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Capítulo 8
LOS DÍAS SAGRADOS DE DIOS REVELAN LA VERDAD



En la noche del Pesaj, en el día en que Cristo fue ejecutado, él dijo a su Padre en una de las oraciones que hizo: “Tu palabra es la verdad”. Dios es la fuente de todo lo que es verdadero, y el propósito de este libro es mostrar las verdades que Dios ha revelado a través de Su Iglesia.

La posibilidad de sobrevivir a lo que vendrá, y de ayudar a los demás para que ellos también puedan sobrevivir, depende de si una persona se prepara adecuadamente para lo que Dios revela que va a suceder. Dios quiere ayudar a aquellos que darán oídos a Él y llevarlos a una nueva era, al Milenio.

Y la mejor manera de prepararse para todo esto es considerar honesta y sinceramente lo que usted ha leído en este libro. Ignorar lo que ha sido expuesto o considerar que todo esto es falso es la elección personal de cada uno. Una elección que tendrá consecuencias. Dios desea mostrar Su favor, desea ayudar a aquellos que le busquen. Somos Su creación. Existimos gracias a Su amor y al propósito que Él tiene para nosotros.

Si tomamos la decisión de sacar de nuestras vidas las cosas que son falsas y aceptar lo que es verdadero – que solo puede venir de Dios – entonces Dios nos bendecirá e intervendrá a nuestro favor, nos ayudará a sobrevivir a lo que dentro de poco vendrá sobre todos en la tierra. Y la mejor manera de buscar a Dios es aceptar la verdad que Dios revela sobre Su plan y Su propósito a través de los Días Sagrados que Él nos ordena observar. La realidad es que los Días Sagrados de Dios revelan quien es Dios.

Una persona solo puede recibir el favor y la ayuda de Dios si ella reconoce honestamente que las prácticas y enseñanzas del falso cristianismo son falsas. Esto significa que una persona también debe elegir claramente rechazar todas las enseñanzas y creencias supuestamente “espirituales” de otras religiones.



¿Por qué hay tanta confusión religiosa?

Como ya ha sido demostrado en este libro, hay muchas ideas contradictorias sobre Dios y sobre Su propósito para crear a los seres humanos. Las personas están confundidas – y a menudo están en conflicto – sobre lo que sucede cuando morimos y después que morimos. ¿Si hay vida después de la muerte, cómo es esa vida?

A mucho tiempo atrás Dios dio a los seres humanos días específicos que debemos observar (celebrar) y que debemos separar para uso y propósito sagrados. Esos días revelan el plan y el propósito de Dios para la existencia humana y también revelan lo que hay más allá de la muerte. Cuando usted entiende de qué se tratan esos días realmente esto le lleva a una mayor comprensión sobre el propio Dios, y también sobre la razón por la cual Él nos ha creado en una existencia física, que es temporal.

La razón por la cual la mayoría de las personas no sabe, no comprende nada sobre Dios y sobre Su plan y propósito para la existencia humana es porque ellas no saben nada sobre la observancia de esos días. Y por lo tanto ellas no pueden saber lo que esos días revelan. La razón por la cual Dios ordenó a los seres humanos que guardasen y observasen estos días de la manera que Él dijo es para que podamos llegar a conocer verdaderamente a Él y entender Su amor por Su creación.

Pero la naturaleza humana rechaza a Dios y cambia la verdad sobre Dios por algo que le sea más conveniente. Porque nuestra naturaleza egoísta siempre busca una forma de vivir que complazca a sí misma. Los seres humanos no queremos que nadie nos diga cómo debemos vivir. Y por eso las personas se inventan religiones e ideas sobre Dios que sean más fáciles de aceptar para una naturaleza que está tan llena de orgullo.

El hecho de que las personas ignoren y rechacen las instrucciones de Dios sobre cómo deben vivir es algo que va en contra del sentido común. Después de todo, fue Dios quien nos creó y Él sabe cómo debemos vivir para tener relaciones sanas, para tener paz, para tener una vida feliz y productiva. Los padres pueden ver de primera mano cómo sus hijos puede rebelarse contra ellos mientras se esfuerzan para enseñar a sus hijos lo que ellos creen que es mejor para ellos. La sabiduría y el amor de Dios van infinitamente más allá que la sabiduría y el amor de cualquier padre humano y Dios sabe con toda seguridad lo que es mejor para nosotros. Pero Sus hijos se rebelan contra Él.

Una persona puede comenzar a desarrollar una relación sincera y cercana con Dios obedeciendo Su mandamiento de guardar Sus Sabbats. El Sabbat semanal nos da una visión general del plan de Dios y los Sabbats anuales, que Dios también ordena que observemos de la manera que Él nos ha mostrado, contienen detalles más específicos sobre Su plan.



Los calendarios han creado mucha confusión

Antes de mirar más de cerca el mandamiento de guardar el Sabbat semanal en el séptimo día, es necesario comprender las diferencias que existen entre los calendarios del mundo en lo que se refiere al orden de los días de la semana. Porque esto ha causado mucha confusión sobre cuándo debemos observar el Sabbat de Dios.

La mayoría de las personas hoy no sabe que en muchas naciones el calendario ha cambiado y es muy diferente de cómo Dios ha dicho que debemos mantener el registro anual del tiempo. A lo largo de la historia ha habido muchos intentos de cambiar el orden de los días de la semana como Dios revela en la Biblia, de acuerdo al cual el Sabbat es el séptimo día de la semana.

En la historia reciente los países han tratado de estandarizar los sistemas de medición en todo el mundo. Y por supuesto que en esta era de la tecnología moderna y de grandes invenciones esa estandarización es muy útil. Especialmente en lo que se refiere al comercio mundial. Muchísimos sistemas de medición han sido estandarizados. Por ejemplo, muchos países han adoptado el sistema métrico como sistema de medición; aunque algunos países todavía se niegan a usar ese sistema.

Pero cuando se trata de la estandarización para medir el tiempo, siempre ha habido mucha confusión y mucho desacuerdo. En la historia reciente las Naciones Unidas han desempeñado un papel muy importante en todo esto. En la publicación ISO 8601:1988, que como el título indica fue publicada en 1988, la Organización Internacional de Normalización (ISO) se propuso estandarizar el calendario. Y de acuerdo con ese sistema el domingo pasó a ser el séptimo día de la semana.

Aun antes de este cambio, en 1988, varios países europeos ya habían cambiado el orden de los días de la semana en su calendario. Lo que muchos que participaran de esa estandarización no fueron capaces de entender es que había un pérfido propósito detrás de estos cambios. La escusa que ellos usaron para ese cambio era establecer una semana laboral de cinco días, que comienza el lunes y termina el viernes. De esta manera el sábado pasó a ser el sexto día de la semana y el domingo el séptimo día de la semana.

Algo muy peculiar en ese cambio es que, cuando leen que el Sabbat de Dios es en el séptimo día de la semana, personas de todas las nuevas generaciones están totalmente convencidas de que el domingo es el día correcto para guardar el Sabbat de Dios, ya que en su calendario el domingo es el séptimo día de la semana. Pero esa suposición es errónea.

El judaísmo nunca ha perdido la comprensión sobre el día correcto de guardar el Sabbat de Dios. Cristo estaba de acuerdo con los judíos sobre el hecho de que el día en que ellos observaban el Sabbat semanal, el séptimo día de la semana, es lo que Dios había ordenado. Los judíos siempre han sabido cual es el día correcto para guardar el Sabbat de Dios, en el séptimo día. Ellos ya hacían esto antes de la época de Cristo y han seguido haciendo esto desde entonces.

Solamente unas pocas naciones mantienen un calendario que muestra la verdad, que se mantiene fiel al orden correcto de los días de la semana. En esos calendarios, el domingo es correctamente mostrado como el primer día de la semana y el sábado como el séptimo día de la semana, el día correcto para observar el Sabbat de Dios.

Los calendarios en los que la semana comienza el lunes no son correctos, ya que en esos calendarios el domingo es el séptimo día de la semana. Sin embargo, estos son los calendarios utilizados en la gran mayoría de las naciones. De acuerdo con la Biblia el domingo no es el séptimo día de la semana, no es el Sabbat de Dios.

Ese cambio en el orden de los días de la semana no es nada nuevo. A lo largo de los siglos muchos han intentado hacer esto, en diferentes ocasiones. Y cada vez que los seres humanos hacen ese tipo de cosas ellos van en contra de lo que Dios estableció hace mucho tiempo. Desde el comienzo Dios ha dado a los seres humanos un sistema para medir el tiempo ordenado en un ciclo semanal de siete días, dentro de los meses de un ciclo anual.



EL SABBAT SEMANAL

Nuestro creador

Usted solo puede empezar una relación verdadera y correcta con Dios Todopoderoso y Eterno cuando usted llega a un punto en el que puede humillarse delante de Dios y comenzar a observar el verdadero Sabbat semanal como Él ordenó. Nadie puede tener una relación sincera y verdadera con Dios si no adora a Dios en los días que Él revela que debemos adorarle. Cualquier cosa diferente a esto es desobediencia y blasfemia contra Dios.

Dios desea que Su creación lo escuche y lo adore verdaderamente, tal como Cristo dijo.

Pero se acerca la hora, y ha llegado ya, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque también el Padre busca a tales que lo adoren. Dios es espíritu; y es necesario que los que le adoran, lo adoren en espíritu y en verdad. (Juan 4:23–24).

No hay otra manera de adorar a Dios. Él requiere que le adoremos en verdad. Y estos versículos muestran que llegará un momento cuando el mundo comenzará a adorar a Dios en verdad. Eso es algo que comenzará en todo el mundo en el Milenio, después que Cristo regrese. Ya en la época de Cristo algunos pocos comenzaron a adorar a Dios de esa manera y siguieron haciendo esto después que la Iglesia fue fundada, en el año 31 d.C.

Dios revela la importancia del Sabbat semanal y también revela cómo Él instituyó ese día. Todo esto tiene que ver con el propósito, con la razón por la cual Dios creó los seres humanos. ¡El propósito del Sabbat semanal es recordar a todos la semana de la creación – que fue cuando Dios creó a los seres humanos – y también el hecho de que Dios es nuestro Creador!

Así quedaron terminados los cielos y la tierra, y todo lo que hay en ellos. Al llegar el séptimo día, Dios descansó porque había terminado la obra que había emprendido. Dios bendijo el séptimo día, y lo santificó (santificar significa separar algo para un propósito sagrado) porque en ese día descansó de toda Su obra creadora. (Génesis 2:1–3).

Usted puede encontrar información más detalles sobre esto en otras publicaciones de la Iglesia de Dios, ya que muchas personas piensan que lo que está escrito en Génesis 1 y 2 se refiere a cuando Dios creó la Tierra y el universo. Pero esto no es verdad. La Tierra fue creada por lo menos cientos de miles de años antes; quizá incluso millones de años antes. Y esto debería ser fácil entender porque hay evidencia científica de ello.

La Tierra fue creada originalmente con una enorme variedad de plantas y animales. Hay muchas evidencias de esto en los fósiles que pueden ser encontrados en todo el planeta Tierra. Lo que las personas ignoran es que cuando Satanás se rebeló contra Dios él destruyó toda la vida en la tierra. La devastación que él causó ocurrió en un instante, porque su intención era destruir todo el planeta tierra.

Satanás usó el poder que él tenía entonces para destruir vastas regiones del planeta Tierra, sacando la Tierra de su órbita y de su rotación, sumiendo toda la Tierra en la más completa oscuridad. Y como resultado de esto las temperaturas bajaron tanto y tan rápido en todo el planeta que en el mismo instante las plantas y los animales quedaron totalmente congelados.

Cuando usted lee sobre lo que Dios hizo en esos primeros seis días no se trata de cuándo la Tierra fue creada. La Tierra no fue completamente destruida. La Tierra seguía existiendo, aunque permaneció inhabitable durante decenas de miles de años; durante cientos de miles de años quizá.

En la narración de los capítulos 1 y 2 del libro de Génesis la Tierra ya existía. Dios entonces restauró la faz de la Tierra para que pudiese existir vida en ella nuevamente. Y en el sexto y último día esa creación Dios creó los seres humanos en una existencia efímera y compuestos de materia. Y, como Dios revela en la Biblia, esta fue la fase inicial del pináculo de Su creación.

Porque en seis días el SEÑOR hizo [realizó, logró, terminó Su obra] los cielos, la tierra y el mar, y todo lo que hay en ellos, y descansó en el séptimo día. Por eso el SEÑOR bendijo el día del Sabbat y lo santificó. (Éxodo 20:11).

En los versículos anteriores a este podemos leer el mandamiento de Dios de que debemos guardar el séptimo día de la semana como Su Sabbat y que debemos santificar ese día, debemos separar ese día como el verdadero día sagrado de la semana. La primera lección que el Sabbat semanal debe enseñarnos es lo que este versículo dice sobre Dios: Fue Dios quien creó vida en la Tierra nuevamente. ¡Él es nuestro Creador! Si usted no puede comprender o no puede creer que fue Dios quien nos creó, ¿por qué entonces dar oídos a lo que Dios dice? Pero si Dios es nuestro Creador, entonces es mejor que escuchemos con mucha atención todo lo que Él dice.



Dios definió el tiempo

El Sabbat semanal es en el séptimo día de la semana. Y esto siempre ha sido así, desde los tiempos de Adán y Eva. De la misma manera que Dios determinó, a través de la semana de la creación, que una semana dura siete días, Dios también determinó que Su plan para los seres humanos iba a abarcar un período de 7.000 años.

Dios ha reservado los primeros seis días de la semana para los seres humanos, para que ellos hagan su propio trabajo, pero el séptimo día – el Sabbat – es para Dios. Dios también ha concedido a los seres humanos 6.000 años para vivir a su manera y seguir sus propios caminos. ¡Pero al igual que el séptimo día, el Sabbat, los últimos 1.000 años pertenecen a Dios! Y durante ese período de 1.000 años los seres humanos tendrán que vivir de acuerdo con los caminos de Dios ¡Porque ese período de tiempo pertenece a Dios!

