CUANDO
TERMINE
LA CUENTA
ATRAS

Capítulo 6
LOS CUATRO JINETES DEL APOCALIPSIS



¿CUÁNDO COMENZÓ la cuenta atrás para la Tercera Guerra Mundial? Usted puede saber la respuesta a esa pregunta si usted comprende el verdadero significado de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis.

Pero debido a que el verdadero significado de esos Cuatro Jinetes ha sido tergiversado y distorsionado, las personas están ciegas para lo que Dios revela sobre la secuencia de los acontecimientos que conducirán a la última guerra que los seres humanos van a causar.

El significado de la palabra “apocalipsis” ha ido cambiando a lo largo de los siglos. Esto se debe principalmente a la confusión que el cristianismo tradicional ha creado con sus muchas interpretaciones de lo que Juan escribió en el libro de Apocalipsis. La palabra “apocalipsis” surgió por primera vez en el idioma griego y en el latín. Juan usó la palabra griega “apokalyptein” cuando escribió ese libro, ya que esa palabra significa “descubrir, revelar, dar a conocer”.

Casi 300 años después, cuando la Iglesia Católica encargó una traducción de la Biblia del griego al latín, la palabra “apocalipsis” comenzó a ser usada con el significado de “revelación”.

Y mucho más tarde, durante el período de lo que se llama de Inglés Medio [nombre que se da en filología histórica a las diversas formas que adoptó la lengua inglesa hablada en Inglaterra de finales del siglo XI a finales del siglo XV], esta palabra adquirió el significado de “visión” e incluso de “alucinación”.

A mediados del siglo XIV, en los escritos sobre el significado de las cosas escritas en el libro de Apocalipsis, ellos comenzaron a usar la palabra “apocalipsis” para referirse a catastróficos acontecimientos proféticos y la idea de que el fin del mundo es inminente.

Y en las últimas décadas el cristianismo tradicional, ha sacado todo esto de su contexto, exagerando mucho en la manera como ellos usan esa terminología. Sus interpretaciones sobre esa palabra expresan la idea de la total destrucción del mundo, del fin del mundo, de una catastrófica gran tribulación en la tierra, antes de que comience la Tercera Guerra Mundial. Y también teorías sobre un Armagedón (la batalla final de los seres humanos, en la que todo será destruido), y otras interpretaciones que no tienen ningún sentido.

Y es debido a interpretaciones erróneas como estas que ideas disparatados les vienen a la mente de las personas cuando ellas oyen hablar de los primeros cuatro Sellos del Apocalipsis y de cosas como los Cuatro Jinetes que son mencionadas en la descripción de estos Sellos.

Los primeros cuatro Sellos del Apocalipsis, representados por Cuatro Jinetes, no tienen nada que ver con la definición moderna de la palabra apocalipsis. Tales ideas apocalípticas sobre el fin del mundo son falsas. ¡Todas esas interpretaciones, ideas y enseñanzas asociadas con los “Cuatro jinetes del Apocalipsis” no tienen ningún sentido!

La verdad es que los primeros cuatro Sellos describe acontecimientos que ya han sucedido en la Iglesia de Dios; acontecimientos proféticos que son la señal del comienzo de una cuenta atrás muy específica en este tiempo del fin. Y muchos siguen esperando todavía a que los Cuatro Jinetes del Apocalipsis sean revelados, porque ignoran que los acontecimientos que ellos anuncian ya han tenido lugar.

Para que usted pueda comprender de qué se tratan realmente estos primeros cuatro Sellos, es necesario que usted sepa un poco sobre la Iglesia de Dios; una Iglesia que el mundo no conoce. Es importante que usted sepa lo que Dios ha estado haciendo a través de esa Iglesia en los últimos tiempos.



Aviso al mundo

Durante casi 70 años, la Iglesia de Dios ha estado tratando de avisar a las personas de que estamos en el tiempo del fin; algo que ha sido profetizado en toda la Biblia. El mensaje de ese aviso es sobre una última guerra mundial: una guerra nuclear. Y también sobre la profecía que dice que Europa volverá a desempeñar un papel muy importante en esa gran guerra. Y la Iglesia de Dios comenzó a predicar el mensaje con ese aviso justo después de la Segunda Guerra Mundial. Y en aquel entonces cuando las personas escuchaban ese mensaje, muchos pensaban que era una locura pensar que un grupo de naciones europeas podrían unirse para participar en una tercera guerra mundial, con Alemania a la cabeza. Tal idea les parecía absurda y ridícula. Y por eso las personas no tomaron eso en serio. Después de todo, Alemania acababa de intentar hacerse con el dominio del continente bajo el lema “Deutschland über alles” - Alemania por encima de todo.

