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ATRAS

Capítulo 7
UNA NUEVA ERA PARA LA HUMANIDAD



EN EL PRESENTE LIBRO la atención se ha centrado en los acontecimientos relacionados con una cuenta atrás para la Tercera Guerra Mundial y la segunda venida de Cristo. En el capítulo anterior he explicado cuándo y cómo esta cuenta atrás ha comenzado. También he dicho que ahora la humanidad está a punto de pasar por una importante transición a una nueva era. Dios está a punto de llevar a los seres humanos a un nivel de existencia más alto, a una existencia mucho más madura.

En este capítulo voy a hablar de esta nueva era para la humanidad, que Dios pronto va a instaurar cuando Él envíe a Cristo y a los 144.000 para poner fin a la Tercera Guerra Mundial y establecer Su gobierno - Su Reino que va a gobernar en la tierra. Esta transición será más formidable todavía debido a la manifestación de la Familia de Dios, que habitará entre los seres humanos durante los siguientes 1.000 años.

Esto marcará el comienzo de una nueva era, una era de grandes cambios. Cambios buenos, inspiradores y emocionantes que comenzarán a traer la verdadera paz y prosperidad - de manera justa y equitativa - para todos los seres humanos. Esto es algo que va mucho más allá de todo lo que podemos imaginar y que cambiará el rumbo del mundo para siempre.

Esta nueva era será un tiempo de sanación para los seres humanos y para el planeta Tierra. Entonces el planeta Tierra comenzará a ser limpiado de todo aquello con lo que los seres humanos lo han contaminado y todo lo que ha sido destruido será renovado. Dios revela que hasta mismo los desiertos comenzarán a ser productivos. Los seres humanos comenzarán a revertir un proceso que comenzó a miles de años atrás y que ha causado el surgimiento y la expansión de tantos desiertos y regiones inhabitables en el planeta Tierra.



El juramento de Dios a los seres humanos

Sería bueno mirar cómo este período de tiempo es descrito en la Biblia. El contexto es el fin de los acontecimientos anunciados por los Siete Truenos, que también es cuando termina esta cuenta atrás.

Cuando los siete truenos hablaron, yo estaba por escribir, pero oí una voz del cielo que decía: “Sella las cosas que los siete truenos hablaron; no las escribas”. Y el ángel que vi de pie sobre el mar y sobre la tierra levantó su mano derecha al cielo y juró por el que vive para siempre, quien creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él: “Ya no hay más tiempo”. [Y en griego esto significa que no queda más tiempo]. (Apocalipsis 10:4-6).

He mencionado antes que el Primer Trueno empezó a sonar cuando el Sexto Sello de Apocalipsis fue abierto, el 11 de septiembre de 2001. (Y no voy a hablar aquí sobre los Siete Truenos, porque ya he explicado todos ellos en el libro 2008: El Último Testimonio de Dios.) Desde entonces los acontecimientos anunciados por esos Siete Truenos han estado teniendo lugar. Y seguirán teniendo lugar hasta el momento del que se habla aquí, cuando “no quede más tiempo”.

Pero, ¿qué significa esto? Aquí dice que un ángel “juró por el que vive para siempre”, por Dios. En otras palabras, ese es un juramento de Dios que es anunciado por un ángel. Y ese juramento tiene que ver con un momento específico, cuando Dios comenzará a manifestar Su Familia al mundo. Daniel también escribió sobre ese juramento.

Yo, Daniel, miré, y he aquí que dos estaban de pie, uno de este lado en la orilla del río, y el otro al otro lado en la orilla del río. Entonces dije al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas del río: “¿Cuándo será el final de estas cosas sorprendentes?” Escuché al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas del río, quien alzó su mano derecha y su mano izquierda al cielo, y juró por el que vive por los siglos: “Pasarán un tiempo, más dos tiempos, y la mitad de un tiempo. Y cuando termine la dispersión del poder del pueblo santo, todas estas cosas llegarán al fin. [Se cumplirán].” (Daniel 12:5-7).

Como se puede ver por el contexto tanto en Daniel como en Apocalipsis, esto se refiere al momento cuando Dios va a intervenir en los asuntos de los seres humanos y empiece a cumplir Su plan y propósito para que Su Reino pueda comenzar a reinar en la tierra. Entonces Dios pondrá fin al autogobierno de los seres humanos, que han estado gobernando a sí mismos durante 6.000 años. A partir de entonces cuando los gobiernos de los seres humanos ya no podrán seguir existiendo. Ya no queda más tiempo.

Dios prometió a los seres humanos que llegará el momento – un tiempo profético – cuando Él pondrá fin a una era e introducirá una nueva era. Y lo que es dicho aquí se refiere a ese momento, cuando la presente era llegará al fin, ya no continuará. Será entonces cuando Dios marcará el comienzo de una nueva era - una nueva y última era para la humanidad.

Y entonces ese juramento de Dios, lo que Dios prometió, es vinculado a lo que es revelado en el siguiente versículo.

En los días en que hable el séptimo ángel, cuando comience a tocar su trompeta, (ahora) se cumplirá [en griego esta palabra significa completar, consumar] el misterio de Dios, tal y como lo anunció a Sus siervos los profetas. (Apocalipsis 10:7).



El misterio de Dios

Esto es una referencia a numerosas profecías sobre ese momento y sobre lo que vendrá después. Cuando el primer acontecimiento anunciado por la Séptima Trompeta empiece a tener lugar, este versículo empezará a cumplirse. No se trata de algo que se cumplirá del todo en ese mismo momento, pero de algo que comenzará en ese momento y seguirá cumpliéndose hasta que esa obra esté terminada.

Este acontecimiento es mencionado como siendo un “misterio”, porque los seres humanos no han querido saber nada sobre esto y tampoco lo aceptan. Aunque Dios haya enviado a Sus profetas al mundo con este mensaje, los seres humanos siempre lo han rechazado. Y durante 6.000 años, Dios ha dejado que esto siga siendo un misterio, esto ha quedado oculto para los seres humanos. No obstante, Dios ha revelado esto a aquellos con quienes Él ha elegido trabajar y que han respondido con un deseo sincero de escuchar a Él y de obedecerle.

Dios también determinó que a medida que este momento se acercase Él comenzaría a revelar la verdad sobre Su plan al mundo de una manera más clara. Los seres humanos finalmente aprenderán por qué han nacido y la razón de su existencia. Pero mismo así la mayoría de las personas no escuchará a Dios hasta que muchos de los catastróficos acontecimientos del tiempo del fin comiencen a tener lugar.

Dios estableció un período de tiempo para concluir este misterio, Su plan y propósito para los seres humanos. Ese plan para Su familia quedará concluido y se cumplirá durante esta última era para los seres humanos.

El apóstol de Dios, el Sr. Herbert W. Armstrong, escribió un libro llamado El Misterio de los Siglos. (https://www.cog-pkg.org/spanish/publicaciones/el-misterio-de-los-siglos.pdf ). En ese libro él explica el plan de Dios y Su propósito, lo que Dios está haciendo. Mientras él escribía este libro Dios comenzó a mostrarle más cosas sobre el tiempo del fin y lo cerca que estábamos del comienzo de todo esto.

Aunque el Sr. Herbert Armstrong escribió ese libro en 1985, solo unas pocos miles de personas comenzaron a entender ese misterio. Dios solo comenzó a revelar ese misterio, Su plan, a unos pocos. Ese libro fue escrito para anunciar lo que Dios pronto comenzaría a revelar al mundo entero, algo que había estado oculto hasta este tiempo del fin, justo antes de que Dios establezca Su Reino.

Esperemos que con lo que está escrito en el presente libro y las cosas que estamos viendo en las noticias ahora sobre la creciente tensión entre las naciones, quede evidente que una gran guerra mundial se acerca y muy rápido. A través del Sr. Herbert Armstrong Dios ha anunciado al mundo Su plan y Su propósito para la humanidad y ha revelado que el mundo estaba entrando en el profetizado tiempo el fin. Pero el mundo prefirió ignorar todo esto.