Pocas personas creen en la historia de Noé, en la historia sobre cómo Dios llevó Noé a un mundo nuevo. Nosotros vivimos en una época en la que les resulta aún más difícil para las personas creer que Dios está a punto de llevar a los seres humanos a un nuevo mundo nuevamente. Pero esta vez a un mundo en el que el Reino de Dios gobernará a todas las naciones. ¡Estos son los tiempos en que vivimos! ¡Dentro de muy poco tiempo Dios va a establecer el Milenio! Y durante 1.000 años el Reino de Dios va a gobernar a todos los seres humanos.

Debe quedar claro que Dios separó el séptimo día personalmente al santificarlo. Dios no hizo esto con ningún otro día de la semana. La definición bíblica de la palabra santificar es separar para uso y propósito sagrados. Dios no separó el sexto día de la semana (el viernes) o el primer día de la semana (el domingo) para uso y propósito sagrados. Desde el principio el propósito de Dios era separar el séptimo día para siempre, como un Sabbat semanal, para los seres humanos. Dios determinó los ciclos del tiempo y dijo a los seres humanos cómo debemos observarlos.

Y dijo Dios: “¡Que haya luces en el firmamento (en los cielos, en la atmosfera de la Tierra) que separen el día de la noche; que sirvan como señales (para señalar el tiempo) de las estaciones, (períodos de tiempos determinados), de los días y de los años.” (Génesis 1:14).

En hebraico la palabra “estaciones” significa “tiempos señalados”. Lo que hoy llamamos “citas”. El tiempo es algo exacto. Dios ha creado el tiempo de tal manera que el tiempo es un factor que podemos calcular. Podemos determinar un tiempo específico para cualquier propósito que elijamos. Desde el comienzo de la semana de la creación, Dios estableció períodos de tiempo específicos – y Él los estableció personalmente – para los seres humanos. Esos períodos de tiempo son citas que debemos tener con Él. El Sabbat semanal es una de esas citas, y esto nunca cambia. ¡Cada séptimo día de la semana los seres humanos deben comparecer a esta cita que tenemos con Dios! Dios deja esto muy claro.

El SEÑOR le ordenó a Moisés que les dijera a los israelitas: “Estas son las fiestas [la traducción correcta es fechas señaladas. Esta no es la palabra en hebraico para fiestas.] que Yo he establecido, y a las que habéis de convocar como asambleas sagradas [en hebraico esta palabra significa reuniones que Dios nos ordena celebrar] en Mi honor. Yo, el SEÑOR, las establecí. Trabajaréis durante seis días, pero el séptimo día es el Sabbat, un día de descanso en el que debéis celebrar una asamblea sagrada en Mi honor. En ese día no haréis ningún trabajo. Dondequiera que viváis, será Sabbat consagrado al SEÑOR.” Estas son las fiestas (las fechas señaladas) que el SEÑOR ha establecido, las fiestas (reuniones que Dios nos ordena celebrar) solemnes en Su honor que deberéis convocar en las fechas señaladas para ellas. El Pesaj del SEÑOR comienza el 14º día del mes primero, al anochecer (después de la puesta del sol). El 15º día (un Día Sagrado anual, un Sabbat anual) del mismo mes comienza la fiesta (y esa palabra en hebraico significa realmente fiesta) de los Panes sin Levadura en honor al SEÑOR. Durante siete días comeréis pan sin levadura. (Levítico 23:1–6).

Los seguidores del cristianismo tradicional (los católicos, protestantes, etc.) han intentado invalidar el mandamiento de Dios sobre el Sabbat semanal, en el séptimo día, y los Sabbats anuales mencionados aquí. Los otros nueve mandamientos no representan un problema para ellos, pero ellos intentan invalidar el cuarto mandamiento, que dice: Acuérdate del Sabbat para santificarlo. (Éxodo 20:8). Ellos dicen que el mandamiento de guardar el Sabbat ya no está vigente o dicen que ahora el Sabbat semanal debe ser observado el domingo. ¡Pero Dios dijo que guardar el Sabbat en el séptimo día es un pacto perpetuo! (Éxodo 31:15–17).

Josué el Cristo cambió el sistema levítico, con las leyes sobre rituales y sacrificios, del Antiguo Testamento al Nuevo Testamento. Esto es lo que dice la Biblia. El sacrificio de Cristo puso fin a todo esto y ahora ya no necesitamos ofrecer sacrificios de animales. Ya no necesitamos un sistema levítico, con un sacerdocio que sirva en el templo físico y ofrezca esos sacrificios.

Cristo es quien ahora sirve como Sumo Sacerdote en el templo espiritual de Dios. Él cumplió todo el sistema de sacrificios, y por eso ya no hay necesidad de que esas cosas sigan existiendo. Pero Cristo no ha invalidado las leyes de Dios como afirman muchos de los seguidores del cristianismo tradicional. Cristo abolió solamente las leyes relacionadas con el sistema levítico.

La ley de Dios, contenida en los Diez Mandamientos, jamás ha cambiado. Los apóstoles y la Iglesia del Nuevo Testamento observaban el Sabbat en el séptimo día y los Sabbats anuales. Unos treinta años después de la muerte de Josué el Cristo el apóstol Pablo seguía enseñando al pueblo de Dios la importancia de observar el Sabbat, el Pesaj y los Días Sagrados de Dios.

Porque en un cierto lugar dijo así del séptimo día: “Y descansó Dios de todas Sus obras en el séptimo día”. (Hebreos 4:4).

Pablo explica que el pueblo de Israel se había negado a dar oídos a las instrucciones de Dios y que ellos tampoco podían hacer esto, porque carecían de la fe necesaria para ello. Fe que solo podemos tener a través del espíritu de Dios. Pablo explica que Dios ha reservado un día específico para que las personas puedan oír Su voz, Sus instrucciones.

Dios ha determinado nuevamente un día [Dios designó un día específico. Dios santificó el séptimo día], que es “hoy”, cuando mucho después declaró por medio de David lo que ya se ha mencionado: “Si oís hoy Su voz, no endurezcáis el corazón. (Hebreos 4:7).

Pablo es más específico todavía cuando explica esto a la Iglesia. Los seguidores del cristianismo tradicional no entienden lo que Pablo enseña aquí. Ellos incluso han traducido esto de la manera equivocada porque no reconocen la importancia de este día que Dios nos ordena guardar. Y claro está que ellos tampoco entienden lo que ese día representa.

Porque si Josué [el Josué del Antiguo Testamento que llevó a los hijos de Israel a la tierra prometida] les hubiera dado el reposo, Dios no habría hablado posteriormente de otro día. Por consiguiente, queda todavía un reposo [El reposo del Sabbat. En el texto original en griego la palabra usada aquí es sabatismos, que significa Sabbat] para el pueblo de Dios. Porque el que entra en el reposo de Dios [el Sabbat de Dios] descansa también de sus obras [deja de seguir sus propios caminos y se esfuerza por vivir de acuerdo con el camino de vida de Dios], así como Dios descansó de las Suyas. [En el séptimo día Dios descansó de toda Su obra]. Esforcémonos, pues, por entrar en ese reposo [el descanso del Sabbat], para que nadie caiga en semejante ejemplo de desobediencia. (Hebreos 4: 8–11).

Pablo explica que Josué (el individuo que después de la muerte de Moisés ocupó su lugar como líder de Israel) no pudo dar al pueblo de Dios el tipo de descanso simbolizado por el hecho de guardar el Sabbat. Durante cuarenta años Los hijos de Israel estuvieron peregrinando por el desierto. Y después de esto Josué los llevó a la tierra prometida, a nivel físico, y no a ese tiempo de descanso, que es lo que representa el Sabbat, el séptimo día de la semana. Pablo aquí explica que el pueblo de Dios aún no ha entrado en el descanso simbolizado por los últimos 1.000 años (el Milenio), cuando el gobierno de Dios reinará bajo la autoridad del Mesías. El Milenio es el descanso espiritual al que Josué el Cristo llevará al pueblo de Dios.

Cuando usted guarda el Sabbat semanal de Dios usted puede aprender lo que Dios está enseñando a través de esto. Todas las semanas usted puede aprender sobre el plan y el propósito de Dios. Es en los Sabbats (en el Sabbat semanal y en los Sabbats anuales) cuando Dios enseña a Su pueblo y guía a Su pueblo a un mayor y continuo crecimiento espiritual y a la comprensión sobre Su camino de vida.

Los Sabbats de Dios (semanales y anuales) identifican el pueblo de Dios, son una señal de quien es el pueblo de Dios, ya que solo Su pueblo conoce y observa Sus Sabbats en espíritu y en verdad, como Él ordena.

Y santificad Mis Sabbats, y sean por señal entre Mí y vosotros, para que sepáis que Yo soy el SEÑOR vuestro Dios. (Ezequiel 20:20).

Si usted realmente quiere conocer a Dios primero usted tiene que obedecer Su mandamiento de guardar (observar, celebrar) Sus Sabbats.

El séptimo día de cada semana es el día en que las personas deben descansar del trabajo que ellas hacen normalmente los otros días de la semana, porque Dios ordena que no hagamos cualquier trabajo habitual en el Sabbat. Y lo mismo es cierto para los Sabbats anuales (los Días Sagrados). No debemos hacer ningún trabajo habitual en esos días.

El Sabbat semanal y los Sabbats anuales deben ser separados para uso y propósito sagrados por aquellos que guardan esos días. Esto es a lo que Dios se refiere cuando dice que debemos santificar Sus Sabbats. El Sabbat semanal es siempre en el séptimo día de la semana, pero los Días Sagrados que Dios nos ordenada celebrar pueden caer en diferentes días de la semana. Excepto uno de ellos, el Día de Pentecostés.

Los Sabbats de Dios deben ser separados para que en ellos podamos centrarnos más en Dios. En estos días debemos reunirnos con otras personas en lo que Dios describe como santas convocaciones. Este es un periodo de tiempo que debemos separar (reservar) para escuchar lo que los ministros de Dios nos enseñan. Entonces podemos pasar más tiempo con otros que también han separado, han reservado ese período de tiempo.



EL PESAJ

La primera observancia anual

El Sabbat semanal anuncia un esbozo del plan de Dios de 7.000 años para la humanidad. Y las celebraciones anuales ordenadas por Dios nos muestran más detalles de ese grandioso plan y explican ese plan de una manera mucho más clara.

Dios dio a los seres humanos “tiempos señalados” semanales y “tiempos señalados” anuales que debemos observar y en los que debemos ir a Su presencia. El primero de estos “tiempos señalados” anuales no es un Sabbat anual, pero es un día que debemos observar antes de cualquier Día Sagrado, antes de los Sabbats anuales de Dios. Este tiempo señalado que debemos observar es el Pesaj.

El Pesaj es una “santa convocación” que debemos observar en el comienzo del día del Pesaj, luego después de la puesta del sol. El Pesaj no es un Sabbat, no es un Día Sagrado, y por lo tanto podemos trabajar en ese día. Y, en ese sentido, el Pesaj en una observancia anual muy única.

El plan de salvación de Dios comienza con este día. Si usted no recibe el Pesaj – Josué el Cristo – usted no puede entablar una relación con Dios. Si usted acepta a Josué como nuestro Pesaj y observa el Pesaj todos los años, esto le permite comenzar el proceso de salvación, que producirá las bendiciones que Dios quiere para todos. Los Días Sagrados anuales que siguen al Pesaj revelan ese plan de salvación, pero usted no puede ser parte de ese plan hasta que usted acepte el sacrificio del Pesaj. Y por eso el Pesaj es la primera observancia anual.

A lo largo de los siglos muchos han malinterpretado, tergiversado, destorcido y cambiado deliberadamente la verdad sobre cuándo el Pesaj de Dios debe ser observado. Las personas siempre han refutado la verdad sobre el día correcto de celebrar el Pesaj, de la misma manera que ellas siempre han refutado la verdad sobre el día correcto de guardar el Sabbat semanal.

Satanás siempre quiere engañar a los seres humanos haciéndoles crear algo diferente a la verdad sobre el Sabbat semanal de Dios y sobre la observancia del Pesaj. Él hace esto porque estos dos mandamientos son el fundamento y el punto de partida para que podamos desarrollar una relación sincera y correcta con Dios.

Y fue la nueva iglesia, que ilegítimamente se llamaba cristiana en los tiempos del Imperio Romano, en los tiempos del Imperador Constantino, quien cambió la observancia semanal del Sabbat del sábado al domingo y que también prohibió que el Pesaj fuera celebrado en todo el Imperio Romano. Ellos entonces reemplazaron el Pesaj por una fiesta anual que ellos llaman de pascua.

Para todos los que desean investigar esto más a fondo, usted puede encontrar información detallada y correcta sobre cuándo el Pesaj debe ser observado en la página web de la Iglesia de Dios, www.cog–pkg.org, en la sección “publicaciones”, bajo el título ¿Cuándo observar el Pesaj?

Observar el Pesaj en el día correcto es muy importante porque el Pesaj es el principal medio a través del cual usted puede comenzar a conocer al verdadero Mesías y puede comenzar a reconocer las cosas que son falsas. Y entonces usted puede identificar los falsos maestros, las falsas religiones y las organizaciones que toleran las falsas enseñanzas. Cabe señalar aquí que hasta mismo los seguidores del judaísmo, que se supone que deberían saber esto mejor que nadie, observan el Pesaj en el día equivocado. Ellos vinculan un significado y un simbolismo al Pesaj que no son correctos, ya que es algo diferente a lo que Dios ha revelado.