Y mismo ahora, después de que importantes acontecimientos proféticos ya se han cumplido en Europa – acontecimientos que el Sr. Herbert Armstrong explicó que iban a tener lugar – las personas siguen sin tomar en serio los avisos sobre el tiempo del fin. Y repito que, de todas las cosas que el Sr. Herbert Armstrong predijo, lo único que se cumplió mientras él aún vivía fue la formación de la Unión Europea. Pero esto era solo el comienzo del cumplimiento de todas esas profecías.

Y no fue hasta trece años después de su muerte que una gran parte de los países europeos formaron una unión monetaria, con una moneda común, exactamente como él dijo que iba a pasar. Y en 2018, diez países Europa, ese número exacto, han firmado un acuerdo para la formación de una alianza militar; exactamente como él dijo que iba a pasar.

Durante más de una década, la Iglesia de Dios ha intensificado la proclamación de ese mensaje, avisando a las personas sobre el tiempo del fin. Pero las personas siguen sin dar oídos a ese mensaje. Es parte inherente de la naturaleza humana ridiculizar y rechazar lo que la Iglesia de Dios ha estado anunciando desde que fue fundada, en el año 31 d.C. Y, como resultado de esto, las personas han permanecido en la ignorancia en lo que se refiere a los acontecimientos del tiempo del fin.

Es difícil para la mente humana creer que pueda existir una fuente con autoridad para saber cuál es la voluntad y el propósito de Dios para la humanidad. Es difícil para cualquier persona creer que esa fuente es la verdadera Iglesia de Dios, que ha permanecido pequeña a lo largo de los siglos, mientras que otras organizaciones que afirman ser cristianas han crecido tanto. La tendencia de la naturaleza humana es creer que cuanto más grande sea una organización religiosa, más probable sea que Dios esté trabajando a través de ella.

Y es mucho más difícil aún para la mente humana creer en la posibilidad de que millones de personas hayan sido engañadas respeto al cristianismo tradicional. Sin embargo, eso es exactamente lo que ha sucedido a lo largo de los siglos.

En este libro he presentado pruebas suficientes de lo que es verdadero y de lo que es falso sobre muchas enseñanzas y doctrinas sobre Dios y sobre Cristo. Cualquiera que lea ese libro hasta el final tendrá que tomar decisiones muy serias sobre lo que aceptará como siendo verdadero y lo que rechazará como siendo falso. Tales elecciones son muy personales. Pero de la respuesta de cada persona a esto dependerá si ellas podrán o no ir a la presencia de Dios y buscar Su ayuda y Su protección cuando comience una guerra nuclear.

Y la pregunta que queda es: “¿Quién dará oídos a Dios?” El mensaje de Dios en este tiempo del fin es: “Si usted da oídos a Dios, Él le escuchará”.

Pero la realidad es que la mayoría de las personas no dará oídos a lo que está escrito en el presente libro hasta que comience la Tercera Guerra Mundial. Esto es algo muy triste, pero Dios ha revelado que es necesario que haya una enorme destrucción y muchas muertes en todo el mundo antes de que la mayoría de las personas comience a dar oídos a Él.

Y sabiendo como es la naturaleza humana, quizá parezca algo inútil escribir un libro como este. Sobre todo porque Dios ha revelado cual ha sido la respuesta de los seres humanos a Él a lo largo del tiempo y que esa respuesta sigue siendo la misma en los días de hoy. Pero no. Esto es no algo inútil. Porque Dios ha revelado que cuando este mundo esté sumergido en esta ultima guerra las personas comenzarán a dar oídos a Él.

Y es por eso que la Iglesia de Dios seguirá avisando a las personas sobre esta última guerra, que ahora se acerca rápidamente. Y cuanto más las personas comiencen a experimentar los catastróficos acontecimientos que tendrán lugar, más ellas comenzarán a ver la verdad. Y Dios revela que poco a poco las personas comenzarán a buscar a Dios, a buscar Su ayuda para escapar de lo que estará sucediendo. Ellas querrán saber qué es la verdad.

Pero antes de que todo esto empiece a tener lugar también habrá algunos que elegirán comenzar a dar oídos a Dios y a hacer los cambios necesarios en su vida. Ellos van a abrazar lo que es verdadero. Muchas de las cosas que están escritas en este libro tienen como objetivo ayudar a esas personas a estar mejor preparadas para lo que pronto va a pasar en este mundo y también ayudarles a aferrarse a la verdadera esperanza de lo que vendrá tan pronto como Cristo comience a intervenir.

La razón por la cual este libro se titula Cuando Termine la Cuenta Atrás es enfatizar la importancia del hecho de que el tiempo se está acabando y que muy pronto una tercera guerra mundial va a estallar en este mundo. Ya no queda mucho tiempo para que las personas puedan prepararse para lo que va a suceder. Y cuanto antes usted comience a entender esa realidad, mejor usted podrá prepararse física, mental y espiritualmente para todo esto.

En este capítulo voy a hablar sobre de qué se trata esta específica cuenta atrás en el tiempo del fin. Para algunos, cuanto más claramente ellos puedan ver esto, más motivados ellos estarán a responder rápidamente y a hacer los cambios necesarios en sus vidas. Y esto es algo que ayudará a salvar la vida de muchos.