Desde el 11 de septiembre de 2001, Dios ha estado revelando más cosas sobre el tiempo del fin a Su Iglesia, a un ritmo muy acelerado. Pero las personas de niegan a escuchar. Lamentablemente es necesario que todos esos acontecimientos mencionados en el libro de Apocalipsis tengan lugar para que las personas finalmente empiecen a despertarse y a dar oídos a lo que Dios nos ha estado diciendo durante casi 6.000 años ahora.



El fin del engaño y de las mentiras

Nuevamente, es muy importante que las personas entiendan por qué su naturaleza sigue oponiéndose a Dios, sigue rechazando a Dios. La verdad es que la naturaleza humana simplemente no puede aceptar el hecho de que Dios nos creó y que debemos vivir exactamente de la manera que Él dice. Dios ha dado a los seres humanos la libertad de tomar sus propias decisiones. Pero lo que los seres humanos hacen con esa libertad, en la mayoría de los casos, es vivir de la manera que mejor les parece. La naturaleza humana simplemente se opone a tal autoridad. En lugar de esto, es más fácil para la naturaleza humana aferrarse tercamente a falsas doctrinas y enseñanzas que tratan de socavar, de empequeñecer y de restar importancia a la autoridad de Dios Todopoderoso.

Hay mucha confusión entre los seres humano con respecto a Dios y la razón por la cual Dios nos ha creado. Esto se debe a que las personas han sido engañadas y de buena gana creen en falsas verdades, en cosas que contradicen lo que Dios ha revelado a través de Sus profetas y apóstoles. Y por eso la verdad de Dios permanece oculta, sigue siendo un misterio para el mundo.

Un buen ejemplo de esto - una de esas enseñanzas que causan tanta confusión en la mente de las personas - es la creencia de que cuando morimos vamos o bien al cielo o al infierno. Y he mencionado antes que esto no es verdad. Esta enseñanza enreda a las personas aún más ya que esto es utilizado para dar credibilidad a la fabula, a la mentira de que los seres humanos poseen un alma inmortal.

Algunos creen que sus seres queridos que murieron fueron al cielo, y desde ahí están velando por ellos, ayudándoles y protegiéndoles. Otros piensan que cuando las personas mueren ellas van al cielo donde estarán contemplando el rostro de Dios para siempre o que viven en una especie de paraíso, o estarán haciendo lo que más les gustaba hacer aquí en la tierra, como pescar o jugar al golf, por toda la eternidad.

Algunos retratan al cielo como un lugar donde hay grandes banquetes, mucha risa, felicidad y alegría. Algunos creen que las personas cuando mueren se convierten en algo como los ángeles, quizá incluso con alas. Hay muchas ideas sobre esto y también muchas preguntas, en una mezcla de confusión y dudas.

La verdad es que después de la muerte los cristianos no van al cielo para estar con Cristo. ¡Cristo vendrá aquí! Y las personas ya no tendrán que esperar mucho tiempo más para saber la verdad sobre esos asuntos, porque se acerca el momento cuando Dios comenzará a revelar Su Reino a los seres humanos y las personas no solo van a poder comprender todo esto, pero también van a poder verlo y experimentarlo por sí mismas.

Esta falsa doctrina que dice que cuando las personas mueren ellas van al cielo o al infierno tiene mucho que ver con la razón por la cual el hecho de que el Mesías viene a la tierra para reinar no tiene mucho sentido para las personas. Porque debido a esta falsa doctrina las personas no pueden comprender la sencilla verdad de que después de la muerte todos deben ser resucitados a la vida nuevamente. Y Dios ya ha planeado de antemano cuándo cada una de esas resurrecciones tendrán lugar.

Debido a esas falsas enseñanzas las personas están ciegas para la verdad. Porque para que una persona pueda ver y comprender lo que es verdadero primero es necesario que lo que es falso sea expuesto. Y cuando lo que es falso es expuesto una persona tiene que decidir cómo va a abordar lo que le ha sido mostrado. ¿Aceptará esa persona la verdad y rechazará las falsas enseñanzas? Esta es la decisión que todos los que leen este libro tienen ante sí. Esta es una pregunta que solo usted puede responder a sí mismo.

Cuando tenga lugar el primer acontecimiento anunciado por la Séptima Trompeta, que tiene que ver con la venida de Cristo, Dios comenzará a usar Su gran poder para exponer y poner fin a todas las mentiras y engaños que han mantenido Su plan y Su propósito ocultos para las personas durante casi 6.000 años ahora. Cuando termine esta cuenta atrás el Reino de Dios y el propósito de Su creación ya no seguirán siendo un misterio para los seres humanos. Porque entonces las personas podrán comenzar a ver y a experimentar esto.



Una nueva era para la humanidad

Cuando el primer acontecimiento anunciado por la Séptima Trompeta tenga lugar, cuando Cristo y los 144.000 se manifiesten a los seres humanos, el “misterio de Dios” comenzará a dejar de ser un misterio.

El segundo ay pasó, [los acontecimientos anunciados por la Sexta Trompeta han terminado] pero el tercer ay viene pronto. Cuando el séptimo ángel tocó su trompeta, se oyeron fuertes voces en el cielo, que decían: “Los reinos del mundo han llegado a ser de nuestro SEÑOR y de Su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.” (Apocalipsis 11: 14-15).

Estas son las “buenas nuevas” de las que se han hablado durante miles de años y que Dios ahora comenzará a cumplir. Estas “buenas novas” es lo es traducido en el Nuevo Testamento como el “evangelio”. Josué el Cristo ha hablado mucho sobre estas buenas nuevas, pero el mundo no lo entendió porque todavía no era el momento para revelar esto del todo o para comenzar a cumplirlo.

Lo que tendrá lugar dentro de poco será el comienzo de la obra que tenemos por delante. Esto es lo primero que debe tener lugar para que el plan de Dios se cumpla porque esto es el fundamento que hace posible el cumplimiento de todo el plan de Dios.

La mejor manera de resumir esta última Trompeta es: la Séptima Trompeta revela el cumplimiento del plan y del propósito de Dios para la humanidad y serán necesarios 1.100 años para cumplir todo lo que ella anuncia.

En Apocalipsis está escrito que “el segundo ay pasó, pero el tercer ay viene pronto”. Esto significa que antes de que comiencen los acontecimientos pertinentes al tercer ay - que solo se cumplirán 1.100 años después - hay algo que debe tener lugar primero. Esto muestra claramente que lo que va a pasar marca un momento muy específico. Será entonces cuando los reinos (las naciones) de este mundo dejarán de estar bajo el gobierno de los seres humanos. Este es el primer acontecimiento anunciado por la Séptima Trompeta: las naciones del mundo vendrán a ser de Cristo, estarán bajo su autoridad.

La nueva era para la humanidad abarca el período del Milenio y los 100 años que siguen. Y es importante saber qué está escrito sobre esto y cómo esta nueva era comenzará.

Los siguientes versículos describen cual será la reacción de los ángeles a lo que sucederá en el momento que comiencen los acontecimientos anunciados por la Séptima Trompeta.

Y los veinticuatro ancianos, que estaban sentados en sus tronos delante de Dios, se postraron sobre sus rostros y adoraron a Dios diciendo: “Te damos gracias, SEÑOR Dios Todopoderoso, que eres y que eras, porque has asumido Tu gran poder y reinas.” (Apocalipsis 11:16-17).

Al enviar a Su Hijo para reinar en Su reino sobre todas las naciones del mundo, Dios estará reivindicando algo del que Él ha prescindido en los últimos 6.000 años. Porque Dios ha permitido que los seres humanos estableciesen sus propias formas de gobernar para que ellos pudiesen aprender la lección más importante de todas: que los seres humanos no son capaces de gobernar a sí mismos. Dios entonces tomará el control de todo – algo que le pertenece de todos modos – y enviará a Su propio Hijo para gobernar sobre Su reino.

Solo así podrá comenzar una nueva era para la humanidad. Esta es la única manera de garantizar la paz durante los siguientes 1.100 años. Solo así los seres humanos podrán alcanzar un determinado nivel de madurez, podrán tener prosperidad para todos y podrán aprender a usar tecnologías altamente avanzadas - algo que va mucho más allá de lo que tenemos hoy en día - de la manera correcta.