En Levítico 23 usted puede encontrar una lista de todos los tiempos señalados que Dios nos ha dado. Estos “tiempos señalados” anuales comienzan con el Pesaj.

En el decimocuarto día del primer mes, entre las dos tardes, es el Pesaj del SEÑOR. (Levítico 23:5).

Muchos conocen la historia del éxodo, cuando Dios sacó a los hijos de Israel de Egipto. Fue entonces cuando Dios ordenó a los israelitas observar el Pesaj como una fecha señalada.

El SEÑOR habló a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: Este mes será para ustedes el principio de los meses; será para ustedes el primero de los meses del año. [Esto es en la primavera]. Hablen a toda la congregación de Israel, diciendo que el décimo día de este mes cada uno tome para sí un cordero en cada casa paterna, un cordero por familia. … El cordero será sin defecto, macho de un año; tomarán un cordero o un cabrito. (Éxodo 12:1–3, 5).

Este cordero sin defecto simbolizaba a Josué el Cristo, que no tenía pecado. El apóstol Pedro explicó esto a la Iglesia, diciendo:

Como bien sabéis, vosotros fuisteis redimidos de la vana manera de vivir que heredasteis de vuestros antepasados no con cosas corruptibles como oro o plata sino con la preciosa sangre de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin defecto. (1 Pedro 1:18–19).

La narración en Éxodo continúa, mostrando que esto simbolizaría la sangre derramada del Mesías hasta el momento cuando él cumpliría esto. Los israelitas debían matar un cordero para la celebración del Pesaj. Ellos debían dejar que la sangre del cordero se derramara sobre la tierra. Y en esa primera vez que ellos observaron el Pesaj en Egipto ellos debían tomar un poco de esa sangre y ponerla en los postes y en el dintel de la puerta de sus casas. La sangre de Cristo también sería derramada sobre la tierra, porque él cumpliría con el simbolismo de estos corderos como el verdadero Cordero de Dios.

Tomarán luego un poco de sangre y la untarán en los dos postes y en el dintel de la puerta de la casa donde coman el cordero. (Éxodo 12:7).

Esa misma noche Yo pasaré por todo Egipto y heriré de muerte a todos los primogénitos, tanto de personas como de animales, y ejecutaré la sentencia de Mi juicio contra todos los dioses de Egipto. Yo soy el SEÑOR. La sangre servirá para señalar las casas donde vosotros os encontréis, pues al verla pasaré de largo. [La traducción en inglés es passover. Pesaj en inglés es Passover]. Así, cuando hiera Yo de muerte a los egipcios, no os tocará a vosotros ninguna plaga destructora. (Versículos 12 y13).

Esto simboliza lo que Josué el Cristo cumpliría por toda la humanidad. Él es nuestro Pesaj [en inglés = Passover] y es a través de su sangre que podemos ser liberados del castigo del pecado, que es la muerte eterna, una sentencia eterna.

Porque la paga del pecado es la muerte, pero el don de Dios es la vida eterna por medio de Josué, Cristo nuestro Señor. (Romanos 6:23).

El castigo por los pecados que no son perdonados es la muerte eterna – una sentencia eterna – nunca resucitar nuevamente.

Josué el Cristo, el Hijo de Dios, el Cordero de Dios, fue el sacrificio del Pesaj de Dios por toda la humanidad, a través del cual podemos ser salvados de la muerte. El castigo, la muerte, pasa de largo por nosotros. [En inglés = passover]. Aquí es donde debemos comenzar en el plan de salvación de Dios. Todo comienza con Josué el Cristo. Todos nosotros merecemos la pena de muerte por nuestros pecados hasta que aceptamos el sacrificio de Cristo que nos limpia de nuestros pecados si nos arrepentimos. Solo la sangre de Cristo, que murió en nuestro lugar, puede librarnos de ese castigo. Este es el sacrificio del Pesaj de Dios por nosotros.

Por esta razón, así como el pecado entró en el mundo por medio de un solo hombre (Adán), y la muerte por medio del pecado, así también la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. (Romanos 5:12).

Antes de que podamos entablar una relación con Dios Padre primero nuestros pecados deben ser perdonados. Es solo mediante el arrepentimiento y el bautismo que podemos comenzar el proceso de ser liberados de nuestra naturaleza humana egoísta y del poder de Satanás, que mantiene a las personas en la oscuridad y en el engaño. Este es el plan de Dios para liberarnos del Egipto espiritual.

Él [Dios] nos liberó del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de Su amado Hijo, en quien tenemos la redención y el perdón de los pecados. (Colosenses 1:13–14).

La Iglesia de Dios observa esta ceremonia anual de la misma manera que Cristo la observó con sus discípulos en la noche del Pesaj, después de cenar por última vez con ellos. Unos 20 años después de la muerte de Cristo, el apóstol Pablo dio instrucciones a la Iglesia de Dios en Corinto destacando la importancia de observar el Pesaj anual de una determinada manera.

Yo recibí del Señor lo mismo que os transmití a vosotros: Que el Señor Josué, la noche en que fue traicionado, tomó pan, y, después de dar gracias, lo partió y dijo: “Este pan es mi cuerpo, que por vosotros entrego; haced esto en memoria de mí”. De la misma manera, después de cenar, tomó la copa y dijo: “Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto, cada vez que bebáis de ella, en memoria de mí”. Porque cada vez que coméis este pan y bebéis de esta copa, anunciáis la muerte del Señor hasta que él venga. (1 Corintios 11: 23–26).


Con estas instrucciones para la Iglesia (el Israel espiritual de Dios), Josué el Cristo instituyó los nuevos símbolos del Pesaj, en la misma noche en que los israelitas tenían la costumbre de matar, asar y comer el cordero del Pesaj. Todos los años en la noche del 14º día del primer mes, los israelitas debían celebrar esta ocasión matando un cordero y comiéndolo. Ahora todos los años la Iglesia de Dios debe tomar de esos símbolos, que simbolizan la carne y la sangre del Cordero de Dios. La carne es simbolizada por un trozo de pan sin levadura, que debemos comer, y la sangre es simbolizada por un poco de vino, que debemos tomar.

Como he explicado antes, Dios dio a los seres humanos señales para que podamos medir el tiempo, para que podamos saber cuándo un día comienza y termina. Un nuevo día comienza en el momento que el sol se pone. La parte de la noche de la ceremonia del Pesaj es en el comienzo del día. Y Josué el Cristo también cumplió todo lo que debía tener lugar en la parte diurna del día del Pesaj.

Cuando el pueblo de Israel celebraba el Pesaj cada familia debía matar y comer un cordero. La Biblia describe esto como “el sacrificio del Pesaj del SEÑOR”. Y tanto lo que hacían los Israelitas – comer un cordero en la noche del 14º día – como lo que hace la Iglesia de Dios – comer un trozo de pan sin levadura y tomar un poco de vino – representan el hecho de que Dios entregó a Su Hijo para ser sacrificado por toda la humanidad. Esto también muestra que el Mesías entregó su vida voluntariamente como ese sacrificio. Dios Padre y Josué el Cristo hicieron ese sacrificio por la humanidad voluntariamente. Y, por lo tanto, ese fue verdaderamente “el sacrificio del Pesaj del SEÑOR”.

Aunque Cristo murió en la tarde del día del Pesaj, cumpliendo así lo que los israelitas solían hacer en ese mismo período de tiempo, ya que después de celebrar la ceremonia del Pesaj ellos comenzaban la preparación para la Fiesta de los Panes sin Levadura. En la tarde del día del Pesaj los israelitas solían prepararse para el primer Dia Sagrado anual, el primer día de la Fiesta de los Panes sin Levadura, que comienza después del día del Pesaj, a la puesta del sol.

En la tarde del día del Pesaj ellos mataban los animales que serían sacrificados y hacían todos los preparativos para la Fiesta de los Panes sin Levadura. Pero la fiesta misma y las ofrendas que ellos presentaban sobre el altar no podían comenzar hasta después del atardecer, cuando ese Día Sagrado comenzaba.

En la Biblia esos animales que ellos sacrificaban en la tarde del día del Pesaj, en preparación para el primer día de la Fiesta de los Panes sin Levadura, son llamados de “ofrendas del Pesaj”. Cuando la Biblia habla de “sacrificar el Pesaj” esto incluye tanto las cosas que simbolizan “el Pesaj del SEÑOR”, que ellos mataban y comían en la noche del 14º día, como el simbolismo contenido en el sacrificio de esos animales en la tarde del día del Pesaj, que eran ofrecidos a Dios después del atardecer.

Todo lo que pasaba en el día del Pesaj, tanto en la parte de la noche como en la parte diurna, tiene un importante significado en todo el simbolismo que Josué el Cristo cumplió durante su vida y con muerte.



LOS SABBATS ANUALES – LOS DÍAS SAGRADOS ANUALES

LA FIESTA DE LOS PANES SIN LEVADURA

Después que aceptamos el sacrificio del Pesaj, que Josué el Cristo cumplió para pagar el castigo por nuestros pecados, podemos seguir adelante en el plan de Dios para nosotros. Podemos centrarnos entonces en el significado de la celebración de la Fiesta de los Panes sin Levadura.

El primer día y el séptimo día de la Fiesta de los Panes sin Levadura son Sabbats anuales, son Días Sagrados anuales. El primer Sabbat anual, que es el primer día de la Fiesta de los Panes sin Levadura, comienza luego después del día del Pesaj, a la puesta del sol.

El 15º día del mismo mes comienza la Fiesta de los Panes sin Levadura en honor al SEÑOR. Durante siete días comeréis pan sin levadura. El primer día tendréis santa convocación (al igual que el Sabbat semanal esta es también una reunión ordenada por Dios); ese día no haréis ningún trabajo (el trabajo que se hace normalmente durante la semana). Siete días ofreceréis al SEÑOR ofrenda por fuego: el séptimo día será santa convocación (del hebraico = reunión ordenada por Dios); ese día no haréis ningún trabajo. (Levítico 23:6–8).

Ese “tiempo señalado” dura una semana. Durante esta semana tenemos que comer pan sin levadura. Durante este período de tiempo no podemos comer nada que tenga levadura y tampoco podemos tener en nuestras casas levadura o productos que lleven levadura, como pan, bollos, etc.

El simbolismo contenido en esta observancia es que la levadura hace con que algo “se infle”, de la misma manera que el orgullo hace con que nosotros “nos inflemos”. La levadura simboliza el pecado. La levadura simboliza una “actitud de orgullo” contra las leyes de Dios. Nuestra tendencia es vivir como queremos en lugar de reflejar la voluntad de Dios en la manera en que vivimos. Comer pan sin levadura simboliza nuestro deseo de obedecer a Dios y de vivir de acuerdo con Su camino de vida; el deseo de comer espiritualmente del pan sin levadura de la vida.

Esto también simboliza a Josué el Cristo, que no cometió pecado, que vivió una vida sin levadura. Esto es lo que representa lo que hacemos en la Iglesia en la noche del Pesaj cuando comemos un trocito de pan sin levadura como símbolo del cuerpo de Cristo, que fue partido por nosotros. Y Josué describió ese proceso en el libro de Juan.

Y ahora que usted sabe un poco más sobre la observancia del Pesaj y la Fiesta de los Panes sin Levadura, usted puede entender cuán reveladores son los siguientes versículos.

Y le preguntaron: “¿Qué tenemos que hacer para realizar las obras que Dios exige?” Y Josué respondió: “Esta es la obra de Dios: que creáis en aquel a quien Él envió”. Y ellos insistieron: “¿Y qué señal harás para que la veamos y te creamos? ¿Qué puedes hacer? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Pan del cielo les dio a comer”. Y Josué afirmó: Ciertamente os aseguro que no fue Moisés el que os dio el pan del cielo. El que da el verdadero pan del cielo es mi Padre. El pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo.” Y ellos le pidieron: “Señor, danos siempre ese pan.” Y Josué les dijo: “Yo soy el pan de vida. El que a mí viene nunca pasará hambre, y el que en mí cree nunca más volverá a tener sed. Pero, como ya os dije, a pesar de que me habéis visto, no creéis. Todos los que el Padre me da vendrán a mí; y al que a mí viene, no lo rechazo. Porque he bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad de Aquel que me envió”. (Juan 6: 28–38).

Entonces los judíos comenzaron a murmurar contra él, porque dijo: “Yo soy el pan que bajó del cielo”. Y decían entre ellos: “¿Acaso no es este Josué, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo es que está diciendo que bajó del cielo”? Y Josué les dijo: “Dejad de murmurar. Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me envió, y yo lo resucitaré en el día final.”(Juan 6:41–44).

“Yo soy el pan de vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y están muertos.

Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él coma, no muera. Yo soy el pan vivo que he descendido del cielo: si alguien come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. Y los Judíos decían entre ellos: “¿Cómo puede éste darnos su carne á comer?” Y Josué les dijo: “De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del hombre, y bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros.” (Juan 6:48–53).

Josué el Cristo explicó que si una persona no recibe el Pesaj (“si no coméis la carne del hijo del hombre y bebéis su sangre”) esa persona no puede tener la vida de Dios en ella (“no tendréis vida en vosotros”) a través del poder de Su espíritu. Esa persona sigue viviendo en el pecado hasta que esto se haga realidad en su vida. Primero una persona debe recibir el Pesaj para poder salir del pecado y vivir de acuerdo con el camino de vida de Dios, para ser sin levadura. Solo los que aceptan a Josué como su Pesaj y son bautizados pueden participar de la ceremonia anual del Pesaj.

Después que somos bautizados y nuestros pecados son perdonados, debemos comenzar a hacer cambios en nuestras vidas. Al contrario de lo que enseña el cristianismo tradicional, no podemos seguir siendo como somos y simplemente aceptar la gracia de Dios, pero debemos hacer cambios en nuestra manera de vivir y convertirnos en una nueva creación en Dios (2 Corintios 5:17). No debemos seguir viviendo de la misma manera que vivíamos antes del bautismo. Aunque seguimos teniendo la misma naturaleza en nosotros, contra la que tenemos que luchar por el resto de nuestra vida.