Mucho tiempo atrás, cuando Dios sacó a los hijos de Israel del cautiverio en Egipto, Él les reveló Su camino de vida y les dijo: “Hoy pongo delante de ti la vida y muerte. ¡Elige, pues, la vida!” Dios entonces les estaba mostrando la importancia de tomar las decisiones correctas y Su deseo de que ellos tomasen las decisiones correctas.

Y ahora, más que nunca antes, estamos nuevamente delante de esa decisión. Ahora es el momento en que tenemos que elegir si queremos vivir o no. El fin de esa cuenta atrás en el tiempo del fin está muy cerca. Y cuando eso suceda comenzará una guerra nuclear. Espero que la explicación de todo lo que abarca esa cuenta atrás pueda sacudir a las personas y llevarlas a elegir la vida y a buscar a Dios con toda sinceridad.



Aprendiendo a dar oídos

Los seres humanos simplemente no son capaces de comprender la existencia de un Dios todopoderoso, que siempre ha existido y que es el creador de todas las cosas. La mente humana no puede comprender tal cosa. La mente humana es limitada y solo puede pensar a nivel físico. Y no existen leyes físicas que puedan demostrar a los seres humanos que existe un Dios con poder ilimitado, sin comienzo, sin origen. No podemos comprender tal cosa. Sin embargo, la prueba de que existe un Creador está en todas partes a nuestro alrededor, en esta tierra y en el universo.

La mente humana no puede siquiera comenzar a comprender la magnitud y la complejidad de lo que Dios ha creado. Incluso con todos los avances de la ciencia y la tecnología de las últimas décadas, estamos todavía en los comienzos de nuestro aprendizaje sobre el universo. La grandeza, el poder y el propósito de Dios son cosas que están mucho más allá del entendimiento de los seres humanos. Y es solo cuando Dios nos revela más sobre esas cosas que podemos comenzar a entender más sobre ellas.

Durante miles de años el pueblo de Dios ha estado anunciando y avisando a las personas sobre las cosas que Dios le ha revelado. Esas cosas que Dios ha revelado son un claro testimonio de cómo los seres humanos son realmente. Por naturaleza, los seres humanos simplemente eligen no creer la verdad que Dios revela. Ni siquiera la verdad sobre cómo es nuestra naturaleza.

Pues la intención de la carne [la naturaleza humana] es enemistad contra Dios; porque no se sujeta a la ley de Dios [al camino de vida de Dios] ni tampoco puede. (Romanos 8:7).

Muchas personas simplemente no creen lo que Dios dice sobre nuestra naturaleza, que la naturaleza humana está en contra de Él, de Sus caminos y de Sus leyes. Y, o bien esto es verdad, o no. El primer importante paso para ser liberados del cautiverio de nuestra naturaleza egoísta es comprender esa naturaleza.

Dios tiene un propósito en haber creado los seres humanos de esa manera, en habernos dado primero una existencia física y no una existencia como espíritu, como Dios hizo con los ángeles. Los seres humanos hemos sido creados como una creación física con el propósito de tener una naturaleza humana egoísta. Y podemos ver esa naturaleza en los seres humanos muy pronto, luego después que un bebe nace. Podemos ver cómo esa naturaleza se desarrolla en los seres humanos desde muy temprana edad, podemos ver cómo queremos que las cosas se hagan a nuestra manera. Nuestra naturaleza nos lleva a preocuparnos primero de nosotros mismos. Somos egoístas. Y en nuestra necedad nos negamos a aceptar el verdadero conocimiento sobre nosotros mismos.

Pero el hombre natural no acepta las cosas que son del espíritu de Dios, porque le son locura; y no las puede comprender, porque se han de discernir espiritualmente. (1 Corintios 2:14).

Dios revela que nuestra naturaleza se rebela contra Su camino - Su verdad – a tal punto que para nosotros la verdad de Dios es una necedad.

Mire las cosas que los seres humanos consideran necias y las cosas que ellos aceptan como siendo verdaderas y correctas.

Para los seguidores del cristianismo tradicional las creencias que les parecen verdaderas y correctas son fábulas como la navidad y la pascua. Ellos simplemente aceptan que Cristo estuvo en la tumba por un día y medio, aceptan la idea de que las personas que viven una vida ignominiosa cuando mueren son torturados por la eternidad en un lugar que ellos llaman de infierno, aceptan la idea de que Dios es algo como los “tres mosqueteros” espirituales, que forman la trinidad, aceptan la idea de que los humanos tenemos un alma inmortal.