Un gobierno que es verdaderamente PARA el pueblo

El tipo de gobierno que Dios dará a los seres humanos es un gobierno justo en el que no hay corrupción, sobornos, injusticias, política, arbitrariedad, trato preferencial y todas esas cosas tan características de los gobiernos de los seres humanos.

Apocalipsis 11 habla sobre el Reino de Dios que viene a esta tierra, y los siguientes versículos describen con más detalles lo que va a pasar entonces. Esta es la descripción de lo que va a pasar cuando los acontecimientos anunciados por la Séptima Trompeta comienzan a tener lugar. El autogobierno del hombre llegará al fin y el gobierno de Dios será establecido.

Y miré, y he aquí el Cordero [Cristo] de pie sobre el monte Sion, y con él estaban los ciento cuarenta y cuatro mil que tenían su nombre y el nombre de su Padre escrito en sus frentes. [No en un sentido literal, pero en un sentido figurado. Esto significa que ellos ahora son parte de ELOHIM]. Oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas y como la voz de un gran trueno. Y la voz que escuché era como de arpistas cuando tocan sus arpas. Ellos cantan un himno nuevo delante del trono y en presencia de los cuatro seres vivientes y de los ancianos. Nadie podía aprender el himno, sino solo los ciento cuarenta y cuatro mil, quienes habían sido redimidos de la tierra. Estos son los que nunca se mancharon con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que vaya. Estos fueron redimidos de entre los hombres, primicias para Dios y para el Cordero.” (Apocalipsis 14:1-4).

Aquí los 144.000 son descritos como “quienes habían sido redimidos de la tierra”, de entre los seres humanos, durante los 6.000 años anteriores. Ellos son vírgenes espiritualmente porque no han sido contaminados por falsas iglesias (“mujeres”). Ellos han permanecido fieles a Dios, a Cristo y a la Iglesia de Dios. La Biblia también los describe como las primicias del plan de salvación de Dios, siendo Josué el Cristo el primero de esas primicias.

Esto se refiere a la primera fase del plan de Dios para establecer Su gobierno. Ellos serán los primeros en formar parte de lo que es descrito en el Antiguo Testamento como ELOHIM, la familia de Dios.

Y esa descripción sigue, hablando de cómo los 24 ancianos y otros seres del reino angélico que están en el cielo se regocijan porque entonces el dominio sobre todas las naciones de la tierra pertenecerá a Dios, cuando Él comience a establecer Su reino.

Y se postraron los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes y adoraron a Dios que estaba sentado sobre el trono, diciendo: “¡Amén! ¡Aleluya!”. Entonces salió del trono una voz que decía: “¡Alaben a nuestro Dios, todos Sus siervos y los que Le temen, tanto pequeños como grandes!”. Oí como la voz de una gran multitud, como el ruido de muchas aguas y como el sonido de fuertes truenos, diciendo: “¡Aleluya! Porque reina el SEÑOR nuestro Dios Todopoderoso. Regocijémonos, alegrémonos y démosle gloria, porque han llegado las bodas del Cordero, y su novia se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, resplandeciente y limpio”. Porque el lino fino es los actos justos de los santos. (Apocalipsis 19:4-8).

En Apocalipsis 11 se describe cómo el gobierno de Dios será establecido a través del reinado de Cristo. Y estos versículos en el Apocalipsis 19 revelan más detalles sobre lo que esto significa. Aquí esos 144.000 individuos son descritos, simbólicamente, como aquellos que se han preparado para las bodas del Cordero. Ellos entonces serán resucitados y vendrán con Cristo como parte del Reino de Dios que comenzará a reinar en la tierra.

Esta es la primera fase del plan de Dios para Su familia, porque ellos serán los primeros en formar parte de esa familia. Nuevamente, este es solo el primero de los acontecimientos anunciados por la Séptima Trompeta. Y luego nos es dicho qué será lo primero que ellos harán una vez que el gobierno de Dios sea establecido. Los que vienen con Cristo son descritos como un ejército que viene con él para luchar en una guerra. Así es como Dios pondrá fin a la Tercera Guerra Mundial. Cristo y su ejército detendrán a las naciones que estarán implicadas en esa guerra en ese momento.

Vi el cielo abierto, y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llama fiel y verdadero. Y con justicia él juzga y hace guerra. Sus ojos son como llama de fuego. En su cabeza tiene muchas diademas [Esto significa que él ahora reina sobre todas las naciones] y tiene un nombre escrito que nadie conoce sino él mismo. Está vestido de una vestidura teñida en sangre, y su nombre es llamado El Verbo de Dios. [Este es Josué el Cristo]. Los ejércitos [los 144.000] en el cielo [en la atmósfera de la tierra, en el aire] le seguían en caballos blancos, vestidos de lino fino, blanco y limpio. De su boca sale una espada aguda para herir con ella a las naciones, y él las guiará con cetro de hierro. Él pisa el lagar del vino del furor y de la ira de Dios Todopoderoso. En su vestidura y sobre su muslo tiene escrito el nombre: Rey de reyes y Señor de señores. (Apocalipsis 19: 11-16).

La ira de Dios de la que se habla aquí no es lo que la mayoría de las personas piensa que es. Esto en realidad se refiere a la “ejecución de un juicio” que viene de Dios. Es lo que Dios considera justo y correcto. Ellos vienen en la justicia de Dios para ejecutar juicio librando una guerra contra aquellos que están en guerra en esta tierra. Si Cristo y su ejército no intervienen para poner fin a esta guerra el planeta Tierra será completamente destruido. Y lo que Cristo y los 144.000 harán, la justa ejecución del juicio de Dios, será la guerra que pondrá fin a todas las guerras, para siempre.

Cristo vendrá esta vez como el León de Dios. Él no vendrá como la primera vez, como el Cordero de Dios que se humilló y no ofreció resistencia cuando fue golpeado y muerto convirtiéndose en el sacrificio del Pesaj por toda la humanidad. Esta vez él vendrá como el León de Dios, como un poderoso Rey, que comenzará su reinado destruyendo a aquellos que no están dispuestos a dejar de destruir la creación de Dios.

Y fíjese en lo que es añadido a la descripción de Apocalipsis 11, que describe cómo los ángeles dan gracias a Dios Todopoderoso por haber asumido Su gran poder y ahora va a reinar sobre todas las naciones del mundo:

Y los veinticuatro ancianos, que estaban sentados en sus tronos delante de Dios, se postraron sobre sus rostros y adoraron a Dios diciendo: “Te damos gracias, SEÑOR Dios Todopoderoso, que eres y que eras, porque has asumido Tu gran poder y reinas. Las naciones se enfurecieron, pero ha venido Tu ira y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar su galardón a Tus siervos los profetas y a los santos y a los que temen Tu nombre, tanto a los pequeños como a los grandes [esto revela el juicio de los 144.000, que serán resucitados para reinar con Cristo], y de destruir a los que destruyen la tierra”. (Apocalipsis 11:16-18).

Lo primero que Dios hará después de asumir el gobierno de Su creación es poner fin a esta guerra mundial. Esto es exactamente lo que Cristo y los 144.000 harán. Ellos desplegarán un gran poder, un poder que los seres humanos jamás han visto antes, para destruir a los que están destruyendo la tierra.

La Biblia dice más cosas sobre el reinado de Cristo y los 144.000, y revela incluso cuanto tiempo durará ese reinado. Y también describe lo que pasará con Satanás entonces.

Vi a un ángel que descendía del cielo y que tenía en su mano la llave del abismo y una gran cadena. Él prendió al dragón, aquella serpiente antigua quien es el diablo y Satanás, y le ató por mil años. Lo arrojó al abismo y lo cerró, y puso un sello sobre él para que no engañase más a las naciones, hasta que se cumpliesen los mil años. Después de esto, es necesario que sea desatado por un corto tiempo. Y vi tronos; y se sentaron sobre ellos, y se les concedió hacer juicio. [Los 144.000 que reinarán con Cristo]. Y vi las almas [las vidas] de los que han sido cortados [separados del mundo] por causa del testimonio de Josué el Cristo y por la palabra de Dios. Ellos no habían adorado a la bestia ni a su imagen, ni tampoco recibieron su marca en sus frentes ni en sus manos. Ellos volvieron a vivir y reinaron con Cristo por mil años. Pero los demás muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieran los mil años. Esta es la primera resurrección. (Apocalipsis 20:1-5).