Recibir el Pesaj, Josué el Cristo, en nuestras vidas cuando somos bautizados es solo el comienzo de un proceso de arrepentimiento y de una lucha que dura toda la vida, para poder vencer nuestra naturaleza. A cada año cuando celebramos el Pesaj reconocemos que necesitamos arrepentirnos continuamente, que necesitamos salir del pecado y estar cada vez más en unidad con Dios y con Su Hijo.

Pablo reprendió a los corintios en un asunto sobre dos personas que estaban haciendo alarde de su desobediencia a Dios delante de la congregación. La Iglesia se estaba preparando para observar la temporada del Pesaj y la Fiesta de los Panes sin Levadura, y Pablo aprovechó esta ocasión para mostrarles su error.

No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? (1 Corintios 5: 6)

Pablo puntualizó la actitud arrogante de los Corintios (su “jactancia”) al ignorar conscientemente el pecado. Pablo les explicó que el pecado es como la levadura, que basta con una cantidad muy pequeña para leudar toda la masa, para inflar toda la masa. La lección aquí es que si el pecado no se corta de raíz, inmediatamente, esto puede extenderse muy rápido por toda la Iglesia.

Deshaceos [en griego esta palabra significa limpiar a fondo] de la vieja levadura para que seáis masa nueva, como lo sois en realidad sin levadura. Porque Cristo, nuestro Pesaj, ya ha sido sacrificado por nosotros (1 Corintios 5:7).

Pablo les dijo que ellos debían deshacerse de la levadura, deshacerse del pecado, para que pudiesen convertirse en nueva masa, para poder vivir una nueva forma de vida y ser renovados en el camino de vida de Dios a través de la obediencia. .

Ellos no se estaban esforzando lo suficiente por deshacerse del pecado en sus vidas. Los seres humanos siempre tendremos levadura (pecado) en nuestra vida, pero debemos deshacernos de nuestros pecados cuando ellos nos son revelados. En estos versículos Pablo también les habla del hecho de que ellos estaban observando la Fiesta de los Panes sin Levadura espiritualmente y que, como parte de esa observancia, ellos habían quitado toda la levadura, físicamente, de sus casas durante este período de tiempo. “…como lo sois en realidad sin levadura.” (Físicamente).

Así que, celebremos la fiesta, no con la vieja levadura (el pecado), ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con pan sin levadura, de sinceridad y de verdad. (1 Corintios 5:8).

El cristianismo tradicional no enseña sobre estos versículos, que fueron escritos mucho después de que Cristo había muerto como nuestro Pesaj. Y tampoco enseña que debemos seguir obedeciendo el mandamiento de Dios de guardar los Días Sagrados anuales de la Fiesta de los Panes sin Levadura, como muestra ese versículo. Pablo explicó que estos días deben ser observados en el espíritu de lo que ellos enseñan y que debemos vivir sin levadura – sin pecado – en sincera obediencia a Dios, viviendo de acuerdo con Su camino de vida.

Aunque el cristianismo tradicional enseña que las leyes del Antiguo Testamento fueron anuladas, debería ser obvio que esto no es verdad. Versículos como este dejan muy claro que la Iglesia primitiva del Nuevo Testamento celebraba la Fiesta anual de los Panes sin Levadura. Esto debería ser obvio. En otros pasajes de la Biblia también queda claro que ellos guardaban el Sabbat semanal en el séptimo día y asimismo otros Días Sagrados anuales.

La obediencia a Dios en estos asuntos era simplemente una forma de vida para la Iglesia. Hay muchos pasajes en la Biblia que demuestran esa verdad. El Nuevo Testamento no fue escrito de la misma manera que el Antiguo Testamento, cuando la ley de Dios fue dada al pueblo de Israel. El período del Nuevo Testamento es simplemente un testimonio de cómo la Iglesia se esforzaba por vivir de acuerdo con la ley de Dios, que Él les había dado mucho tiempo atrás. El Nuevo Testamento no fue escrito para convencer a las personas de que la ley de Dios sigue vigente porque esto es simplemente un hecho.

La Fiesta de los Panes sin Levadura nos enseña que después del bautismo, después que nuestros pecados son perdonados a través de Cristo, debemos comenzar a salir del Egipto espiritual, debemos comenzar a salir del pecado y de la esclavitud en la que estamos. Debemos comenzar un proceso de cambios y vivir de una manera diferente, en un nuevo camino de vida. Cuando la Biblia habla sobre la conversión, esto significa que debemos cambiar nuestra viejas manera de vivir, la manera de vivir de la naturaleza humana carnal, y empezar a vivir de una manera diferente, de una manera nueva y correcta, de acuerdo con el camino de vida de Dios. El bautismo es solo el comienzo de ese proceso de salir del pecado. Debemos seguir con ese proceso en arrepentimiento continuo y de por vida, debemos seguir saliendo del pecado.

Las iglesias de este mundo no predican esa verdad. Ellos enseñan que estamos bajo la gracia del sacrificio de Cristo y que la ley fue anulada. Ellos creen que “gracia” significa no estar bajo la ley de Dios. Pero esto no es lo que significa la “gracia” de la que la Biblia habla.

¿Qué, pues, diremos? ¿Permaneceremos en el pecado para que abunde la gracia? [Pablo pregunta: Si la ley ha sido sustituida por la gracia, ¿debemos pecar aún más para que la gracia de Dios sea aún mayor en nuestras vidas?] ¡De ninguna manera! Porque los que hemos muerto para el pecado, ¿cómo podemos vivir todavía en él? ¿Ignoran que todos los que fuimos bautizados [la palabra bautismo en griego significa ser totalmente sumergido en agua] en Josué el Cristo fuimos bautizados en su muerte? Pues, por el bautismo fuimos sepultados juntamente con él en la muerte para que, así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida.[A través de la obediencia al camino de vida de Dios]. Porque así como hemos sido identificados con él en la semejanza de su muerte, también lo seremos en la semejanza de su resurrección. Y sabemos que nuestro viejo hombre [nuestra manera de vivir antes del bautismo] fue colgado en un madero juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido [en griego esa palabra significa deshacerse totalmente de algo] a fin de que ya no seamos esclavos del pecado. (Romanos 6:1–6).

La ley de Dios no ha sido anulada o destruida. Lo que tenemos que destruir, que eliminar, es nuestro “viejo hombre”, nuestra vida de pecado. Debemos salir de la tumba de agua del bautismo y comenzar a vivir una nueva vida como una nueva creación en Dios, como Pablo dijo a los Efesios.

Con respecto a la vida que antes llevabais, se os enseñó que debíais quitaros el ropaje de la vieja naturaleza, la cual está corrompida por los deseos engañosos; ser renovados en la actitud de vuestra mente; y poneros el ropaje de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios, en verdadera justicia y santidad. (Efesios 4:22–24).

Salir de Egipto espiritualmente y volvernos sin levadura es una batalla de por vida. En Romanos 7 Pablo nos explica que estamos en una batalla, que tenemos que luchar constantemente contra nuestra mente humana carnal. Y esta fase del plan de Dios nos muestra el comienzo de un proceso de liberación. Somos liberados de la esclavitud mientras luchamos contra el pecado. Tenemos que luchar contra nuestra naturaleza humana y esforzarnos por vivir de acuerdo con el camino de vida de Dios, que es justo y verdadero. Es a través de este proceso, de esta lucha, que un carácter santo y justo puede ser desarrollado en nosotros.

Dios nos ordena que durante los siete días de la Fiesta de los Panes sin Levadura saquemos toda la levadura de nuestras casas y que comamos solo pan sin levadura. De la misma manera Dios también nos dice que saquemos la levadura (el pecado) de nuestras vidas y que comamos solo del verdadero pan sin levadura de la vida, que viene a nosotros a través de Josué el Cristo



EL DÍA DE PENTECOSTÉS

El siguiente paso en el plan de salvación de Dios es representado por el Día de Pentecostés (también conocido como la Fiesta de las primicias). Ya he hablado sobre este Día Sagrado anual en este libro en relación a lo que Dios reveló a Su Iglesia sobre cuándo Su Hijo va a regresar como Rey de reyes. En 2008 Dios reveló que Josué el Cristo va a regresar a esta tierra en un Día Sagrado anual de Pentecostés y no en una Fiesta de las Trompetas, como la Iglesia creía.

La palabra pentecostés viene de la palabra griega pentēkostḗ, que significa “contar cincuenta”. Solo podemos saber la fecha en que tenemos esa cita con Dios, ese tiempo señalado, si entendemos y observamos el Pesaj y la Fiesta de los Panes sin Levadura. Dios nos dice muy específicamente que debemos comenzar a contar en un determinado día dentro del período de tiempo de la Fiesta de los Panes sin Levadura para saber cuándo debemos reunirnos en Su presencia en ese tercer Sabbat anual.

El plan de Dios se desarrolla de una manera ordenada y continua. Cada Día Sagrado revela, de una manera progresiva, más sobre el proceso a través del cual los seres humanos pueden recibir la salvación y convertirse en parte de la familia espiritual de Dios. Y todos los Días Sagrados de Dios son enumerados de una manera muy ordenada en el Libro de Levítico.

Habla a los hijos de Israel y diles: “Cuando hayan entrado en la tierra que Yo les doy y hayan segado su mies, traerán al sacerdote una gavilla del comienzo de sus cosechas. [En algunas traducciones la palabra “comienzo” ha sido erróneamente traducida como “primicias”, pero en hebraico la palabra aquí usada significa “comienzo o principio”.] Este mecerá la gavilla delante del SEÑOR, para que sean aceptados por Él. El sacerdote la mecerá el día siguiente al Sabbat.” [El Sabbat semanal]. (Levítico 23:10–11).

Usted no puede saber cuándo o cómo observar el Día de Pentecostés si usted no entiende la instrucción que Dios dio a los israelitas en estos versículos sobre cómo ellos debían observar la Fiesta de los Panes sin Levadura. Al leer los versículos a continuación usted debería comenzar a comprender cómo Dios ha vinculado la importancia de lo que es revelado en el significado de observar los Días de los Panes sin Levadura con el significado del siguiente Día Sagrado, que es el Día de Pentecostés.

El período de tiempo mencionado en estos versículos es dentro de la temporada del Pesaj, más específicamente durante la Fiesta de los Panes sin Levadura. En Israel ellos solían cosechar dos veces al año: una cosecha temprana, que era más pequeña, en primavera, y la cosecha más grande, en otoño. Esto también simboliza el plan de salvación de Dios, como voy a explicar más adelante cuando hable sobre otro de los Sabbats anuales.

En Israel muchos de los cultivos de primavera ya están listos para ser cosechados antes del Pesaj. Dios dio a Israel instrucciones muy específicas sobre las ceremonias relacionadas con esta cosecha temprana que ellos debían observar durante la Fiesta de los Panes sin Levadura.

No comerán pan, ni grano tostado, ni grano fresco hasta ese mismo día en que presenten la ofrenda a su Dios. Esto es un estatuto perpetuo a través de sus generaciones, dondequiera que habiten. (Levítico 23:14).

De acuerdo con esas instrucciones los israelitas debían llevar al sacerdote una gavilla de los primeros granos que ellos habían cosechado. El sacerdote guardaba esa gavilla para usarla más tarde en una ceremonia que tenía lugar durante la Fiesta de los Panes sin Levadura. Y aunque ellos podían comenzar a cosechar antes, ellos no podían comer nada de la nueva cosecha hasta después de esa ceremonia. Y el simbolismo contenido en todo esto es extraordinariamente revelador.

Esta gavilla debía ser mecida delante de Dios como una ofrenda en esta ceremonia que siempre era oficiada en el primer día de la semana (en el domingo) durante la Fiesta de los Panes sin Levadura. La “Ofrenda de la Gavilla Mecida” simbolizaba a Josué el Cristo. Cristo debía presentarse a Dios para ser “aceptado” por Dios. Y Cristo cumplió con este simbolismo cuando fue recibido por el Padre después de ser resucitado.

Ya he hablado sobre el hecho de que Josué el Cristo fue resucitado en el final del Sabbat semanal, en el séptimo día de la semana. Pero Cristo solo ascendió a Dios varias horas después, en la mañana siguiente, en el primer día de la semana. Esto queda claro en la narración sobre cuando María fue al sepulcro, siendo aun de madrugada en el primer día de la semana durante la Fiesta de los Panes sin Levadura. Y al ver que el cuerpo de Josué no estaba en la tumba María Magdalena preguntó adónde ellos lo habían llevado, porque ella no sabía que Cristo ya había sido resucitado la noche anterior.

Pero María se quedó afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro, y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Josué, uno a la cabecera y otro a los pies. Y los ángeles le preguntaron: “Por qué lloras, mujer?” Y ella les respondió: “Es que se han llevado a mi Señor, y no sé dónde lo han puesto.” Apenas dijo esto, volvió la mirada y allí vio a Josué de pie, aunque no sabía que era él. Josué le dijo: “¿Por qué lloras, mujer? ¿A quién buscas?” Ella, pensando que se trataba del que cuidaba el huerto, le dijo: “Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo iré por él.” Y Josué le dijo: “María”. Ella se volvió y exclamó: “¡Raboni!” (que en arameo significa: maestro). Y Josué le dijo entonces: “No me toques, porque todavía no he vuelto al Padre. Ve más bien a mis hermanos y diles: Vuelvo a mi Padre, que es vuestro Padre; a mi Dios, que es vuestro Dios. (Juan 20:11–17).