Pero la verdad que viene de Dios, ellos consideran necedad. Para ellos es una necedad que solo hay un Dios Todopoderoso y Eterno; que Cristo estuvo en la tumba exactamente durante tres días y tres noches, como Dios dijo; que los seres humanos deben guardar los Sabbats de Dios y no los días que ellos mismos han instituido como días sagrados, que el domingo no es el día en que debemos adorar a Dios, que los seres humanos no tenemos un alma inmortal, pero que Dios nos resucitará a la vida nuevamente; que solo Dios tiene vida inherente a Sí mismo; que la existencia de Cristo solo comenzó cuando él nació como ser humano, etc.

Es por eso que a la mayoría de las personas todo lo que está escrito en este libro lees parecerá necedad. Solo Dios puede llevar a una persona a un punto en el que ella pueda comenzar a escuchar y entender lo que Él dice que es verdad. Y esto es exactamente lo que va a pasar ahora, en este tiempo del fin. Dios comenzará ese proceso y va a dar a los seres humanos la capacidad de comenzar a escuchar y entender lo que Él dice, lo que es verdad.

Usted puede enseñar a un niño a tratar con su propia naturaleza egoísta. Ese niño entonces comienza a aprender que ni todo lo que él quiere es bueno para él. Comienza a aprender que “sí” no es siempre la respuesta que él obtiene a lo que quiere. Y a medida que ese niño crece él aprende a vivir con la realidad de que no siempre puede salirse con la suya.

Pero, aunque los seres humanos aprendemos a tratar con esa naturaleza egoísta, ella nunca desaparece. Ella siempre está ahí, en nosotros. Pero es mientras pasamos por la experiencia de la existencia humana que Dios desea mostrarnos un camino mucho, mucho mejor: Su camino. Ese proceso requiere un cambio que solo se puede lograr con la ayuda de Dios, porque esa ayuda es algo espiritual y solo lo que es espiritual puede revelar lo que es verdadero. Y entonces, y solo entonces, podemos comenzar a experimentar la verdadera paz, la verdadera felicidad y la verdadera plenitud en la vida.

Hemos llegado al final de 6.000 años, en una época de grandes avances de la ciencia y la tecnología. Y todo esto es parte del plan de Dios. Dios ha planeado cuándo todo ese conocimiento sería dado a los seres humanos.

Ahora ha llegado el momento para la siguiente importante fase en el plan de Dios. Dios nos ha traído hasta los tiempos en que vivimos ahora, cuando los seres humanos vamos a poder dar un enorme paso hacia delante y desarrollar una mayor madurez en nuestra existencia, en nuestra vida.

Pero solo podemos dar ese paso por medio de lo que Dios permitirá que pase a los seres humanos ahora, para que podamos aprender como nuestra naturaleza egoísta y destructiva es en realidad. Debido a la naturaleza egoísta de los seres humanos el planeta Tierra está siendo destruido lentamente. Y ese proceso se acelera, cada vez más, con los avances de la tecnología.

Dios ha estado poniendo freno a los seres humanos impidiéndoles de abusar del uso de la tecnología de la manera más definitiva: el uso de armas nucleares para la guerra. Pero dentro de muy poco tiempo Dios permitirá que tenga inicio esta última fase de los acontecimientos del tiempo del fin. Todo esto es necesario para humillar a los seres humanos de tal manera que ellos puedan salir del otro lado de esto mucho más maduros y con una mente sana.

Dios ha revelado que antes de que los seres humanos puedan comenzar a dar oídos a Él ellos deben ser humillados de una manera extrema. Y esto solo podrá pasar cuando todo el mundo comience a entender que no podemos resolver nuestros propios problemas y que nuestro auto exterminio es una clara realidad. Y en medio de esa espantosa experiencia por la que los seres humanos van a pasar - cuando la actitud de las personas comience a cambiar del orgullo a la humildad - Dios comenzará a manifestar lo que Él ha estado revelando a través de Sus profetas y apóstoles durante miles de años.

Después de 6.000 años, Dios finalmente se manifestará a la los seres humanos de la manera más sorprendente y en el momento más favorable para toda Su creación. Dios revelará al mundo los primeros miembros de Su familia, una creación en la que Él ha estado trabajando en los últimos 6.000 años, los 144.000 que regresarán con Cristo.

Cuando Cristo fue resucitado, él resucitó como espíritu, en un cuerpo compuesto de espíritu. Pero varias horas después de su resurrección, él se manifestó en un cuerpo humano, con la misma apariencia que él tenía antes de ser muerto. Después de ser resucitado él estuvo trabajando con los discípulos cara a cara y durante 40 días les estuvo enseñando más sobre lo que había sucedido y el propósito de todo esto.

Los que serán resucitados a la vida espiritual - los 144.000 que vendrán con Cristo cuando él regrese - también podrán manifestarse a las personas con la misma apariencia que ellos tenían antes, cuando todavía eran seres humanos.

Las personas podrán verlos y conocerlos, porque ellos estarán entre los seres humanos en toda la tierra como sacerdotes y gobernantes en el Reino de Dios. Cualquier persona que esté leyendo esto ahora podrá tener la experiencia de ver a estos sacerdotes y gobernantes en esa nueva era y quizá incluso tengan la oportunidad de hablar con ellos.