Lo primero que es descrito aquí es que Satanás será puesto en un estado de restricción espiritual nuevamente. Esta es una condición en la que él ha estado varias veces antes, como he dicho anteriormente cuando he hablado sobre los diferentes resurgimientos del imperio europeo. Sin embargo, ahora algo nuevo es añadido aquí. Queda claro que él no solamente será puesto en ese estado de restricción espiritual, sino que esta vez, se pondrá un sello sobre él para que él ya no tenga poder alguno para engañar a las naciones mientras esté por última vez en este estado de restricción.

Antes de esto, el poder de Satanás solo estaba restringido para incitar a las naciones a la guerra; él todavía podía engañar a las personas. Pero cuando este acontecimiento tenga lugar, él ya no tendrá ningún poder.

Ese estado de restricción, por última vez, durará 1.000 años. Durante todo ese tiempo Satanás no podrá interferir de ninguna manera en nada de lo que Dios hará cuando el Reino de Dios esté gobernando. El Milenio será un período de tiempo mucho mejor para los seres humanos, solo por el hecho de que Satanás y los demonios ya no podrán engañar a los seres humanos, ya no podrán incitar a los seres humanos a hacer el mal, como ha estado ocurriendo durante los últimos 6.000 años.

En estos versículos también es revelado que los 144.000 han sido separados del mundo. [En muchas traducciones esa palabra es traducida erróneamente como “decapitados”]. Ellos han sido cortados, han sido separados del mundo para poder vivir de acuerdo con el camino de vida de Dios, para poder ser formados y preparados para formar parte del futuro gobierno de Dios y reinar con Cristo durante 1.000 años, y después de esto.

Esta descripción dice que ellos no tienen la marca de la bestia (la marca de Satanás) en sus frentes. Y no se trata de una marca en sentido literal. Se trata de algo que diferencia a una persona e identifica (o señala) la manera de pensar de una persona (lo que proveniente de su mente, de sus pensamientos o creencias). Estas dos expresiones, la marca en la frente y en la mano, tienen que ver con los Sabbats de Dios. Estas personas vivieron de acuerdo con la verdad de Dios guardando el Sabbat en el día correcto, en el séptimo día de la semana - el sábado - y no en el primer día de la semana - el domingo - como promulga y dicta el poder de la bestia.

La Biblia revela que la principal señal que identifica a aquellos que buscan obedecer a Dios es la correcta observancia a Sus Sabbats, semanales y anuales, en los días que Dios ha establecido. Esa señal tiene que ver con la creencia de esas personas en los Sabbats de Dios, algo que está en su mente, en su manera de pensar.

La marca en la mano se trata de lo mismo: los Sabbats de Dios. Esta marca en la mano tampoco es algo en el sentido literal, pero es algo metafórico que se refiere a aquellos cuyas acciones (su trabajo) están de acuerdo con su manera de pensar sobre la observancia de los Sabbats de Dios. Lo que ellos hacen con sus manos simboliza su trabajo. Ellos trabajan en los otros seis días de la semana, pero en el Sabbat, en el séptimo día de la semana, ellos no hacen ningún trabajo habitual, como en los otros seis días de la semana, y descansan de su trabajo como Dios ordena.



Las resurrecciones que vienen después de la resurrección de los 144.000

Hay otra parte muy importante en la revelación del plan de Dios, que se cumplirá durante este período del reinado de Cristo en los siguientes 1.100 años.

En ese último versículo es dicho que los 144.000 que vendrán con Cristo y reinarán con él por 1.000 años serán resucitados en la primera resurrección. Esto no se refiere a cuando Cristo, el Hijo de Dios, fue resucitado, a casi 2.000 años atrás. La resurrección a la que se refieren estos versículos es la primera gran resurrección de entre los seres humanos. Y Dios ha revelado que después de esto habrá otras resurrecciones, en diferentes momentos, durante el cumplimiento de Su plan.

Como he dicho antes, cuando las personas mueren ellas no van al cielo o al infierno, pero permanecen muertas hasta que Dios las resucita. Y esta verdad es una parte muy importante del misterio de Dios, que será revelado a todos durante los siguientes 1.100 años.

El cristianismo tradicional quiere que las personas crean que después de morir ellas van inmediatamente al cielo o al infierno, ya que ellos creen que las personas tienen un alma inmortal. Pero esto no es verdad. Solo Dios Todopoderoso tiene la inmortalidad inherente en sí mismo.

La verdad es que después que una persona muere ella permanece muerta. Su cuerpo se descompone y con el tiempo termina por convertirse en polvo. Uno de los pasajes en la Biblia donde la verdad sobre este asunto es revelada se refiere al rey David, un rey de Israel. Él fue un gran rey y fue fiel a Dios. Él escribió muchos Salmos; muchos de ellos proféticos. Él fue rey en Israel, pero Dios también lo llama de profeta.

En el día de Pentecostés del año 31 d.C., que fue cuando Dios fundó Su Iglesia, Pedro dio un discurso dejando ciertas cosas muy claras para los judíos. Pedro entonces citó algunas de las profecías que David había escrito sobre el Mesías y explicó cómo esas profecías se habían cumplido en Josué el Cristo.

Los judíos de la época se habían alejado mucho de las enseñanzas que Dios les había dado mucho tiempo antes, a través de Moisés. Muchos de ellos no entendían lo que David escribió porque pensaban que ciertos versículos en los Salmos se refieren al proprio David, aunque esto no es cierto. Pedro entonces dijo algo que es muy aleccionador para aquellos que creen que cuando las personas que son fieles a Dios mueren ellas van al cielo. Si esto fuera verdad, entonces David, alguien acerca de quien Dios dijo que él era un hombre “según Su propio corazón”, seguramente estaría en el cielo.

Hermanos, permitidme hablaros con franqueza acerca del patriarca David, que murió y fue sepultado, y cuyo sepulcro está entre nosotros hasta el día de hoy. Era profeta y sabía que Dios le había prometido bajo juramento poner en el trono a uno de sus descendientes. Fue así como previó lo que iba a suceder. Refiriéndose a la resurrección del Mesías, [David] afirmó que Dios no dejaría que su vida [la vida de Josué] terminara en el hades, [hades es una palabra del idioma griego que significa sepulcro] ni que su cuerpo viera corrupción. A este Josué, Dios lo resucitó, y de ello todos nosotros somos testigos. (Hechos 2:29-32).

Estos versículos dicen que el cuerpo de Cristo no vería corrupción (no iba a descomponerse). Y esto fue lo que pasó, porque el cuerpo de Josué el Cristo estuvo en la tumba solamente durante tres días y tres noches. Queda claro que lo que Pedro cita de los Salmos habla sobre Cristo, que él resucitaría antes de que su cuerpo empezara a descomponerse. Pedro también dejó claro que lo que David escribió no se refiere al propio David, ya que el cuerpo de David sí vio corrupción (se descompuso). Pedro dijo que el cuerpo de David fue enterrado en una tumba que estaba entre ellos, entre los judíos, hasta ese día, siglos después de la muerte de David. Cuando David murió él no fue al cielo, sino que él será uno de los que serán resucitados cuando Cristo venga para reinar juntamente con Cristo.

Y como los seguidores del cristianismo tradicional no creen en la resurrección, ellos se desentienden de los versículos de Apocalipsis 20. Porque, ¿cómo podría esto tener sentido tener sentido para ellos si estos versículos contradicen sus propias creencias?

Pero estos versículos también mencionan otro tema sorprendente, del que nadie suele hablar, pero que en realidad es algo muy alentador sobre el plan y el propósito de Dios para todos los que han muerto, y siguen muertos. ¡Algo que es una parte importante del verdadero evangelio, de las buenas nuevas!