Mateo también narra lo que sucedió después de esto, cuando María Magdalena y María, la madre de Santiago, regresaban para contarles a los discípulos lo que Josué le había dicho a María Magdalena. Es importante tener en cuenta cuándo esto tuvo lugar. Y fíjese en la diferencia entre lo que pasó en esta ocasión y lo que pasó en la ocasión anterior, cuando Cristo dijo a María que no le tocase.

En eso Josué les salió al encuentro y las saludó. Ellas se acercaron, abrazaron sus pies y lo adoraron. Josué entonces les dijo: No tengáis miedo. Id a decir a mis hermanos que se dirijan a Galilea, y allí me verán. (Mateo 28:9–10).

María Magdalena fue la primera a quien Josué el Cristo le apareció en ese domingo por la mañana. Él habló con ella dos veces: la primera vez cuando ella estaba en el sepulcro y la segunda vez cuando ella estaba yendo a decirles a los discípulos lo que Cristo le había dicho que dijera a ellos.

La primera vez Cristo dijo a María que no lo tocara porque él aún no había subido a Dios. Él le dijo esto porque primero él tenía que cumplir con el simbolismo de la Ofrenda de la Gavilla que el sumo sacerdote mecía delante de Dios en la mañana del primer día de la semana, durante los Días de los Panes sin Levadura. Después de ser resucitado Cristo tenía que presentarse a Dios para ser aceptado por Dios como la Ofrenda de la Gavilla Mecida por toda la humanidad.

Esta era una ceremonia corta, una ceremonia rápida que era oficiada por el sumo sacerdote. El cumplimiento del simbolismo contenido en esa ceremonia también fue rápido ya que cuando Cristo habló con María en el sepulcro él dijo a ella que no lo tocara y poco después, cuando María y las otras mujeres estaban yendo a ver a los discípulos, Josué les apareció nuevamente y esta vez él permitió a ellas que lo abrazasen porque entonces él ya había cumplido con el simbolismo de la Ofrenda de la Gavilla Mecida.

Josué el Cristo cumplió a la perfección todo el simbolismo contenido en el Pesaj y también cumplió con el simbolismo de la Ofrenda de la Gavilla que era mecida delante de Dios en el primer día de la semana, durante la Fiesta de los Panes sin Levadura.

Y ahora podemos seguir con las instrucciones sobre cómo contar para saber cuándo observar el Día de Pentecostés, como mencionado en el libro de Levítico.

A partir del día siguiente al Sabbat, es decir, a partir del día en que traigáis la gavilla de la ofrenda mecida, contaréis siete semanas completas. En otras palabras, contaréis cincuenta días incluyendo la mañana siguiente al séptimo Sabbat, y entonces presentaréis al SEÑOR una ofrenda de grano nuevo. (Levítico 23:15–16).

La “Ofrenda de la Gavilla” que representaba a Josué el Cristo, era una parte muy específica de las ceremonias que debían tener lugar durante la Fiesta de los Panes sin Levadura. Por lo tanto, este primer día de la semana a partir del cual tenemos que contar cincuenta días tiene que caer dentro de los días de esta Fiesta.

Y nuevamente, Dios es muy específico en lo que se refiere a cuándo ese Sabbat anual, el Día de Pentecostés, debe ser celebrado. La cuenta atrás para ese Día Sagrado anual debe comenzar en un día específico (el primer día de la semana) dentro de los días de la Fiesta de los Panes sin Levadura. Si contamos siete Sabbats semanales a partir de este día tenemos cuarenta y nueve días. Y sumando más un día tenemos un total de cincuenta días, que nos lleva al primer día de la semana. El Día de Pentecostés siempre cae en el primer día de la semana (el domingo en el calendario romano), pero para saber el día correcto en que debemos celebrarlo siempre debemos contar a partir del primer día de la semana (el domingo) durante la Fiesta de los Panes sin Levadura.

En Levítico podemos leer las instrucciones para la celebración del Día de Pentecostés.

Desde vuestro lugar de residencia traeréis dos panes para una ofrenda mecida hechos de dos décimas de efa [el efa es una antigua unidad de medida hebraica y que equivale a 36 litros] de flor de harina, cocidos con levadura, como primicias para el SEÑOR. (Levítico 23:17).

Y el sacerdote los presentará como ofrenda mecida delante del SEÑOR, con el pan de las primicias y los dos corderos; serán cosa sagrada al SEÑOR para el sacerdote. (versículo 20).

Los israelitas debían celebrar esta ceremonia en el Día de Pentecostés. Los dos panes simbolizan las primicias del plan de Dios (los 144.000), los primeros que serán parte del Reino de Dios.

Dios tiene un plan de salvación para los seres humanos. Y de acuerdo con ese plan Dios ofrece a los seres humanos la bendición de convertirse en parte de Su familia, de vivir eternamente como seres espirituales en la Familia de Dios. Este Día Sagrado representa a aquellos a quienes Dios ha llamado en el comienzo de Su plan para ser los primeros en formar parte de Su familia. Y, de la misma manera que en la Biblia la cosecha de primavera es llamada de “primicias de la tierra”, estos individuos son llamados de “primicias del plan de Dios”. Ellos son los primeros de todos los seres humanos que van a formar parte de Su familia. La cosecha de otoño, una cosecha mucho mayor, representa la salvación para el resto de los seres humanos, que son muchos más. Esto es lo que simbolizan los dos últimos Días Sagrados anuales.

En esta ceremonia estos dos panes que eran mecidos delante de Dios representan las primicias del plan de Dios. Uno de estos panes representa a los que vivieron por la fe de que un día vendría el Mesías, a través del cual Dios salvaría a los seres humanos, representa a aquellos que vivieron antes de la primera venida de Cristo, del prometido Mesías – que vino la primera vez como nuestro Pesaj – y permanecieron fieles a Dios.

El otro pan representa a aquellos que desde la venida de Cristo – después de su muerte como nuestro Pesaj, después que él fue aceptado por Dios como la Ofrenda de la Gavilla mecida – han vivido por la fe en la salvación y permanecieron fieles a Dios, esperando la segunda venida de Cristo.

De acuerdo con esas instrucciones ellos debían ofrecer dos corderos a Dios juntamente con esos dos panes. Ambos corderos representaban a Cristo. Un cordero para cada uno de estos dos períodos de tiempo.

De la misma manera que la gavilla era mecida delante de Dios durante la Fiesta de los Panes sin Levadura, representando a Josué el Cristo, que fue aceptado por Dios, también esos dos panes eran mecidos delante de Dios en el Día de Pentecostés como una ofrenda, para ser aceptados por Dios. Esos dos panes simbolizan las primicias, simbolizan a esos individuos que Dios ha aceptado y que se convertirán en parte de la Familia Dios cuando sean resucitados a la vida eterna.

También es importante notar que estos dos panes que eran mecidos debían ser hechos con levadura. Josué el Cristo siempre es representado como siendo “sin levadura”, sin pecado. Pero estos individuos, aunque ellos son aceptados por Dios, son representados por “panes cocidos con levadura”, porque ellos tienen pecado. Cristo nunca pecó y, por lo tanto, él es representado como siendo “sin levadura”. Pero los seres humanos cometemos pecado y por eso esos individuos son representados por esos dos panes que eran hechos con levadura. Esto tiene un importante significado.

Estos dos panes que eran mecidos representan a los 144.000 individuos que Dios ha llamado, que Dios ha elegido de entre los seres humanos en los primeros 6.000 años de los seres humanos en la tierra. Ellos serán resucitados a la vida eterna como seres espirituales en la Familia de Dios, en el Reino de Dios, cuando Josué el Cristo regrese. Dios ha revelado que estos dos panes eran ofrecidos en el Día de Pentecostés y esto representa a los 144.000 que vendrán con Cristo cuando él regrese.

Observe cómo estos dos panes, que representan las primicias, son descritos en el libro de Apocalipsis.

Luego miré, y apareció el Cordero. Estaba de pie sobre el monte Sion, en compañía de ciento cuarenta y cuatro mil personas que llevaban escrito en la frente el nombre del Cordero y de su Padre. Oí un sonido que venía del cielo, como el estruendo de una catarata y el retumbar de un gran trueno. El sonido se parecía al de músicos que tañen sus arpas. Y cantaban un himno nuevo delante del trono y delante de los cuatro seres vivientes y de los ancianos. Nadie podía aprender aquel himno, aparte de los ciento cuarenta y cuatro mil que habían sido rescatados de la tierra. Estos no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. [Espiritualmente hablando]. Son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Fueron rescatados como los primeros frutos de la humanidad para Dios y el Cordero. (Apocalipsis 14:1–4).

Estos individuos, las primicias, han sido redimidos de entre los seres humanos durante los primeros 6.000 años. Ellos fueron sacados del pecado, fueron perdonados de sus pecados, fueron limpiados delante de Dios por medio de Josué el Cristo. Estos 144.000 que son mencionados como “los primeros frutos” en Apocalipsis 14:4 son los mismos que son mencionados en Apocalipsis 5:9 como aquellos que han sido “comparados para Dios” por la sangre de Cristo y en Apocalipsis 7:14 como aquellos que “han lavado sus vestes y las han blanqueado en la sangre del Cordero.

Estos dos panes eran hechos son solamente una pequeña cantidad de granos, de las “primicias de la tierra”. De la misma manera los 144.000 son solamente unos pocos comparados con los miles de millones de personas que han vivido durante este período de 6.000 años.

Cuando usted comprende mejor el plan de Dios, que es revelado a través de Sus Días Sagrados, usted puede comenzar a comprender por qué en el Antiguo Testamento solamente muy pocos individuos tuvieron una verdadera relación con Dios. El período del Antiguo Testamento abarca los primeros 4.000 años de la historia de la humanidad, hasta la primera venida de Cristo como el Cordero del Pesaj de Dios. Comprender esto también le ayudará a ver por qué en los últimos 2.000 años la Iglesia de Dios es referida como “un pequeño rebaño”. La Iglesia de Dios nunca ha sido una organización con muchos miembros porque el plan de Dios es redimir a solamente 144.000 personas durante ese período de 6.000 años.

Lo que está escrito en Levítico 23 vincula directamente los Días de los Panes sin Levadura y el Día de Pentecostés. Ambos tienen que ver con la cosecha temprana que es llamada de “las primicias de la tierra”. Josué el Cristo es el primero de las primicias de la cosecha de Dios y los 144.000 son el resto de esas “primicias de la tierra”.

Hay mucho más contenido en el significado en el Día de Pentecostés, pero aquí solo estoy dando una explicación básica sobre quienes son los que son llamados de “las primicias”.

La historia del Día de Pentecostés es portentosa. Dios sacó a los hijos de Israel de Egipto y los guió por el desierto hacia el Monte Sinaí, donde Él les dio Su ley, los Diez Mandamientos, en el Día de Pentecostés. Pero queda claro que los israelitas no fueron capaces de obedecer la ley de Dios. Los seres humanos, por sí mismos, no son capaces de obedecer la ley de Dios de la manera correcta. En los días de hoy una de las tribus de Israel, Judá, conocida generalmente como el pueblo judío, son la prueba viva de esto. Lo mejor que los seres humanos pueden hacer, por su propia cuenta, es lo que hace el pueblo judío. Ninguna de las otras tribus de Israel se mantuvo fiel a la ley de Dios como la tribu de Judá. Todas las demás tribus se rebelaron contra Dios mucho antes que Judá.

Y aunque el pueblo judío es el mejor ejemplo que se puede encontrar entre los seres humanos de obediencia a las leyes de Dios, Cristo fue perseguido por ese mismo pueblo. Esto deja claro que aunque ellos parecían obedecer la ley del Dios del Antiguo Testamento, ellos en realidad no entendían los caminos de Dios y mucho menos Sus leyes. Si ellos hubiesen entendido esto ellos habrían reconocido a Josué el Cristo como el Mesías. Pero en su ceguera el pueblo judío rechazó la enseñanza y la instrucción que les fue dada a través del Hijo de Dios.

El testimonio en sus vidas, y en la vida de todos los israelitas, es que los seres humanos, por sí mismos, son incapaces de vivir de acuerdo con los caminos y las leyes de Dios. El Día de Pentecostés revela lo que faltaba en sus vidas, la razón por la cual ellos no han entendido las enseñanzas del Antiguo Testamento, y la razón por la cual ellos no reconocieron al Mesías cuando él vino a casi 2.000 años atrás.

El libro de los Hechos revela más sobre la importancia del Día de Pentecostés en el plan de Dios. Después que Josué el Cristo murió y fue resucitado él apareció a los discípulos. Podemos leer sobre esto en el comienzo del libro de los Hechos.

Estimado Teófilo, en mi primer libro [el libro de Lucas] me referí a todo lo que Josué comenzó a hacer y enseñar hasta el día en que fue recibido en el cielo, tras darles instrucciones por medio del espíritu santo a los apóstoles que había escogido. Después de padecer la muerte, se les presentó dándoles muchas pruebas convincentes de que estaba vivo. Durante cuarenta días les apareció y les habló acerca del reino de Dios. (Hechos 1: 1–3).

El evangelio – las buenas nuevas – que Josué el Cristo enseñó a los discípulos es sobre el Reino de Dios. Cristo estuvo con los discípulos durante cuarenta días después de su resurrección. Y el propósito de Dios era que Cristo permaneciera con Él hasta que llegara el momento de regresar como Rey de reyes en el Reino de Dios. Diez días después de que Cristo fue recibido en el cielo los discípulos observaron el Día de Pentecostés. Y de ese día en adelante el espíritu santo les iba a guiar y ensenar, ya que Cristo ya no estaba personalmente entre ellos.

Una vez, mientras comía con ellos, [Cristo] les ordenó: “No os alejéis de Jerusalén, sino esperad la promesa del Padre, de la cual os he hablado. Juan bautizó con agua, pero dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con el espíritu santo”. Entonces los que estaban reunidos con él le preguntaron: “Señor, ¿es ahora cuando vas a restablecer el reino a Israel?” (Hechos 1:4–6).