La Familia de Dios y la Iglesia de Dios

Antes de explicar sobre esa cuenta atrás, sobre cuándo y cómo ella comenzó, sería mejor explicar primero lo que va a suceder cuando esa cuenta atrás llegue al fin. Es importante que usted entienda lo que Dios tiene planeado hacer cuando esa cuenta atrás llegue al fin, para que así usted pueda apreciar más la verdad sobre la Iglesia de Dios.

Y será justo antes de que termine esa cuenta atrás que empezará en el mundo la Tercera Guerra Mundial, una guerra nuclear. Y es necesario repetir que, si Dios no interviene y pone fin a esa guerra, los seres humanos se destruirán completamente. Esto es algo que los seres humanos tienen que ver y entender.

Y justó después de que termine esta cuenta regresiva Dios comenzará a manifestar a Su familia a los seres humanos. Porque será Su familia que establecerá Su gobierno en toda la tierra.

Desde el principio de la creación el propósito de Dios siempre ha sido crear Su familia: ELOHIM. Ese siempre ha sido el propósito de Dios. Esa sigue siendo Su mayor prioridad. Dentro de toda la creación espiritual y del universo físico, el punto más alto de la capacidad y del poder de Dios para crear es la creación de Su Familia.

El mundo espiritual y el universo físico fueron creados a miles de millones de años atrás, pero Dios solo ha empezado con la creación de Su Familia en los últimos 6.000 años. Porque esa es la parte más difícil de toda Su creación. Antes de que Dios comenzara a trabajar en la creación de Su familia, todo lo que Él ha creado en el mundo espiritual y en el universo físico simplemente vino a la existencia, como resultado de Su poder. Nada de lo que Dios creó en el mundo espiritual y en el universo físico se resistió a la voluntad de Dios en ese proceso de creación.

Sin embargo, el proceso para crear a ELOHIM no es tan simple. Ese proceso comenzó con la creación de los seres humanos, a los que Dios da una mente capaz de tomar sus propias decisiones libremente, pero que también poseen la naturaleza humana, una naturaleza egoísta, desde su nacimiento. Dios comenzó ese proceso trabajando con estos seres humanos, que por naturaleza están en contra de Él. Una persona elige el camino del egoísmo por naturaleza. Pero entonces Dios comienza a trabajar con esa persona y le revela la manera correcta de vivir – Su camino de vida – el camino del “dar” en lugar de “conseguir”.

Y entonces esa persona debe decidir si quiere vivir de acuerdo con el camino de vida de Dios o si quiere continuar viviendo como siempre ha vivido. Pero hasta que Dios llama a una persona y comienza a mostrarle Sus caminos, esa persona no puede entender su verdadera naturaleza y tampoco puede entender la necesidad de elegir un camino diferente, el camino que Dios le ofrece.

Solamente aquellos que, por voluntad propia, eligen vivir de acuerdo con el camino de vida correcto y formar parte de la Iglesia de Dios tendrán la oportunidad de formar parte de la Familia de Dios. Una persona debe elegir libremente si desea formar parte de la verdadera Iglesia de Dios.

La voluntad de Dios de trabajar con seres humanos egoístas para ayudarles a ver su fea naturaleza y darles la oportunidad de cambiar, de transformar su mente, es lo que hace con que la “creación” de Su familia sea algo tan complejo. Pero no hay otra manera de crear Su familia, excepto a través de este proceso.

La primera fase de esa creación comienza en la vida humana. La siguiente fase de esa creación comienza cuando Dios empieza a trabajar directamente con un individuo, en Su Iglesia, a nivel espiritual, para moldear y crear en ese individuo una mente nueva y madura y así ese individuo pueda nacer en Su familia espiritual más adelante.

En los últimos 6.000 años Dios ha estado trabajando para crear los primeros miembros de Su familia, un número exacto de 144.000 individuos que serán resucitados y vendrán con Cristo cuando él regrese para establecer el gobierno de Dios sobre todas las naciones. En los siguientes 1.000 años, miles de millones de personas más tendrán esa misma oportunidad de elegir el camino de vida de Dios, de formar parte de la Iglesia de Dios y ser moldeados Dios para poder formar parte de la Familia espiritual de Dios.

Y después de esto, en los 100 años que siguen al Milenio, la gran mayoría de los seres humanos que han vivido y han muerto serán resucitados para vivir una segunda vida física. Dios entonces les ofrecerá a todos la misma oportunidad: todos podrán elegir si quieren ser parte de Familia de Dios o no.

