pentecostés de 2019.

Pero esto no significa que la Tercera Guerra Mundial tenía que tener lugar inmediatamente o que Cristo tenía que regresar en ese día. Debería ser obvio que hay todavía otra profética cuenta atrás, que será revelada algún día, que nos lleva directamente a la venida de Cristo. ¿Como podemos saber eso? Porque sabemos que Cristo regresará en un Día de Pentecostés. Aunque Dios no ha revelado en qué Día de Pentecostés será. La Iglesia de Dios continuará mirando a ver si hay otros marcadores proféticos e informará a todos sobre ellos tan pronto como esto sea revelado. Si todavía queda tiempo y tenemos la capacidad de hacer esto, por supuesto.

Lo que Dios sí ha revelado es que la cuenta atrás del tiempo del fin cuyo cumplimiento profético conduce al Día de Pentecostés de 2019 ha terminado. Todo esto nos dice a gritos que la Tercera Guerra Mundial está a la vuelta de la esquina y que ya no queda mucho tiempo para prepararse.

Muchos se burlaban de la Iglesia de Dios porque decimos a las personas que se preparen físicamente para lo que viene almacenando alimentos y artículos de primera necesidad para unos tres meses. Pero ahora esas personas ya no se burlan de esto tanto como antes. Ahora que el mundo está sufriendo con una pandemia las personas pueden comprender mejor la necesidad de hacer tal cosa. Y cuando estalle una guerra esto se volverá mucho más esencial. Algo como almacenar agua o tener un sistema para filtrar el agua (el Big Berkey es uno de los mejores) se volverá mucho más importante.

La pandemia de COVID-19 está demostrando ser el catalizador que empujará a las naciones a los últimos acontecimientos que están a punto de empezar en el mundo. Pero las personas están totalmente desprevenidas para esas cosas. El impacto de la crisis económica que ahora se avecina en todo el mundo no es algo que se pueda barrer bajo la alfombra como en 2008. Las naciones caminan a pasos gigantescos rumbo al día de ajuste de cuentas. Y esto está empujando a las naciones hacia una guerra.

La economía mundial está comenzando a implosionar. Este proceso comenzó a acelerarse mucho antes de la pandemia, como resultado de las guerras arancelarias que han generado mucha frustración económica entre las naciones, han socavado su posición económica y han arruinado sus planes para el futuro. Y ese tipo de cosas es lo que empuja a las naciones a la guerra.

Y sumado a todo esto está la guerra que se agrava cada vez más por causa de un solo producto: el petróleo. Este único producto ha sido el catalizador de muchas guerras en las últimas décadas. Esto está socavando el sistema en el que se basa la economía mundial, aunque muchas naciones aborrecen este sistema debido al petrodólar. Porque esto hace con que la economía de otras naciones dependa del dólar y si el dólar cae, también cae la renta nacional de esas naciones. Y por eso muchas naciones se sienten atrapadas en esto y no tienen más remedio que apoyar ese sistema.

Incluso hoy, mientras escribo esto, parecía una locura que el petróleo estuviera a punto de bajar a menos de 10 dólares el barril, pero la cosa empeoró y el precio entró en territorio negativo. Esto antes era algo inusitado. Pero ahora ya no. Este solo hecho podría llevarnos fácilmente a una guerra. ¡Junte todas esas cosas y usted podrá ver fácilmente que esa guerra está a la vuelta de la esquina! Esto es solo una cuestión de tiempo. Pero Dios es quien decide cuándo Él permitirá que los seres humanos hagan lo que ellos están decididos a hacer, de todos modos.

El tiempo apremia. Todo a nuestro alrededor nos dice a gritos que ha llegado el momento cuando los últimos acontecimientos proféticos están a punto de empezar en el mundo, en la última fase del tiempo del fin. Esa ultima fase comenzará con la Tercera Guerra Mundial y termina con el regreso de Cristo. El mundo ahora está viviendo en “tiempo de prórroga”, por así decirlo.

¡El momento de actuar es ahora! ¡El momento de prepararse es ahora! Si es que estos acontecimientos aún no han comenzado a tener lugar cuando usted lea esto. Recuerde, si usted da oídos a Dios, ¡Él le escuchará!