Los discípulos no entendían que Josué el Cristo vino la primera vez para ser el sacrificio del Pesaj y que pasarían casi 2.000 años antes de que el Reino de Dios sea establecido en la tierra. Ellos esperaban que él fuera cumplir la profecía estableciendo ese Reino en aquel entonces.

Y les dijo: No toca á vosotros saber la hora ni el momento determinados por la autoridad misma del Padre. Pero, cuando venga el espíritu santo sobre vosotros, recibiréis poder y seréis mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra. (Hechos 1:7–8) .

El Reino de Dios no iba a venir a esta tierra en aquel entonces. ¡Esto es algo que va a tener lugar ahora, en la época en que vivimos! Esto va a tener lugar dentro de muy poco tiempo porque Dios ha revelado que todos los Sellos de Apocalipsis ya han sido abiertos. La apertura de los Sellos es un importante marcador para que podamos saber cuándo los últimos acontecimientos del tiempo del fin tendrán lugar. Sí, la sobria realidad es que el último Sello – el Séptimo Sello – ya ha sido abierto y solo queda esperar a que empiecen los acontecimientos anunciados por las primeras cuatro Trompeta que conducen a la Tercer Guerra Mundial. Esto será evidente cuando armas nucleares comiencen a ser usadas.

Josué dio instrucciones muy claras a los discípulos sobre el Día de Pentecostés. Él les dijo que ellos debían quedarse en Jerusalén hasta que recibiesen la promesa del espíritu de Dios. En Hechos 2 usted puede leer lo que pasó entonces, cuando los discípulos recibieron el espíritu de Dios. Muchas personas que presenciaron este importante acontecimiento en el Día de Pentecostés creyeron las palabras que escucharon de los discípulos y preguntaron a los discípulos qué debían hacer.

Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Josué el Cristo para el perdón de vuestros pecados; y recibiréis el don del espíritu santo. (Hechos 2:38).

La ley de Dios fue dada a los israelitas en el Día de Pentecostés, pero Dios reveló a los seres humanos que no podemos vivir de acuerdo con Su camino de vida solo con el esfuerzo humano, pero que también necesitamos Su espíritu santo en nosotros. Y esto es lo que les faltaba a los hijos de Israel. Esto es lo que les falta a todos los seres humanos en el planeta Tierra, excepto a aquellos a los que Dios ha llamado a Su verdadera Iglesia y les ha dado la capacidad de comprender Su verdad.

La palabra de Dios y el camino de vida de Dios son de naturaleza espiritual y primero una persona debe recibir el espíritu de Dios para poder comprender verdaderamente la voluntad de Dios. De lo contrario, las personas están limitadas a su propio razonamiento humano y cuando ellas leen la palabra de Dios ellas forman sus propias ideas y creencias sobre Dios y sobre Josué el Cristo. Es por eso que hay tantas religiones en el mundo y todas ellas están conflicto unas con otras en lo que se refiere a sus enseñanzas. Solo hay una Iglesia verdadera y solo hay una verdad: el camino de vida que proviene de Dios.

Una vez más, los seres humanos no pueden salir del pecado por sí solos. Los seres humanos no pueden obedecer a Dios y salir del pecado – que es lo que representa la Fiesta de los Panes sin Levadura – sin el espíritu de Dios habitando en ellos. Solo si aceptamos a Josué el Cristo como nuestro Pesaj podemos ser perdonados de nuestros pecados. Y mientras ese proceso de arrepentimiento y perdón tiene lugar, Dios nos ayuda dándonos Su espíritu para que podamos alcanzar la salvación.

En el libro de Hechos también nos es mostrado que después del bautismo debemos recibir la “imposición de manos” a través del ministerio de Dios. Y entonces, si nos hemos arrepentido, somos engendrados del espíritu de Dios. Es a través del espíritu de Dios que somos espiritualmente engendrados. Y esto es simbolizado por el proceso a través del cual los seres humanos son físicamente engendrados. Cuando un espermatozoide penetra en un óvulo una vida es engendrada, pero es solamente un embrión todavía, que sigue creciendo hasta el momento del nacimiento.

El proceso a través del cual una persona es engendrada del espíritu de Dios es como el proceso de concepción de los seres humanos. Después que somos engendrados del espíritu de Dios, comenzamos a crecer espiritualmente, como un embrión. Y seguimos en ese proceso de crecimiento espiritual, venciendo nuestra naturaleza humana egoísta, madurando, hasta el momento en que podemos nacer en la Familia de Dios, en el Reino de Dios.

Los seguidores del cristianismo tradicional no entienden lo que significa realmente “nacer de nuevo”. La mayoría de ellos piensan que esto es una especie de “experiencia religiosa” que lleva a una persona a aceptar al individuo que ellos llaman de “Jesús” Cristo. Y aunque a menudo estas personas experimentan algo a nivel emocional, que va acompañado con un cambio en su enfoque de la vida, esto no tiene nada que ver con la verdad que Dios revela.

Nicodemo, que era un importante líder religioso de su época, fue a hablar con Josué y le hizo preguntas sobre el Reino de Dios. Pero Nicodemo no podía entender lo que Josué le dijo. Josué dijo a Nicodemo: “Yo te aseguro que quien no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios.” (Juan 3:3). Pero Nicodemo solo podía pensar en lo que dijo le Cristo cómo algo físico. Él entonces preguntó a Josué: “¿Cómo puede una persona nacer de nuevo ya siendo vieja? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y volver a nacer?” (Versículo 4)

Observe la respuesta de Josué:

Josué respondió: Yo te aseguro que quien no nazca de agua y del espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del espíritu, espíritu es. (Juan 3:5–6).

Josué dejó esto muy claro. Él dijo que lo que nace físicamente solo puede reproducirse a nivel físico. En la vida humana, cuando un espermatozoide, que es algo físico, penetra un óvulo, que también es algo físico, se produce un embrión físico. Todo es físico. En ese proceso físico el embrión crece en el útero de la madre hasta que se produzca el nacimiento a nivel físico.

Dios ha dado a los seres humanos una esencia de espíritu, en nuestra mente, que nos hace diferentes de los animales. Esa esencia de espíritu hace de nosotros seres con individualidad. No estamos programados para responder a nuestro entorno como los animales. Esta “esencia de espíritu” que Dios pone en la mente humana nos da la capacidad de pensar, de crear y de acordarnos de las cosas. Estas habilidades hacen de nosotros seres individuales y únicos. Tenemos la libertad de elegir. Somos moralmente libres para tomar nuestras propias decisiones.

Dios no puede crear un carácter justo y perfecto en otros. Esto es algo que solo se puede lograr a través de la libre elección. De lo contrario, estaríamos programados como robots para responder a cuestiones morales y para vivir perfectamente de acuerdo con la ley de Dios. Pero Dios quiere que elijamos esto por nosotros mismos. Debemos elegir si queremos vivir de acuerdo con nuestros propios caminos egoístas o de acuerdo con los caminos de Dios. Y nuevamente, Dios es quien decide cuándo Él nos ofrece la posibilidad de elegir. Y hasta que llegue ese momento – hasta que Dios ofrece esta oportunidad a las personas – los seres humanos siempre rechazarán a Dios. ¡Ese es el testimonio en toda la historia de la humanidad! Y es por eso que Dios elige el mejor momento posible, Su momento perfecto, para ofrecer a las personas la oportunidad de recibir a Él y a Su camino de vida.

Pablo compartió este conocimiento sobre la mente humana con los corintios. Pablo explicó que las personas que son parte de la Iglesia de Dios pueden entender los misterios de Dios. Y nadie puede comprender estos “misterios” sin el espíritu de Dios. Y es por eso que los caminos de Dios permanecen ocultos, son un misterio para los seres humanos.

Ahora bien, Dios nos ha revelado esto por medio de Su espíritu, pues el espíritu lo examina todo, hasta las profundidades de Dios. En efecto, ¿quién conoce los pensamientos del ser humano sino su propio espíritu que está en él? Así mismo, nadie conoce los pensamientos de Dios sino el espíritu de Dios. (1 Corintios 2:10–11).

Pablo aquí muestra claramente que sin el espíritu santo de Dios una persona no puede conocer las verdades de Dios y los caminos de Dios. Porque Dios tiene que revelarnos esto. Los seres humanos solo podemos entender lo que es físico. No podemos entender lo que es de naturaleza espiritual. Y por eso Nicodemo no podía entender lo que Cristo le dijo. Él no estaba siendo atraído por el espíritu santo de Dios.

El espíritu es el poder de Dios y no es un “ser”, como enseña el cristianismo tradicional. ¡La doctrina de la trinidad es falsa! No existe un ser llamado “Espíritu Santo”.

Nosotros [hablando a la Iglesia] no hemos recibido el espíritu de este mundo, sino el espíritu que procede de Dios, para que entendamos lo que por Su gracia Él nos ha concedido. De estas cosas estamos hablando, no con las palabras enseñadas por la sabiduría humana, sino con las enseñadas por el espíritu, comprando lo espiritual con lo que es espiritual. Pero el hombre natural (el ser humano) no acepta las cosas que son del espíritu de Dios, porque para él esas cosas son locura. Él no las puede comprender, porque esto debe ser discernido espiritualmente. (1 Corintios 2:13–14).

Los seres humanos no somos capaces de conocer a Dios y Sus caminos por nosotros mismos. Dios tiene que revelarnos esas cosas. Esta es la razón por la cual los seres humanos rechazamos continuamente a Dios y a Sus caminos. La arrogancia del razonamiento humano egoísta rechaza la verdad de Dios. En lugar de esto los seres humanos han formulado ideas religiosas y conceptos sobre Dios que son más de su agrado. El testimonio de 6.000 años de historia es que los seres humanos siempre han rechazado a Dios. Y es por eso que habrá personas que van a rechazar lo que está escrito en este libro. ¡Porque ellas no pueden dejar a un lado su orgullo! Es por eso también que este mundo debe ser humillado antes de que Josué el Cristo regrese como Rey de reyes.

Y si usted puede entender estas cosas, ¡solo hay una explicación para esto! Es porque Dios le está dando la capacidad de entender estas cosas. Dios le está dando esa oportunidad ahora. Usted está siendo atraído por el espíritu de Dios. Si ese es el caso, entonces usted debe decidir si va a aceptar o no la verdad. Algunos tendrán que ser más humillados cuando pasen por acontecimientos catastróficos que pueden llevarlos a buscar respuestas, a buscar la ayuda de Dios. Mientras más una persona rechace a Dios, menos probabilidades esa persona tendrá de recibir Su ayuda y Su favor para sobrevivir a lo que vendrá.

¡Dios va a comenzar a llamar al mundo entero! Pero la mayoría no se humillará para poder recibir el Reino de Dios que pronto estará aquí.

Pero volvamos a la historia del Día de Pentecostés. El proceso de la concepción y del nacimiento físico solo puede producir lo que es físico. Y lo mismo pasa con el nacimiento a nivel espiritual. Una persona debe ser engendrada del espíritu de Dios. Esto es algo que tiene lugar cuando el espíritu de Dios se junta con la “esencia de espíritu” que Dios ha dado a todos los seres humanos. Después que somos bautizados en agua (en el idioma griego la palabra bautismo significa “inmersión”), salimos del agua y de ese momento en adelante debemos vivir de una manera diferente, debemos empezar una nueva vida. Inmediatamente después del bautismo recibimos la “imposición de manos” por un ministro de Dios y podemos ser engendrados del espíritu santo de Dios.

Y después que somos engendrados del espíritu santo de Dios entonces podemos comenzar a crecer espiritualmente, pero solamente como “un embrión” en la Iglesia de Dios. Seguimos viviendo en un cuerpo físico, pero ahora con el espíritu santo de Dios en nosotros. Comenzamos a vivir una nueva vida, luchando contra nuestra carne – venciendo la naturaleza humana – y así un carácter santo y justo es desarrollado en nosotros. Y este proceso nos permite finalmente “nacer” en el Reino de Dios, en la Familia de Dios, como seres espirituales, nos permite “nacer del espíritu”.

Josué el Cristo explicó a Nicodemo que “lo que es nacido de la carne, carne es”. Él explicó que la carne (lo que es físico) solo puede producir algo que es carne, algo físico. La concepción humana conduce solamente al nacimiento a nivel físico. Pero Cristo continuó, explicando: “lo que es nacido del espíritu, espíritu es”. Solo cuando una persona es engendrada del espíritu santo de Dios, esa persona puede finalmente nacer – puede entrar – en el Reino de Dios.

Es a través de este proceso que todos los “primeros frutos” entrarán en el Reino de Dios. Cuando Josué el Cristo regrese, ellos serán resucitados a la vida espiritual, como seres espirituales – seres compuestos de espíritu – en la Familia de Dios.

El Día de Pentecostés representa el “medio” a través del cual una persona puede entender los caminos de Dios y vivir de acuerdo con los caminos de Dios. Y con el tiempo esa persona crece y alcanza la madurez y puede ser transformada de mortal a inmortal, de físico a espiritual, puede nacer en la Familia espiritual de Dios. El Día de Pentecostés también representa las primicias de la Familia de Dios, aquellos que serán resucitados primero, de entre todos los seres humanos, al final de los 6.000 años de la humanidad en la Tierra. Y todos los que vendrán después tendrán que pasar por ese mismo proceso, tendrán que ser atraídos por el espíritu de Dios y tendrán que ser engendrados del espíritu santo de Dios para poder nacer en la Familia de Dios.



LA FIESTA DE LAS TROMPETAS

Uno tras otro los Día Sagrados revelan un poco más sobre el plan y el propósito de Dios para la humanidad. Y entonces llegamos al cuarto Día Sagrado anual, que en el hemisferio norte siempre es en otoño. El judaísmo llama a ese día de Rosh Hashaná. Y aunque ellos han perdido la comprensión del verdadero significado y propósito de los Días Sagrados de Dios, ellos sí saben cuándo esos días deben ser celebrados.