Espero que esa explicación le ayude a comprender y a apreciar la razón por la cual la atención de Dios se centra tanto en la Iglesia en este tiempo del fin. Porque en los últimos 2.000 años Dios ha estado llamando a un gran número de personas a la Iglesia, ofreciéndoles la oportunidad de ser parte de Su familia. Y la mayoría de las personas que Dios ha llamado a Su Iglesia a lo largo de este período de tiempo han sido llamadas para ser parte de los 144.000 que vendrán con Cristo.



Todo gira alrededor de la Iglesia

Si usted entiende lo importante que es para Dios completar ese número de 144.000 individuos que vendrán con Cristo, entonces usted podrá comprender la importancia que Dios da a Su Iglesia. Para que Su familia pueda reinar la prioridad de Dios ahora, sobre todo lo demás, es completar ese número de 144.000. Todavía quedan algunos que están siendo preparados para formar parte de esos 144.000. Y una vez que ellos estén listos comenzará la Tercera Guerra Mundial.

Dios y Cristo están trabajando para moldear y formar espiritualmente la mente y el carácter de aquellos que van a formar parte de Su familia. En una determinada etapa del crecimiento espiritual de una persona, Dios establece si esa persona ha alcanzado el punto de madurez necesario para convertirse en parte de Su Familia, de la Familia Dios. Y cuando ese proceso es concluido en la vida de una persona esa persona recibe el sello de Dios. Y a ese proceso nosotros lo llamamos de “sellado”.

He explicado antes que los acontecimientos anunciados por las primeras cuatro Trompetas tienen que ver con el comienzo de la Tercera Guerra Mundial, y que esos acontecimientos tienen que ver con lo que va a pasar entonces en los Estados Unidos. Dios revela que hay algo que Él está haciendo, una importante obra Suya que primero debe ser concluida antes de que a los cuatro ángeles les sea permitido tocar las primeras cuatro Trompetas, dando así inicio a esos acontecimientos.

Después de esto, vi a cuatro ángeles (con las cuatro Trompetas) que estaban de pie sobre los cuatro puntos cardinales de la tierra, y que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol. Y vi que otro ángel, subiendo del oriente, tenía el sello del Dios vivo. Y llamó a gran voz a los cuatro ángeles a quienes les fue dado hacer daño a la tierra y al mar, diciendo: “¡No le hagan daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que marquemos con un sello la frente de los siervos de nuestro Dios!” Oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados (nombrados por el nombre) de todas las tribus de los hijos de Israel. (Apocalipsis 7:1-4).


En estos momentos, la mayoría de los 144.000 ya han sido sellados. La mayoría de ellos están muertos, pero serán resucitados cuando Cristo regrese. Pero Dios revela que algunos de ellos aún estarán vivos cuando Cristo regrese y nunca experimentarán la muerte. Esos pocos individuos serán transformados de mortales a inmortales en un instante y también recibirán la vida espiritual cuando Cristo regrese. Esos individuos forman parte de la Iglesia de Dios ahora y algunos de ellos no han sido sellados todavía.

Ahora todo lo que queda por cumplir antes del comienzo de la Tercera Guerra Mundial tiene que ver con la Iglesia. El proceso de sellado de los pocos que todavía quedan por sellar debe ser concluido, para que ellos puedan ser parte de los 144.000. Una vez que esto se cumpla Dios dará el orden a esos ángeles – que ahora están siendo impedidos de tocar sus trompetas anunciando los acontecimientos que dan inicio a la Tercera Guerra Mundial – que toquen sus trompetas.

Usted puede saber cuándo los acontecimientos tendrán lugar mirando lo que le sucede a la Iglesia de Dios.

La Iglesia de Dios es tan importante para el plan de Dios que Él ha dejado registradas muchas profecías sobre ella. Algunas personas en el mundo creen que nos estamos acercando al tiempo del fin y que los acontecimientos proféticos mencionados en el libro de Apocalipsis van a suceder. Pero esas personas no comprenden cuando esas profecías se cumplirán, porque muchas de esas profecías tienen que ver con la Iglesia de Dios.

Esas personas leen el libro de Apocalipsis y piensan que entienden el significado de lo que leen. Pero es justo sus interpretaciones erróneas de esos acontecimientos históricos lo que les impide ver lo cerca que estamos del tiempo del fin. Y es por eso que muchas de esas personas no dan mucha importancia a lo que está pasando en el mundo ahora, porque ellas creen que estos importantes acontecimientos del tiempo del fin solo tendrán lugar muchos años más adelante.

La mayor parte de las profecías del libro de Apocalipsis son sobre la Iglesia de Dios. Y si usted comprende esas profecías usted podrá determinar con mayor seguridad cuándo los acontecimientos del tiempo del fin tendrán lugar.

Luego en el comienzo del libro de Apocalipsis Dios empieza a revelar la importancia de Su Iglesia, avisándola sobre lo que sucedería en la Iglesia en los siguientes 1900 años. Juan escribió el libro de Apocalipsis a mediados de los años 90 d.C. mientras estaba preso en la Isla de Patmos, después que esas profecías le fueron reveladas. Eso significa que Juan ya tenía más de 90 años cuando escribió el libro de Apocalipsis.