Estos versículos en Apocalipsis 20 hablan sobre el Milenio (los 1.000 años) cuando los 144.000 reinarán con Cristo sobre todas las naciones de esta tierra. Y después de mencionar a aquellos que serán resucitados para reinar durante esos 1.000 años, está escrito: “Pero los demás muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieran los mil años.”

Pero, ¿quiénes son el resto de los muertos?

La expresión “el resto de los muertos” debería explicarse por sí misma. Se trata de todas las personas que han vivido y han muerto durante los últimos 6.000 años y que no serán resucitadas en la primera resurrección junto con los 144.000.

Todos los que han vivido y han muerto hasta ahora han regresado al polvo de la tierra, tal como Dios dijo que sucedería. [Eclesiastés 3:20]. Pero en el plan de Dios llegará el momento cuando todas esas personas tendrán la oportunidad de ser resucitadas para vivir una segunda vez. En este versículo también es dicho cuándo ellas serán resucitadas. Está escrito: “… no volvieron a vivir hasta que se cumplieran los mil años.” Y fíjese en lo que está escrito a continuación:

Pero los demás muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieran los mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección. Sobre estos la segunda muerte no tiene ningún poder; sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él por mil años. (Apocalipsis 20: 5-6).

Después de afirmar que el resto de los muertos no volvieron a vivir hasta después del Milenio, este versículo se refiere nuevamente a los 144.000 que serán resucitados para venir con Cristo diciendo que ellos son bendecidos en poder ser parte de la primera resurrección, ya que la segunda muerte no tiene poder sobre ellos. Esto se debe a que ellos no van a vivir una segunda vida física, pero serán resucitados como seres espirituales en la Familia Dios y ya nunca podrán morir.



Los últimos 100 años

Antes de que el resto de los muertos sean resucitados para vivir una segunda vida física un grandioso acontecimiento tendrá lugar. Antes de que aquellos que han vivido y han muerto durante los primeros 6.000 años sean resucitados a una segunda vida física, otra resurrección a la vida espiritual, en la Familia de Dios, tendrá lugar.

Justo antes de que los últimos 100 años comiencen habrá una resurrección similar a la primera resurrección, la de los 144.000. Pero esta vez muchísimos más serán resucitados. Esa resurrección será para aquellos que han vivido y han muerto durante el Milenio. Porque durante el Milenio todos tendrán la oportunidad de aprender sobre el camino de vida de Dios y aquellos que hayan tomado la decisión de vivir fielmente de acuerdo con ese camino de vida serán resucitados a la vida espiritual, serán resucitados en la Familia de Dios como seres espirituales, al igual que los 144.000.

Dios tiene un importante propósito para que esta resurrección tenga lugar entonces y no al final de los 100 años. Este propósito tiene que ver con la enorme cantidad de trabajo que supondrá para el gobierno de Dios enseñar y ayudar a los miles de millones de personas que luego después de esto serán resucitadas para vivir una segunda vida física.

Después de esta segunda gran resurrección, cuando todas estas personas serán resucitadas para formar parte de la Familia de Dios, comenzarán los últimos 100 años. Estos serán los últimos 100 años de la existencia de los seres humanos. Dios se refiere a este período de tiempo como el Último Gran Día. Será entonces cuando miles de millones de personas serán resucitadas para vivir una segunda vida física. Este período de tiempo también es llamado el Juicio del Gran Trono Blanco, una expresión que describe muy bien este tiempo de juicio, el juicio final para la humanidad.

Vi un gran trono blanco y al que estaba sentado sobre él, de cuya presencia huyeron [La palabra usada aquí en griego significa escapar, huir de algo] la tierra y el cielo, y ningún lugar fue hallado para ellos. Vi también a los muertos, grandes y pequeños, que estaban de pie delante del trono, y los libros fueron abiertos. Y otro libro fue abierto, que es el libro de la vida. Y los muertos fueron juzgados conforme a las cosas escritas en los libros, conforme a sus obras. (Apocalipsis 20:11-12).

Esto se refiere a la resurrección de miles de millones de personas que serán resucitadas para vivir una segunda vida física. Para estos miles de millones de personas empezará un período de juicio para ver cómo ellas eligen vivir en su segunda vida física. Porque cuando ellas vivieron su primera vida ellas no conocían las verdades de Dios, ya que no era el propósito de Dios revelarles Su verdad entonces. Durante todo este tiempo Dios solo reveló Su verdad a aquellos que Él estaba preparando para formar parte de Su gobierno, de los 144.000.

Todas estas personas serán resucitadas para vivir una vida física nuevamente y aprender lo que es la verdad de Dios. Será entonces cuando ellas tendrán que elegir cómo quieren vivir; si quieren vivir de acuerdo con los caminos de Dios o de acuerdo con sus propios caminos, como habían vivido antes. Los que murieron siendo aun bebés y niños serán resucitados en cuerpos perfectos y sanos, sin discapacidades de ningún tipo. Los que murieron ya siendo mayores serán resucitados en cuerpos perfectos y sanos también; no en un cuerpo de una persona mayor, pero de una persona de mediana edad.

En lo que se refiere a esta resurrección es importante entender que durante 7.000 años Dios ha dado a los seres humanos la capacidad de reproducirse y de crecer, pero después de estos 7.000 años, cuando el Milenio llegue al fin, los seres humanos y ano podrán reproducirse. Cuando empiecen estos últimos 100 años una gran cantidad de personas serán resucitadas para vivir una segunda vida física y entonces Dios ya no permitirá que los seres humanos sigan reproduciéndose. Las mujeres ya no podrán quedarse embarazadas y durante este periodo de tiempo ya no nacerán seres humanos.

Dios deja muy claro que cuando Él llama a una persona y da a esa persona la capacidad de ver Su verdad, a partir de ese momento esa persona está “bajo juicio”. Entonces empieza para esa persona un período de tiempo durante el cual ella debe elegir si quiere vivir de acuerdo con sus propios caminos (los caminos del mundo y/o de otros, los caminos de Satanás) o de acuerdo con los caminos de Dios. Cuando todos sean resucitados para vivir una segunda vida física ellos entonces podrán conocer la verdad de Dios. Y entonces ellos tendrán que comenzar a elegir si quieren vivir de acuerdo con los caminos de Dios o de acuerdo con sus propios caminos.

La descripción que Juan da de un gran trono blanco simboliza un tiempo de juicio de parte de Dios. Está escrito que el cielo y la tierra huyeron o escaparon. Esto demuestra que hasta este momento esta gran multitud de personas no había estado bajo el juicio de Dios, sino que, de alguna manera, ellos habían escapado a ese juicio durante su primera vida. Pero ellos serán resucitados en un mundo mucho mejor, y entonces será mucho más fácil elegir el camino de vida de Dios. Ellos vivirán en un mundo donde Satanás y los demonios ya no estarán alrededor, en un mundo donde el engaño, las mentiras y las falsas religiones ya no existirán.

Durante esta última era para la humanidad las personas comenzarán a vivir bajo un gobierno justo, con justicia. Porque durante los 1.000 años anteriores el Reino de Dios habrá reinado sobre la tierra y el mundo habrá cambiado de una manera que para nosotros es difícil imaginar ahora. Habrá grandes avanzos en la ciencia y en la tecnología. Todas estas cosas trabajarán juntas para fomentar la productividad y la prosperidad en la vida de los seres humanos, mucho más allá de lo que podemos imaginar.

Cuando todas esas personas sean resucitadas para vivir una vida física nuevamente el juicio de Dios finalmente vendrá para el resto de la humanidad. Todos los que serán resucitados vivirán en un mundo nuevo y serán enseñados y gobernados por el Hijo de Dios y por todos los que entonces serán parte de la Familia de Dios. En estos versículos está escrito que todos los individuos que han existido a lo largo del tiempo, grandes y pequeños, serán resucitados delante de Dios, para recibir Su verdad a través de Su palabra, porque la mente de todos será abierta a esa comprensión. [Los libros serán abiertos.]