El día correcto para celebrar la Fiesta de las Trompetas cae generalmente en septiembre o a principios de octubre en el calendario romano.

Y habló el SEÑOR á Moisés, diciendo: Habla á los hijos de Israel, y diles: “En el mes séptimo [del calendario de Dios], en el primero día del mes tendréis un Sabbat, una conmemoración al son de trompetas, y una santa convocación. (Levítico 23:23–24).

El enfoque de la Fiesta de las Trompetas es principalmente los acontecimientos que conducen a la venida de Cristo – incluyendo ese acontecimiento en sí mismo – para establecer el Reino de Dios, Su gobierno en la tierra. El significado del Día de Pentecostés tiene que ver con la venida de Cristo y los 144.000 que serán resucitados y regresarán con él, pero el significado de la Fiesta de las Trompetas también abarca este acontecimiento (que es anunciado por la Séptima Trompeta) y los acontecimientos que siguen a esto. Esta última trompeta también anuncia los acontecimientos que conducen al momento cuando el gobierno de Dios será establecido, después de que Cristo regrese con los 144.000. Estos acontecimientos vinculan el significado del día de Pentecostés con el significado de la Fiesta de los Tabernáculos, que a su vez representa el Milenio.

El más importante significado del cumplimiento de la Fiesta de las Trompetas es el anuncio – el sonido de las trompetas – proclamando la venida del Rey de reyes, que reinará sobre todos los seres humanos como el profetizado Mesías.

En su primera carta a los Tesalonicenses, Pablo habla sobre las trompetas y su significado, contenido en el cumplimiento de la Fiesta de las Trompetas.

Hermanos [Pablo aquí habla a la Iglesia de Dios, a aquellos que Dios ha llamado para ser parte de los 144.000] no quiero que ignoréis lo que va a pasar con los que ya han muerto,[los que fueron llamados en los últimos 6.000 años y han muerto en la fe] para que no os entristezcáis como esos otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Josué murió y resucitó, de la misma manera Dios traerá [enviará] a los que duermen en Josué. [Dios los resucitará para que ellos puedan regresar con Josué cuando él venga]. (1 Tesalonicenses 4:13–14).

Por lo cual, os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, [hablando de aquellos que han sido llamados para ser parte de las primicias, de los 144.000, y que todavía estarán vivos cuando Cristo regrese] de ninguna manera precederemos a los que ya durmieron. [A los que murieron en Cristo]. Porque el mismo Señor con aclamación, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos, [esos pocos que también han sido llamados para ser parte de las primicias, para ser parte de la Iglesia, y que todavía estarán vivos cuando Cristo regrese] los que quedamos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes á recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. (1 Tesalonicenses 4:13–17).

Pablo describe este mismo acontecimiento a la Iglesia de Corinto.

En un instante, en un abrir y cerrar de ojos, al toque de la última trompeta. Porque la trompeta sonará y los muertos resucitarán con un cuerpo incorruptible, y nosotros seremos transformados. (1 Corintios 15:52).

Pablo explica con más detalles este acontecimiento del plan de Dios que tendrá lugar cuando los acontecimientos anunciados por la última trompeta – la Séptima Trompeta – comiencen a cumplirse. Cuando este acontecimiento, que es anunciado por esta trompeta, comience a tener lugar, los 144.000 serán resucitados. Primero los que están muertos serán resucitados. E inmediatamente después los que todavía sigan vivos, que son parte de los 144.000, serán transformados de seres físicos a seres espirituales.

La mayoría de los que han recibido el sello de Dios como las primicias de Dios – los 144.000 – ya han muertos, pero ellos serán resucitados a una vida inmortal cuando los acontecimientos anunciados por esa última trompeta comiencen a cumplirse. Y algunos individuos – unos pocos – que también son parte de las primicias y que todavía estarán vivos entonces, serán transformados en un instante de seres físicos mortales a seres espirituales inmortales, para convertirse en parte de la Familia Dios, del Reino de Dios.

Y el séptimo ángel tocó la trompeta, y en el cielo resonaron fuertes voces que decían: Los reinos del mundo han venido á ser los reinos de nuestro SEÑOR, y de Su Cristo: y él reinará por los siglos de los siglos. (Apocalipsis 11:15).

Todos los individuos que Dios ha llamado en los últimos 6.000 años y que son parte de las primicias serán resucitados cuando este acontecimiento que es anunciado por la última Trompeta – el primer acontecimiento que es anunciado por la Séptima Trompeta del Séptimo Sello – tenga lugar. Sin embargo, la fecha concreta cuando Cristo va a regresar con los 144.000 es revelada en el Día Sagrado de Pentecostés ;y los acontecimientos anunciados por las Siete Trompetas conducen a este importante cumplimiento. El cumplimiento más importante en el significado de la Fiesta de las Trompetas está encerrado en lo que anuncian las Siete Trompetas.

Cada uno de los Días Sagrados de Dios representa una parte muy específica de Su plan para la humanidad. A menudo el significado y el propósito de ellos se superponen y están entrelazados porque todos ellos son parte de un proceso de salvación que abarca 7.100 años.

Dado que en el capítulo 5 yo ya he hablado sobre los acontecimientos anunciados por las primeras seis Trompetas, no hay necesidad de mencionarlos nuevamente aquí. Pero es interesante notar que los acontecimientos anunciados por las trompetas que preceden a la Séptima Trompeta preparan el camino para que los acontecimientos anunciados por la Séptima Trompeta puedan comenzar a cumplirse.

Los acontecimientos anunciados por la Séptima Trompeta comienzan con la siguiente afirmación: “Los reinos del mundo han venido á ser los reinos de nuestro SEÑOR, y de Su Cristo: y él reinará por los siglos de los siglos.” Cuando este acontecimiento – que también es parte del significado del día de Pentecostés – tenga lugar y Cristo regrese con los 144.000, más cosas se cumplirán en lo que se refiere al significado de la Fiesta de Trompetas – algo que va más allá de este acontecimiento – y Cristo será coronado como Rey de reyes.

Las trompetas son usadas para anunciar la venida de Cristo como Rey, pero él solo será coronado como como Rey sobre toda la tierra cuando él y los 144.000 tomen el control de todo. Los acontecimientos anunciados por las primeras seis trompetas son señales de alarma de guerra antes de la venida de Cristo. La Séptima Trompeta no anuncia solamente el regreso de Cristo con los 144.000, sino que también anuncia una guerra. Y esa guerra continuará mismo después de que Cristo regrese. El propósito de esa guerra es establecer firmemente el gobierno del Reino de Dios sobre todas las naciones.

Aunque ya he mencionado esto en el capítulo 7, sería bueno citar nuevamente aquí los versículos que hablan sobre este acontecimiento.

Vi el cielo abierto, y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llama fiel y verdadero. Y con justicia él juzga y hace guerra. Sus ojos son como llama de fuego. En su cabeza tiene muchas diademas [O coronas. Eso significa que él ahora reina sobre todas las naciones] y tiene un nombre escrito que nadie conoce sino él mismo. Está vestido de una vestidura teñida en sangre, y su nombre es llamado El Verbo de Dios. [Este es Josué el Cristo]. Los ejércitos [los 144.000] en el cielo [en la atmosfera de la tierra, en el aire] le seguían en caballos blancos, vestidos de lino fino, blanco y limpio. De su boca sale una espada aguda para herir con ella a las naciones, y él las guiará con cetro de hierro. Él pisa el lagar del vino del furor y de la ira de Dios Todopoderoso. En su vestidura y sobre su muslo tiene escrito el nombre: Rey de reyes y Señor de señores. (Apocalipsis 19:11–16).

Estos acontecimientos – que son anunciados por las Trompetas y que conducen a la venida de Cristo – seguirán cumpliéndose después de su regreso. El propósito de todo esto es establecer su gobierno en el Reino de Dios que entonces gobernará la tierra. Y, como he dicho antes, será entonces cuando Cristo y los 144,000 comenzarán a destruir a los que están destruyendo la tierra.

De esta manera el significado de la Fiesta de las Trompetas es vinculado al significado del Día de Pentecostés; a través de las Trompetas, para que así el Milenio – que es lo que representa la Fiesta de los Tabernáculos – pueda ser establecido.

Las trompetas tenían un importante significado para los israelitas. Después de haber sido liberados de Egipto ellos peregrinaron por el desierto por cuarenta años y durante todo ese tiempo ellos usaban las trompetas para anunciar al pueblo las instrucciones de levantar campamento y seguir su viaje a otro lugar. Las trompetas también eran usadas como alarma de guerra. Debe quedar claro que el hecho de que los israelitas usasen estas trompetas, a nivel físico, también es importante para el cumplimiento del plan y del propósito de Dios contenido en el significado de la Fiesta de las Trompetas.



EL DIA DE LA EXPIACION

El quinto Sabbat anual es el Día de la Expiación. En el judaísmo ese día es llamado de Yom Kipur, y el día correcto para celebrar ese día suele ser mencionado en el calendario romano con ese mismo nombre.

El SEÑOR le dijo a Moisés: El día diez del mes séptimo es el Día de la Expiación. Tendréis santa convocación, (esto es un mandamiento) y afligiréis vuestras almas, [ayunando; sin comer o beber nada] y ofreceréis ofrenda encendida al SEÑOR. En ese día no haréis ningún tipo de trabajo, porque es el Día de la Expiación, cuando se hace expiación por vosotros ante el SEÑOR vuestro Dios. (Levítico 23:26–28).

Por tanto, no haréis ningún trabajo. Este será un estatuto perpetuo para todos vuestros descendientes, dondequiera que habiten. Será para vosotros un Sabbat [un Sabbat anual], y afligiréis vuestras almas. Este Sabbat lo observaréis desde la tarde del noveno día del mes [comenzando en la puesta del sol] hasta la tarde del día siguiente [hasta la puesta del sol del día siguiente]. (Levítico 23:31–32).

Este Sabbat anual representa todo el proceso que abarca desde el Pesaj hasta la Fiesta de las Trompetas. Gran parte de ese proceso se habrá cumplido cuando Cristo regrese y Satanás haya sido alejado de los seres humanos.

Este día representa el proceso de expiación, el proceso a través del cual los seres humanos pueden reconciliarse con Dios. Después que se cumpla lo que representa la Fiesta de las Trompetas las primicias de Dios estarán totalmente expiadas, estarán reconciliadas con Dios. Todo ese proceso - que es revelado a través del Pesaj, de los Días de los Panes sin Levadura, el Día de Pentecostés y la Fiesta de las Trompetas - muestra cómo las primicias podrán nacer en la Familia de Dios, podrán convertirse en parte del Reino de Dios.

Aunque entonces ese proceso se habrá completado para las primicias, quedan todavía miles de millones de personas que aún deben ser expiadas, , reconciliadas con Dios. Todos los seres humanos deberán pasar por ese mismo proceso por el que han pasado los 144.000 que fueron llamados en los primeros 6.000 años. El Día de la Expiación representa todo ese proceso. Todos deben estar en completa unidad con Dios, deben ser uno con Dios.

Ese proceso de ser reconciliado con Dios Padre por la sangre de Josué el Cristo comienza con el Pesaj. Debemos arrepentirnos, debemos salir del Egipto espiritual (del pecado), debemos ser bautizados y ser engendrados del espíritu de Dios.

A medida que crecemos espiritualmente y vencemos nuestra naturaleza, Dios puede comenzar a transformar nuestra forma de pensar y puede llevarnos a estar en unidad y en armonía con Su único y verdadero camino de vida. Después que una persona haya pasado con éxito por todo ese proceso, esa persona podrá estar completamente en unidad con Dios y ser transformada de mortal a inmortal, del físico al espíritu, en el Reino de Dios.

Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable á Dios, que es vuestro culto racional. Y no os conforméis á este mundo; pero sed transformados por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta. (Romanos 12:1–2).

El Reino de Dios es la Familia de Dios, que estará compuesta por seres espirituales que antes eran seres humanos. Ellos estarán en unidad con Dios por toda la eternidad.



El destino de Satanás y los demonios

Este día representa ese proceso de reconciliación – de expiación – con Dios, pero también representa el cumplimiento de un importante acontecimiento. Ese día representa el hecho de que el ser que ejerce una poderosa influencia sobre nosotros y nos lleva al pecado será completamente alejado de los seres humanos.

Cuando el Reino de Dios venga a esta Tierra, a partir de ese momento Dios va a ofrecer a todos a la posibilidad de empezar ese proceso de expiación, de reconciliación con Dios. Durante los primeros 6.000 años Dios ha ofrecido esto a solamente unos pocos. A partir de entonces la salvación estará al alcance de todos los seres humanos. Y esto será posible en gran parte debido a lo que va a pasar a Satanás y a los demonios, su destino.

Cuando el Reino de Dios venga los seres humanos serán liberados de sus caminos destructivos. Josué el Cristo gobernará en toda la tierra juntamente con los 144.000 que serán resucitados cuando él venga. El caminos de vida de Dios es lo que va a establecer el curso de la humanidad. La justicia será impartida rápidamente. El conocimiento de Dios llenará toda la Tierra. Las personas aprenderán a vivir en paz y en armonía unas con otras.

Entonces solo habrá una religión en toda la Tierra. Solo habrá un gobierno en toda la Tierra. Todos tendrán la oportunidad de guardar el Sabbat en del séptimo día y de celebrar los Días Sagrados anuales de Dios. La armonía, la paz y el amor verdadero abundarán en las familias, en la sociedad, en las corporaciones y en la vida de todos los que elijan vivir de acuerdo con el camino de vida de Dios.