Una de las primeras profecías que Dios dio a Juan sobre la Iglesia es algo que pocos parecen entender. Se trata de las diferentes eras de la Iglesia, que sucederían una a la otra a lo largo del tiempo hasta el final - hasta la última de las eras de la Iglesia.

La primera era de la Iglesia fue la Era de Éfeso, la era de los primeros apóstoles, sobre los que podemos leer en el Nuevo Testamento. A lo largo del tiempo, la Iglesia pasó por épocas muy difíciles, siendo oprimida por muchos; incluidos aquellos que se decían cristianos. En el comienzo de la quinta era de la Iglesia, la Era de Sardis, surgieron muchas iglesias protestantes gracias a la invención de la imprenta. E con esas organizaciones eclesiásticas, formadas por personas que se habían separado de la Iglesia Católica - que durante siglos había sido la religión dominante – la opresión sobre la Iglesia de Dios solo fue aumentando.

Como resultado de la opresión bajo la que ha estado durante siglos la Iglesia de Dios de volvió tan débil que Dios dijo que ella estaba muerta espiritualmente. Y estando la Iglesia de Dios en tal conducción, Dios levantó a un apóstol, el Sr. Herbert Armstrong, para restaurar la verdad a Su Iglesia y revelar a la Iglesia que estábamos entrando en el tiempo del fin. Esa era de la Iglesia, durante la cual el Sr. Herbert Armstrong debía cumplir una misión que Dios le había dado, es conocida como la Era de Filadelfia.

Saber sobre estos acontecimientos y conocer la historia de la verdadera Iglesia de Dios ayuda en la identificación de los profetizados acontecimientos del tiempo del fin, a medida que ellos se desarrollan. Es importante saber sobre las eras de la Iglesia de Dios porque, como fue profetizado, los acontecimientos que tuvieron lugar en la última era de la Iglesia nos llevaron al comienzo de esa cuenta atrás para la Tercera Guerra Mundial y para la venida de Cristo. Fue en esa última era, la Era de Laodicea, que el mundo fue empujado hacia los acontecimientos del tiempo del fin. Esa última era de la Iglesia comenzó luego después de la muerte del Sr. Herbert Armstrong, en enero de 1986.

El mundo no sabe nada sobre la Iglesia de Dios y tampoco reconoce que ella es la Iglesia de Dios. Y, como he dicho antes, el mundo tampoco ha reconocido al apóstol de Dios, el hombre a quien Dios levantó para hacer una importante obra que conduciría al comienzo del tiempo del fin. Dios incumbió al Sr. Herbert Armstrong la misión de predicar a todo el mundo las buenas nuevas (el evangelio) de que el Reino de Dios pronto vendrá. Esa es la misma “obra” que Josué el Cristo dijo que tendría lugar en el tiempo del fin.

Este evangelio [buenas nuevas] del reino será predicado en todo el mundo para testimonio a todas las naciones, y luego vendrá el fin. (Mateo 24:14).

De hecho, luego después de la muerte del Sr. Herbert Armstrong comenzó la última era de la Iglesia. Esa última era condujo al cumplimiento de los acontecimientos mencionados en algunas de las profecías más importantes sobre el comienzo de esa cuenta atrás para la segunda venida de Cristo. Esas profecías hablan sobre el comienzo de los principales acontecimientos del tiempo del fin, que sucedieron en la propia Iglesia de Dios. Esos acontecimientos son revelados en la apertura de los primeros cuatro Sellos del Apocalipsis.

Como he dicho en el comienzo de este capítulo, estos primeros cuatro Sellos también son conocidos como los Cuatro Jinetes del Apocalipsis. Muchas personas piensan que entienden a qué se refieren estos jinetes proféticos, pero la verdad es que ninguna de esas personas entiende esto. Hay muchas ideas sobre esto, muchas interpretaciones de esto. Pero esas ideas e interpretaciones discrepan mucho unas de las otras. Algunos dicen que el Primer Sello se refiere a una falsa religión. Ellos no comprenden que la apertura de ese sello fue un acontecimiento profético que marcó el comienzo de esa última cuenta atrás.

Debido a las muchas y erróneas interpretaciones que existen sobre el significado de los Cuatro Jinetes y la errónea idea de que se trata de una gran y catastrófica tribulación que tendrá en la tierra, muchos no pueden aceptar la verdad de que esa guerra está muy cerca ahora. Ellos todavía no ven esa tribulación y no entienden que todo esto se trata de la Iglesia de Dios. Para ellos esa última guerra mundial les parece algo muy lejano. Ellos no ven los acontecimientos proféticos cumplirse y por eso ellos serán pillados por sorpresa cuando comience la total destruición de los Estados Unidos, cuando los acontecimientos que anuncian las primeras cuatro Trompetas del Séptimo Sello tengan lugar.