Estos versículos también hablan sobre otro libro que será abierto, el Libro de la Vida. Esto significa que ahora todas esas personas tendrán la oportunidad de tener sus nombres (su vida) añadidos a los nombres de los que ya serán parte de la Familia de Dios y tendrán la vida eterna. Todas esas personas también tendrán que pasar por un proceso, tendrán que elegir si quieren vivir de acuerdo con la Palabra de Dios. ¿Se esforzarán esas personas por vivir de acuerdo con el camino de vida de Dios o no?

Los siguientes versículos son un resumen de los últimos 100 años para la humanidad. Esto comienza con la descripción de una gran resurrección de todos los que han vivido y han muerto. Fíjese en lo que es dicho sobre el juicio que tendrá lugar cuando estos 100 años terminen.

Y el mar entregó los muertos que estaban en él, y la muerte y el sepulcro [algunas traducciones usan la palabra griega Hades, otras usan la palabra infierno] entregaron los muertos que estaban en ellos; y fueron juzgados, cada uno según sus obras. Y la muerte y el sepulcro fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la segunda muerte, el lago de fuego. Y el que no fue hallado inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego. (Apocalipsis 20:13-15).

Aquí se habla sobre el sepulcro porque esto representa lo que generalmente pasa con los cuerpos de las personas cuando ellas mueren. La palabra “sepulcro” a menudo es erróneamente traducida como “infierno”. La idea de que existe un lugar llamado infierno donde las personas son castigadas es simplemente una de las muchas falsas enseñanzas del cristianismo tradicional.

Después que las personas reciban la oportunidad de vivir una segunda vez y de conocer la verdad de Dios, ellas serán juzgadas de acuerdo con las elecciones que han hecho libremente y por las “obras” que harán en su vida, que reflejan esas elecciones.

Y entonces, finalmente, el fin de todo esto llegará, cuando aquellos que hayan elegido vivir de acuerdo con el camino de vida de Dios serán juzgados y serán recibidos en Su Familia para vivir por toda la eternidad. Pero los que hayan preferido vivir de una manera diferente al camino de vida de Dios serán juzgados y morirán una segunda vez - la segunda muerte – y quedarán muertos por toda la eternidad.



La segunda muerte

¿Qué enseña el cristianismo tradicional sobre la segunda muerte? Esto es algo que es claramente mencionado en la Biblia. Pero sus sacerdotes y maestros evitan hablar sobre el tema ya que esto es contrario a lo que ellos creen. Ellos no pueden siquiera comenzar a comprender cómo alguien podría morir dos veces, ya que para eso una persona tendría que vivir dos veces.

Aunque durante esos 100 años muchas personas elegirán vivir de acuerdo con el camino de vida de Dios, también habrá muchos que simplemente no desearán vivir de esa manera y preferirán vivir de la manera que han vivido en su primera vida. Ellos preferirán vivir de una manera egoísta, preferirán vivir de acuerdo con los caminos del mundo. Dios ha establecido un período de 100 años durante el cual las personas tendrán que elegir cómo desean vivir.

La personas serán libres para elegir vivir de acuerdo con sus propios caminos, como en su vida anterior. Pero si esa es su elección, Dios no les permitirá seguir existiendo después de ese período de 100 años del Juicio del Gran Trono Blanco. La sentencia para ellos será la muerte eterna. Y la expresión “muerte eterna” es otra de las cosas que los seguidores del cristianismo tradicional no entienden ya que ellos piensan que ese juicio significa un “castigo eterno”, significa estar castigado por toda la eternidad.

Dios no va a torturar o castigar a las personas por toda la eternidad porque ellas no eligen vivir de acuerdo con Su camino de vida. Esto no es propio del carácter de Dios. La sentencia del juicio de Dios - la muerte eterna - es para siempre. Esto significa que una persona nunca más será resucitada a la vida nuevamente. Dios no es un ser vengativo o cruel como muchos lo pintan. Él no quiere que las personas que no quieren obedecerle sean torturadas y atormentada por toda la eternidad. Solo una mente enferma puede imponer un castigo así a cualquiera. ¡Afortunadamente, Dios no es así! Dios no es como los seguidores del cristianismo tradicional dicen que Él es con todas sus enseñanzas perversas sobre el infierno, y que las personas son torturadas en el fuego del infierno.

Al final de esos 100 años los que no elijan vivir de acuerdo con el camino de vida de Dios no serán atormentados por toda la eternidad. La sentencia para ellos será la muerte, la segunda muerte; ellos jamás volverán a existir. Y esto incluye el fuego, que destruye la vida. La ejecución de la sentencia será por el fuego, rápidamente y sin tormento. Esa sentencia ejecutada por el fuego es eterna, porque resulta en la muerte eterna, para siempre, para nunca más ser resucitado a la vida.

El cristianismo tradicional se ha inventado esa idea de que las personas serán castigadas en el fuego del infierno por toda la eternidad si no obedecen a Dios. Pero el juicio del fuego eterno no es algo que dura para siempre. Se trata simplemente de un fuego que pone fin a la vida debido a que la sentencia del juicio de Dios es poner fin a la existencia de esos individuos para siempre.



Elija la vida

El período del Último Gran Día tiene que ver con las elecciones que las personas harán durante esos últimos 100 años. Ese será un momento para elegir la vida, o no. Y a lo mejor esta elección puede parecer sencilla, pero no lo será.

Durante esos últimos 100 años las cosas serán muy diferentes para las personas. Dios les dará la oportunidad de vivir una segunda vez en un mundo muy diferente al mundo en que ellos vivieron la primera vez. Sin embargo, lo que seguirá siendo lo mismo es la naturaleza humana que hizo de ellos quienes ellos eran en su primera vida.

Y por supuesto que los bebés y los niños que serán resucitados para vivir una segunda vez no habrán pasado por las mismas experiencias que los adolescentes y los adultos, no habrán elegido el pecado. Pero para los que murieron siendo ya más mayores, ellos murieron con su manera de vivir incrustada en su mente; y muchas cosas en esa manera de vivir están en contra del camino de vida de Dios. Y esto no es algo fácil de cambiar. Mismo después de todo lo que Dios va a hacer por todas esas personas que serán resucitados para vivir una segunda vida física, un gran número de ellas simplemente elegirá no cambiar. Esas personas seguirán aferrándose a su antigua manera de vivir y rechazarán el camino de vida de Dios.

Tales personas seguirán prefiriendo vivir de una manera que solo causa el drama. Cosas como la infidelidad en el matrimonio, el robo, la corrupción, la política, la embriaguez, la drogadicción, la perversión sexual, el desenfreno, el odio y los celos de los demás, buscar el reconocimiento de los demás, el afán de poder y de riquezas; y todas esas cosas existen debido a que los seres humanos eligen seguir los caminos de su naturaleza egoísta - eligen complacer a su “yo”.

Aunque miles de millones de personas serán resucitadas para vivir una segunda vida física, no todas ellas estarán dispuestas a cambiar. No todas ellas desearán vivir de acuerdo con el camino que Dios les mostrará. En cambio, ellas se resistirán a ese camino de vida. Muchos simplemente se conformarán porque estarán viviendo en una sociedad gobernada por el Reino de Dios, que reinará sobre las naciones. Pero ellos no estarán de acuerdo con eso y tampoco querrán eso.

Solo los que elijan y deseen realmente vivir de acuerdo con el camino de vida de Dios podrán hacer los cambios necesarios en su vida para poder crecer espiritualmente hasta un determinado nivel para que Dios pueda recibirlos en Su Familia. Dios no debe nada a nadie. Él ya nos ha dado todo lo que tenemos. Si al final una persona elige vivir de acuerdo con sus propios caminos y rechaza el camino de vida de Dios, esto es la elección de esa persona. Dios no va a forzar a nadie a seguir Su camino de vida. Esto es algo que usted debe elegir libremente.

Cuando esos 100 años lleguen al fin quedará claro para Dios quiénes son los que se convertirán en parte de Su familia y recibirán la vida eterna. Y también quedará claro quiénes son los que han elegido sus propios caminos y no los caminos de Dios.

Para entonces miles de millones de personas habrán elegido vivir de acuerdo con el camino de vida de Dios. Habrán elegido la vida. Habrán aprovechado la oportunidad que Dios les va a ofrecer de formar parte de Su familia y vivir eternamente como espíritu.