Las falsas religiones, la política, el lobby, los fastidiosos y burocraticos órganos administrativos, la avaricia de las corporaciones, el tráfico de drogas, el tráfico de personas y tantos otros males que existen en el mundo de hoy ya no serán tolerados. La codicia competitiva de las corporaciones será reemplazada por la colaboración con la finalidad de beneficiar a otros y al planeta.

Pero mismo con todas estas increíbles mejorías, de las que los seres humanos podrán disfrutar entonces, seguirá existiendo un gran obstáculo para que los seres humanos pueden tener paz, armonía y prosperidad. Ese obstáculo es Satanás y los demonios (los ángeles que se rebelaron junto con él). El Día de la Expiación también representa el hecho de que Satanás y los demonios serán alejados de los seres humanos.

Lucifer era uno de los arcángeles que Dios ha creado. Dios dió a él y a un tercio de los ángeles la responsabilidad de cuidar del planeta Tierra. El gobierno de Dios era administrado a través de este importante arcángel. Su historia muestra su orgullo y su rebelión hacia Dios. En Isaías 14:12–14 y en Ezequiel 28:12–17 usted puede leer un resumen de la historia de este ser y formarse una idea de quien es él. Pero en toda la Biblia usted puede encontrar más información sobre su historia.

Dios no ha revelado cuánto tiempo han durado esos acontecimientos, pero en nuestro sistema solar y en el proprio planeta Tierra podemos encontrar evidencias que revelan mucho sobre esto cuando cotejamos esa información con lo que está escrito en la Biblia. A millones de años atrás, Dios creó el universo y el planeta Tierra. Y repito que en ningún lugar en la Biblia Dios revela cuándo exactamente esos acontecimientos tuvieron lugar y tampoco el exacto orden de ellos.

Antes de crear el universo físico y el planeta Tierra, Dios creó a los ángeles. Dios es espíritu y esos seres que Él creó también son espíritu. Entonces existía solamente el mundo espiritual. La mente humana es muy limitada y solo podemos entender el mundo físico que nos rodea. Nuestra capacidad para comprender el mundo espiritual se limita a los conceptos de las cosas físicas que tenemos. Dios reveló que Él creó el universo físico, incluyendo el planeta Tierra. Y la Biblia dice que los ángeles se alegraron cuando vieron las cosas físicas que Dios había creado.

Dios entonces reveló a los ángeles ciertas partes de Su plan para crear Su familia a través de los seres humanos. En el libro de Hebreos Dios revela que los ángeles fueron creados con el fin de servir a aquellos que primero vivirían una existencia física como seres humanos y finalmente nacerían en la Familia de Dios.

Pero entonces Lucifer comenzó a desear más para sí mismo. Él no estaba de acuerdo con los planes de Dios, con el propósito de Dios para la creación física. Él entonces se rebeló contra Dios y convenció a casi un tercio de los ángeles a rebelarse junto con él. Y como resultado de esto hubo una gran guerra en el mundo espiritual, que se extendió a la creación física.

Dios dice que cuando la Tierra fue creada ella era perfecta y bella. Entonces había vida en la Tierra, pero no era el mismo tipo de vida que existiría cuando los seres humanos finalmente fuesen creados. En el planeta Tierra existían formas de vida terrestre, aérea y acuática. Los esqueletos de muchas de estas criaturas pueden ser vistos hoy en los museos y por todo el planeta se puede encontrar evidencia de que esas especies han existido.

Pero, ¿qué pasó entonces? Los científicos intentan dar sus interpretaciones “intelectuales” de esto, pero la sencilla realidad es que todo fue rápidamente destruido cuando Lucifer se rebeló. Toda la vida en la tierra fue inmediatamente destruida. Esto tuvo lugar a cientos de miles de años atrás. Lo que es relatado en el comienzo del libro de Génesis es la creación de los seres humanos juntamente con la creación de plantas y animales que complementan el entorno de los seres humanos. No se trata de la creación del planeta Tierra. Dios creó la Tierra mucho antes de crear los seres humanos.

En el principio [Y en el idioma hebraico no existe el artículo definido. Por eso la traducción correcta debe ser en un principio] creó Dios los cielos y la tierra. [En un principio, durante muchísimo tiempo, a millones y millones de años atrás, Dios creó la tierra y todo el universo. No se trata de una evolución. Dios simplemente ha tardado muchísimo tiempo para concluir esa creación]. Y la tierra estaba [en hebraico esa palabra significa se volvió] sin orden y vacía, y las tinieblas estaban sobre la haz del abismo, y el espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas. (Génesis 1:1–2).

Aquí, en esa narración, la Tierra ya existía. Dios había creado el planeta Tierra millones de años antes. Pero la Tierra estaba en un estado de caos y desorden. La oscuridad cubría toda la Tierra. Y está escrito que entonces el poder del espíritu de Dios comenzó a moverse sobre la superficie de las aguas del planeta Tierra, porque las aguas ya existían. Dios entonces comenzó a trabajar en toda la Tierra, para restaurar la vida en el planeta. Todo estaba en un estado de caos. Y entonces Dios comenzó a remozar la faz de la tierra, como está escrito en los Salmos. Sí, el planeta Tierra fue creado a millones de años, pero los seres humanos solo fueron creados a 6.000 años atrás.

Dios había revelado a los ángeles Su plan para crear Su propia familia – ELOHIM – y les dijo que esa familia sería mucho más importante que los propios ángeles. Y debido a esto Satanás comenzó a volverse contra Dios. Satanás odiaba el plan que Dios tenía de crear a seres que con el tiempo serían más importantes que él. Él entonces contagió a un tercio de los ángeles con su envidia, con sus celos, y ellos decidieron destruir toda la vida en la Tierra. Y esto fue exactamente lo que ellos hicieron. En un instante ellos destruyeron toda la vida que entonces existía en el planeta Tierra. Y Dios todavía no ha revelado a los seres humanos cómo todo esto ocurrió. Dios solo ha revelado que esto fue lo que sucedió.

Después de esa rebelión Dios cambió el nombre de ese ser de Lucifer a Satanás. Y los ángeles que se rebelaron junto con él quedaron conocidos como demonios. Dios entonces los confinó aquí, en el planeta Tierra. Su presencia aquí y la influencia que ellos ejercerían sobre los seres humanos servirían, como parte del plan de Dios, para mostrar lo destructivo y malvado que es todo lo que se rebela contra los justos caminos de Dios.

Cuando Lucifer se rebeló, esto resultó en el cese del gobierno de Dios en la Tierra. Pero ahora, en nuestro tiempo, el gobierno de Dios será restablecido. Josué el Cristo marcará el comienzo del Reino de Dios, del gobierno de Dios en la Tierra.

Sí, el Día de la Expiación también representa el hecho de que Satanás y los demonios serán alejados de la presencia de Dios y de los seres humanos. Y nunca más ellos podrán ejercer su influencia sobre los seres humanos y tampoco podrán engañar a los seres humanos. Excepto por un corto período de tiempo, al final del reinado de 1.100 años del Reino de Dios. Entonces el Día de la Expiación tendrá aún más significado porque una vez más Satanás y los demonios serán alejados de los seres humanos; pero esa vez para siempre, por toda la eternidad.

El Día de la Expiación representa un tiempo cuando Satanás y los demonios ya no serán parte de los planes de Dios y de Su propósito para la vida eterna. Este Sabbat anual representa un tiempo maravilloso que vendrá, cuando todos en el mundo estén completamente expiados, completamente reconciliados con Dios.



LA FIESTA DE LOS TABERNÁCULOS

Este período de tiempo tiene un importante significado, pero solo voy a dar un resumen de lo que abarca esa temporada de Días Sagrados. Levítico 23 continúa, hablando sobre los Días Sagrados anuales y describe el último de la lista, que dura ocho días. Los primeros siete días son llamados de la Fiesta de los Tabernáculos y el primer día de esa fiesta es un Sabbat anual. A ese período de siete días sigue una celebración en el octavo día, que también es un Sabbat anual, el último día en la revelación del plan de Dios, que es llamado de el Último Gran Día.

La Fiesta de los Tabernáculos representa el período de tiempo cuando el Reino de Dios vendrá y gobernará a los seres humanos durante 1.000 años. Mucho ya fue dicho sobre la venida del Mesías y sobre su reinado en la Tierra. Esta fiesta representa un período de tiempo que va a empezar dentro de poco en la Tierra. Ese período de tiempo empezará cuando Cristo y los 144.000 intervengan para poner fin a la Tercera Guerra Mundial.

Como he dicho antes, el Sabbat semanal representa los últimos 1.000 años en el plan de Dios, que abarca 7.000 años. La Fiesta de los Tabernáculos se centra principalmente en ese mismo período de tiempo y representa los últimos 1.000 años, cuando el Reino de Dios gobernará sobre todas las naciones. Y, debido a que ya he escrito mucho en ese libro sobre el Milenio, no es necesario repetir esto aquí.

Esta fiesta dura siete días y es llamada de la Fiesta de los Tabernáculos porque en los tiempos del Antiguo Testamento Dios dijo a los israelitas que ellos debían construir una especie de cabaña al aire libre, una construcción sencilla y temporal hecha con ramas de arboles y/o hojas de palmeras. Cada día durante la Fiesta los israelitas debían que sentarse durante un rato en esas cabañas y recordar, pensar en cómo Dios los había sacado del cautiverio en Egipto y los había llevado a una tierra muy prospera, la tierra prometida. Ellos debían recordar que durante 40 años los hijos de Israel habían vivido en moradas temporales (en tiendas) mientras vagaban por el desierto, hasta que Dios los llevó a la tierra prometida.

Esta Fiesta debía ser celebrada de esta manera hasta que la Iglesia de Dios fue fundada, en el año 31 d. C. Así como Cristo cambió la forma en que el Pesaj debía ser observado, después que la Iglesia fue fundada también cambió la forma en que la Fiesta de los Tabernáculos debe ser celebrada. Los israelitas debían centrarse en el aspecto físico de cómo Dios los había sacado de Egipto y los había llevado a una tierra que Él les dio.

Pero para la Iglesia, Dios reveló que debemos celebrar la Fiesta de los Tabernáculos centrándonos en el significado espiritual de lo que los israelitas hacían a nivel físico.

El plan y el propósito de Dios que es revelado a través de esa temporada de Días sagrados tiene que ver con cómo Dios está llevando a los seres humanos a una especie de tierra prometida espiritual o a una herencia espiritual. Como seres humanos físicos Dios nos ha dado moradas temporales – nuestros cuerpos físicos – para vivir nuestras vidas físicas. Sin embargo, el propósito de Dios es, en Su tiempo, ofrecer a los seres humanos la oportunidad de ser liberados de la esclavitud de la naturaleza humana egoísta y de los caminos de los seres humanos, que espiritualmente son comparados con el cautiverio en Egipto.

La existencia humana en un cuerpo físico es temporal, pero el propósito de Dios es dar a los seres humanos la vida eterna en cuerpos espirituales. No en moradas temporales, pero en moradas espirituales para siempre, en la Familia Dios, en ELOHIM.

Y al igual que los israelitas fueron liberados físicamente, los seres humanos también podemos ser liberados de la corrupción y de la esclavitud que implican vivir en moradas temporales mientras peregrinamos por el desierto de una existencia física. Con la ayuda y el poder del espíritu santo de Dios, los seres humanos podemos crecer espiritualmente hasta el momento en podamos ser liberados y podamos entrar espiritualmente en la tierra prometida y podamos recibir una herencia incorruptible en el Reino de Dios como ELOHIM.



EL ÚLTIMO GRAN DÍA

Ese día adicional – el octavo día – que viene después de la Fiesta de los Tabernáculos es tradicionalmente llamado por la Iglesia de Dios por dos nombres: el Último Gran Día y el Juicio del Gran Trono Blanco. Este es el séptimo y último de los Sabbats anuales de Dios. Esta es una emocionante revelación en el plan de Dios. Así como el Día de Pentecostés simboliza la cosecha de primavera, la cosecha de otoño, una cosecha más abundante, es simbolizada por la Fiesta de los Tabernáculos y el Último Gran Día, que concluye los últimos 100 años.

El Último Gran Día representa un tiempo de juicio que viene después de los 7.000 años en el plan de Dios. Ese tiempo de juicio abarca 100 años. Ese es el tiempo de juicio del que he hablado antes en este libro, cuando ya nadie va nacer. Después de 7.000 años el proceso de reproducción humana llegará al fin.

Dado que en la última parte del capítulo 7 ya he hablado en detalle sobre estos últimos 100 años, este último período de la existencia humana, no es necesario repetir esas cosas aquí. Usted simplemente debe comprender que esto es lo que representa este séptimo Día Sagrado.

Será entonces cuando miles de millones de personas serán resucitadas para vivir una segunda vida física. Durante este período de 100 años todos los que serán resucitados para vivir una vida física nuevamente tendrán la oportunidad de elegir y vivir de acuerdo con el camino de vida de Dios. Y si ellos eligen esto, ellos entonces podrán convertirse en parte de la Familia de Dios – el Reino de Dios – podrán nacer como seres espirituales, como los 144.000.

Los que rechacen esto morirán por segunda vez, la segunda muerte, y nunca volverán a vivir nuevamente. La sentencia del juicio de Dios para aquellos que no quieran ser parte de Su familia no es el tormento eterno, pero es simplemente un castigo que durará para siempre. Ese castigo es la muerte, nunca ser resucitado nuevamente, y es un castigo eterno.

Durante estos últimos 100 años miles de millones de personas serán resucitadas. Tanto viejos como jóvenes, todos los que vivieron y han muerto recibirán vida nuevamente en cuerpos humanos completamente sanos y llenos de vida. Ellos entonces podrán elegir si quieren formar parte de la Familia eterna de Dios. ¡Esa es la historia del Último Gran Día y de la conclusión de la creación de ELOHIM!