Pero también habrá miles de millones de personas que no aceptarán a Dios y Su camino de vida cuando terminen esos 100 años. Esas personas van a elegir sus propios caminos, van a hacer exactamente lo que hizo el arcángel Lucifer miles de años atrás.

Lucifer fue el primero que se rebeló contra Dios. Después de esto su nombre fue cambiado a Satanás, el diablo. Él también es conocido como la bestia y el falso profeta. Él llevó a un tercio de los ángeles a rebelarse contra Dios juntamente con él. Lleno de egoísmo y de orgullo él deseaba más riquezas y poder para sí mismo. Los ángeles que se rebelaron juntamente él quedaron conocidos como demonios. Ellos también están en contra de Dios y siguen luchando contra Dios desde que se rebelaron.

Si una cantidad tan grande de ángeles, seres creados de espíritu, fueran capaces de elegir alejarse de lo que Dios les había ofrecido después de un largo periodo de tiempo, no debería ser difícil entender que un gran número de seres humanos – seres carnales y egoístas – harán lo mismo en un corto período de tiempo.



El plan de Dios está casi concluido

Después que esos últimos 100 años para la humanidad lleguen al fin, habrá un periodo de tiempo cuya duración Dios todavía no ha revelado. Pero este período de tiempo será corto. Entonces la sentencia del juicio de Dios para la humanidad será ejecutada, poniendo fin al Juicio del Gran Trono Blanco.

Dios aún no revelado la secuencia exacta de los acontecimientos que siguen, pero Él ha mostrado claramente lo que pasará después a todos los que hayan elegido Su camino de vida y también a los que lo hayan rechazado.

La manera cómo todo esto tendrá lugar, poniendo fin a esta era para la humanidad es una historia realmente increíble. Dios ha mostrado cómo Él pondrá fin a esta era y también el proceso a través del cual la sentencia de Su juicio final para todos los que a lo largo del tiempo han rechazado a Él será ejecutada.

En Apocalipsis 20 está escrito que Satanás será encarcelado, que un sello será puesto sobre él, y que él debe quedar confinado allí “hasta que se cumplan los mil años”. Y en el versículo 3 está escrito que “después de eso él será puesto en libertad, pero por un corto tiempo”. Y aquí no dice específicamente cuándo él será liberado. Solo dice que será después que se cumplan los 1.000 años. Pero el contexto de otros versículos de la Biblia muestra que él no podrá ser liberado hasta que terminen los 100 años que siguen al Milenio. Y entonces nos es dicho lo que sucederá cuando él sea liberado.

Cuando se cumplan los mil años, Satanás será liberado de su prisión y saldrá para engañar a las naciones que están sobre los cuatro puntos cardinales de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla. El número de ellos es como la arena del mar. (Apocalipsis 20:7-8)

Satanás debe ser liberado de su prisión por última vez para ayudar a concluir el plan de Dios para toda la humanidad y poner fin a la existencia de los seres humanos. Satanás hará esto haciendo lo que él mejor sabe hacer: engañar y destruir. Esto es lo que significa uno de sus nombre: El Destructor.

Satanás siempre ha sido usado como un instrumento para acelerar el proceso a través del cual las naciones empiezan las guerras. A lo largo de la historia las tensiones entre las naciones siempre han terminado en guerras. Es inevitable que haya guerras entre las naciones. Esto siempre ha sido así. Esto es lo que los seres humanos siempre han hecho. Pero siempre ha sido parte del plan de Dios usar la naturaleza destructiva de ese ser para acelerar las cosas y hacer con que las guerras entre pueblos y naciones sean más rápidas y así aminorar el sufrimiento y la perversidad que guerras más largas podrían causar.

Las guerras entre los seres humanos son el irremediable resultado de la naturaleza humana egoísta. Las guerras son inevitables porque los seres humanos no pueden vivir de una manera que produce la paz. Esto es algo que solo podrá existir cuando las personas vivan de acuerdo con el camino de vida de Dios y sean gobernadas por el Reino de Dios. Durante el Milenio y el período del Juicio del Gran Trono Blanco los seres humanos tendrán la oportunidad de aprender el camino que lleva a la paz. Dios no permitirá que las cosas lleguen al punto de una posible guerra. El gobierno de Dios asegurará la paz entre las naciones.

Pero una vez que Satanás sea liberado, él hará todo lo posible para llevar a la humanidad a una gran guerra una vez más. Una guerra que será atajaba aun antes de que comience.

Para Satanás será muy fácil ejercer su influencia sobre esas personas, que para entonces habrán vivido dos veces y no hayan elegido el camino de vida de Dios. Porque las personas que eligen vivir de una manera diferente al camino de vida que Dios ha revelado como verdadero y correcto están viviendo en pecado. Esa es la definición de la palabra pecado: vivir de manera contraria a lo que Dios ha mostrado que es lo correcto.

Satanás será liberado y saldrá para engañar a las naciones. La expresión “Gog y Magog” simboliza proféticamente la gran cantidad de personas que van a rechazar el camino de vida de Dios. La Biblia dice que el número de ellos es como la arena del mar. Teniendo en cuenta la cantidad de personas que han vivido en el planeta Tierra durante toda la historia de la humanidad, el número de aquellos que al final rechazarán a Dios y Su camino de vida puede ascender a miles y miles de millones.

No se puede comprender cómo piensa una mente enferma. Es difícil comprender lo que Satanás está haciendo. Pero es importante saber que su odio por el plan de Dios y por los seres humanos es tan profundo que su objetivo es destruir tanto cuanto pueda de la creación de Dios.

Aunque Satanás ha estado luchando constantemente contra Dios y ha tratado de destruir todo lo que pueda, él nunca ha podido frustrar nada de lo que Dios se ha propuesto hacer. Pero él sigue intentando. Y es por eso que él hará un último intento al final de los 100 años, reuniendo la mayor cantidad de personas posible para luchar contra la Familia de Dios. Y aunque la probabilidad de éxito sea nula, de alguna manera Satanás va a engañar a miles de millones de personas haciéndolas creer que podrán lograr esto. Dios todavía no ha revelado cómo tal cosa va a suceder, pero está escrito que esto es lo que Satanás intentará hacer.

Y subieron sobre lo ancho de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada, y descendió fuego del cielo y los devoró. (Apocalipsis 20:9)

En este versículo usted puede leer que un gran número de personas, bajo el mando de Satanás, van a luchar contra el pueblo de Dios. La Biblia se refiere proféticamente al pueblo de Dios de muchas maneras diferentes. Y aquí el pueblo de Dios es llamado de “la ciudad amada”. Esto no se refiere a la ciudad de Jerusalén, un lugar físico, pero se refiere al pueblo de Dios, espiritualmente hablando.

Y está escrito que Dios entonces va a impedir que Satanás y los que le siguen comiencen una guerra. Ellos se han reunido con el objetivo de luchar, de ir a la guerra, pero Dios no les permitirá hacer esto y sencillamente destruirá a Satanás y a ese ejército.

Hay versículos en la Biblia que describen a siete ángeles que tienen siete copas (con las siete plagas) que serán derramadas sobre la humanidad. También es dicho que uno de estos siete ángeles estará presente durante este período de tiempo, al final de los 100 años. No sabemos todavía en qué consisten esas siete plagas que serán derramadas sobre la humanidad, pero aquí muestra que todo esto es el Tercer Ay, y que esos acontecimientos tendrán lugar durante el cumplimiento de la Séptima Trompeta. Recuerde que los acontecimientos anunciados por la Séptima Trompeta se cumplirán durante un periodo de más de 1.100 años.

Los acontecimientos anunciados por la Séptima Trompeta comienzan con la venida de Cristo, que va a establecer el Reino de Dios al comienzo del Milenio. Y entonces, justo después que esos 1.100 años terminen, los acontecimientos del Tercer Ay serán cumplidos cuando esos siete ángeles viertan sus siete copas sobre la tierra.

Este será el último Ay para la humanidad. Esto pondrá fin a la existencia de los seres humanos. Será algo poderoso y rápido. Esto también pondrá fin a los inútiles intentos de Satanás de luchar contra lo que pertenece a Dios.

De hecho, el plan de Dios también incluye la destrucción de Satanás. Esto es algo que tiene que pasar para que se cumpla el plan de Dios para la humanidad. A esto se refiere el siguiente versículo.

Y el diablo que los engañaba fue lanzado al lago de fuego y azufre, donde también están la bestia y el falso profeta, y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos. (Apocalipsis 20:10).

En ese período de tiempo que estamos ahora, durante esa cuenta atrás para la Tercera Guerra Mundial, Dios ha revelado a Su Iglesia que Satanás en realidad será destruido; su existencia llegará al fin. Aunque esto es mencionado claramente en la profecía, no fue hasta este tiempo del fin que Dios nos ha dado la comprensión sobre esto. Y hasta que Dios lo reveló esto ha sido un misterio para el mundo y para la Iglesia de Dios. El mundo todavía no sabe nada sobre esto, pero la Iglesia sí.

Muchos creen que Lucifer tenía la vida eterna, ya que Dios le ha creado como un arcángel, un ser compuesto de espíritu. Y al ser espíritu él por lo tanto tiene vida eterna. Pero eso no es verdad. Él es un ser que fue creado. Solo Dios es eterno e inmortal. Solo Dios tiene vida inherente a sí mismo, sostiene a sí mismo. Los ángeles no tienen nada de esto. Ellos simplemente fueron creados como seres compuestos de espíritu. La vida – tanto la de los seres compuestos de espíritu como la de los seres compuestos de materia física – ha sido creada por Dios. Y Dios puede quitarles esa vida, puede poner fin a su existencia.

Saber lo que le va a pasar, saber cual será su fin, es algo que atormenta a Satanás. Este ser siempre ha sido un falso maestro (falso profeta) y siempre ha mentido sobre Dios y sobre el propósito de Dios para Su creación. Satanás ha engañado a la humanidad con sus falsas enseñanzas, que llevaron a un falso cristianismo con todas esas falsas doctrinas.

De hecho, Satanás es “el falso profeta” y también es “la bestia”. Esa bestia ha estado detrás de todos los profetizados resurgimientos del imperio europeo. Su poder como la bestia y sus engaños como el falso profeta seguirá influenciando a las personas durante esos últimos 100 años, durante el período del Gran Trono Blanco. Esto se debe a que un gran número de las personas que serán resucitadas habrá vivido la primera vez en una época cuando Satanás tenía mucha influencia sobre los seres humanos y esas personas todavía tendrán recuerdos de esto. Muchas de ellas preferirán seguir viviendo en el engaño que ellas han abrazado en su primera vida y rechazarán la verdad que Dios les mostrará.

La realidad es que muchos elegirán el camino de Babilonia, las falsas creencias y prácticas religiosas, los engaños de los gobiernos anteriores y la hipocresía en la que las personas siempre han vivido antes. Muchos preferirán esto a la vida que Dios les ofrecerá. Las obras de Satanás como la bestia y el falso profeta representan todo lo que es falso y la hipocresía en la que viven las personas. Todo esto solo será completamente destruido cuando aquellos que abrazaron esa forma de vida sean completamente destruidos.

Antes que comience ese periodo de 100 años esa manera de vivir, con toda su hipocresía, empezará a ser destruida por medio del trabajo que será hecho durante el Milenio. Pero todo esto volverá nuevamente cuando todas las personas que hayan vivido de esa manera durante toda su vida sean resucitadas para vivir una segunda vida física. Muchos elegirán rechazar la manera que han vivido en su vida anterior y van a aceptar lo que Dios les ofrecerá. Pero también serán muchos los que no harán esto.

En el versículo anterior está escrito que Satanás “será atormentado”. Él ya está siendo atormentado ahora porque sabe cual será su fin. La expresión que aquí es traducida como “serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos” no significa que ellos serán eternamente atormentados. En el idioma griego esa expresión es usada para expresar algo que sigue durante un determinado período de tiempo mientras duren unas condiciones específicas. Y cuando una era llega al fin las condiciones de esa era también llegan al fin.

Cuando Satanás sea arrojado en ese “fuego” que Dios describe aquí (algo que no es de naturaleza física), entonces su existencia llegará al fin. Pero mientras tanto, y hasta entonces, él es constantemente atormentado porque sabe lo que le va a pasar.



El plan de Dios concluido

En algún momento, mientras estos acontecimientos del que acabo de hablar estén teniendo lugar, todos los que han elegido vivir fielmente de acuerdo con el camino de vida de Dios serán transformados – serán resucitados – a la vida espiritual en la Familia de Dios, en ELOHIM.

Entonces el plan y el propósito de Dios para la creación de los seres humanos estarán concluidos. La familia espiritual de Dios estará completa. Y Dios explica esto de muchas maneras diferentes.

Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existe. (Apocalipsis 21:1).

En este versículo Juan explica que un importante cambio se ha producido en la tierra y ya nada es como antes. Todo es nuevo y diferente.

La expresión “y el mar ya no existe” no se refiere a los mares y los océanos del planeta. Proféticamente “mar” representa una gran cantidad de personas, los seres humanos. Y esto significa que los seres humanos ya no existirán. Después 7.100 años los seres humanos dejarán de existir. La era de la humanidad habrá pasado y el propósito de Dios para la creación de los seres humanos se habrá cumplido, estará concluido. El misterio de Dios se habrá cumplido y los seres humanos ya no existirán.

Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén que descendía del cielo [de la atmósfera de la tierra, del aire] de parte de Dios, preparada como una novia adornada para su esposo. Oí una gran voz que procedía del trono diciendo: “He aquí el tabernáculo de Dios está con los hombres, y Él habitará con ellos; y ellos serán Su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos. No habrá más muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas ya pasaron”. (Apocalipsis 21:2-4).

Los que serán resucitados entonces se sumarán a lo que aquí es descrito como “la nueva Jerusalén”, la morada espiritual del pueblo de Dios, de todos los que son parte de la Familia de Dios. Estos versículos muestran que ellos fueron liberados de la muerte, de la tristeza, del dolor y de las lágrimas que ellos experimentaron en su vida física. Ellos ya no tendrán que pasar por tales cosas porque habrán nacido como una creación espiritual, como seres compuestos de espíritu. Y después de describir como todos que para entonces habrán sido liberados de una existencia humana serán agregados a la Familia Dios, algo muy importante es dicho.

El que estaba sentado en el trono dijo: “He aquí Yo hago nuevas todas las cosas”. Y dijo: “Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas”. Me dijo también: “¡Está hecho! Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tenga sed, Yo le daré gratuitamente de la fuente de agua de vida”. (Apocalipsis 21:5-6).

En ese momento, cuando se cumpla el propósito del período del Gran Trono Blanco y la existencia humana llegue al fin – tanto para los que sufrirán la segunda muerte como para los que serán resucitados como espíritu y recibirán la vida eterna - Dios dice: “He aquí Yo hago nuevas todas las cosas”. El misterio de Dios, Su plan y propósito para la creación de los seres humanos, habrá sido completamente revelado y estará concluido. Los acontecimientos anunciados por la Séptima Trompeta se habrán cumplido.

Y después de decir que entonces todo se habrá cumplido Dios da una última advertencia a los seres humanos.

“El que venza heredará estas cosas; y Yo seré su Dios y él será Mi hijo. Pero, para los cobardes e incrédulos, para los abominables y homicidas, para los fornicarios y hechiceros, para los idólatras y todos los mentirosos, su herencia será el lago que arde con fuego y azufre, que es la segunda muerte”. Vino uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete últimas plagas, y habló conmigo diciendo: “Ven acá. Yo te mostraré la novia, la esposa del Cordero”. Me llevó en el espíritu sobre un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad, la santa de Jerusalén, que descendía del cielo de parte de Dios. (Apocalipsis 21:7-10).

Justo al final de Su palabra escrita, Dios enfatiza una vez más la importancia de las elecciones que las personas pueden hacer libremente. Y también las consecuencias de las decisiones equivocadas. Cuando esos últimos 100 años de la existencia humana lleguen al fin algunos sufrirán la segunda muerte y otros se convertirán en hijos de Dios y recibirán la vida eterna.