En este libro yo intento dejar muy claro para las personas que muchos de los profetizados acontecimientos que conducen a esta última guerra ya se han cumplido. Especialmente los acontecimientos de los que el Sr. Herbert Armstrong empezó a hablar poco después de la Segunda Guerra Mundial. Ya estamos en esa cuenta atrás en el tiempo del fin. La verdad es que todos los Siete Sellos del Apocalipsis ya fueron abiertos, aunque los acontecimientos anunciados por las primeras Cuatro Trompetas del Séptimo Sello no empezarán a tener lugar hasta que todos los 144.000 hayan sido sellados.

Como ya he dicho varias veces, el mundo nunca ha conocido la verdadera Iglesia de Dios. Sin embargo, la Iglesia de Dios es el principal enfoque de Dios y de lo que Dios está haciendo. Dios ha dejado muy claro que los acontecimientos concernientes a la Tercera Guerra Mundial no pueden comenzar a tener lugar hasta que Él haya concluido ciertas cosas que atañen a Su Iglesia. ¡Así de importante es la Iglesia de Dios para el cumplimiento de los acontecimientos del tiempo del fin y el fin de la presente era! Si usted comprende esto eso le ayudará a comprender mejor de qué se trata el Primer Sello del Apocalipsis; le ayudará a entender que cuando ese sello fue abierto comenzó en la Iglesia de Dios una cuenta atrás para el regreso de Cristo.

Y, de la misma manera que Dios reveló en el libro de Daniel sobre una cuenta atrás que va desde un momento específico en la historia hasta la primera venida de Cristo – una profecía conocida como la Profecía de las Setenta Semanas – Dios también revela una cuenta atrás muy especifica para la segunda venida de Cristo

Dios es extremadamente meticuloso y preciso cuando se trata de cumplir los tiempos proféticos. En la Biblia hay muchos pasajes que hablan sobre esto. Ya he hablado sobre el hecho de que Dios reveló a Cristo que él, Josué el Cristo, estaría exactamente tres días y tres noches en la tumba. Y Cristo dijo a sus discípulos que esta sería la única señal que sería dada de que él era el verdadero Mesías.

Dios revela a través del profeta Daniel la fecha exacta en que el Mesías vendría por primera vez para cumplir una obra en la tierra. En la profecía de las Setenta Semanas (de la cual usted puede encontrar un esquema en el apéndice de este libro) Dios también revela cuándo Cristo moriría. En esa profecía Dios revela que “un día profético” corresponde a un año. Esa profecía comienza hablando de un periodo de tiempo muy específico:

Entiende bien lo siguiente: Habrá siete semanas desde la promulgación del decreto que ordena la reconstrucción de Jerusalén hasta la llegada del príncipe elegido. Después de eso, habrá sesenta y dos semanas más. Entonces será reconstruida Jerusalén, con sus calles y murallas, pero en tiempos difíciles. (Daniel 9:25).

Cuando la nación de Judá fue invadida y sus habitantes fueron llevados cautivos a Babilonia, gran parte de Jerusalén y del templo quedó destruida. Dios usó el ejemplo de esta destrucción física y el momento cuándo se ordenaría reconstruir los muros de Jerusalén y el templo para revelar la cuenta atrás para la primera venida de Cristo. Este ejemplo es también un símbolo profético del cumplimiento espiritual de una cuenta atrás que conduciría a la segunda venida de Cristo. De hecho, a través de los profetas del Antiguo y del Nuevo Testamento Dios ha dado profecías sobre la primera y la segunda venida de Cristo y los períodos de tiempo para la cuenta atrás para ambas.


El primer período de tiempo mencionado en esa profecía es “siete semanas”, que son 49 días. Esos 49 días proféticos corresponden a 49 años. En el año 457 a. C., Artajerjes emitió un decreto ordenando la reconstrucción de Jerusalén. Reconstrucción ésta que tuvo lugar en la época de Esdras y Nehemías. Fueron necesarios 49 años para reconstruir las calles y las murallas de la ciudad. Y esto cumplió las primeras siete semanas (49 años) de esa profecía. La obra quedó concluida en el año 408 a.C.

El siguiente período de tiempo mencionado en esa profecía es “sesenta y dos semanas”. Si multiplicamos ese número por siete (los siete días de una semana) obtenemos 434 días proféticos, o 434 años. Y si contamos 434 años a partir del año 408 a.C., esto nos lleva al año 27 d.C. (Sumando 1 año, ya que el año 0 no existe). Josué el Cristo comenzó su ministerio en el año 27 d.C. y fue muerto 3 años y medio después, en el día del Pesaj del año 31 d.C. Y a esos 3 años y medio se refieren los siguientes dos versículos de Daniel 9.

Y después de las sesenta y dos semanas el Mesías será quitado (él será muerto), y no por sí. (Él iba a morir como el sacrificio del Pesaj por toda la humanidad). Por una semana él (el Mesías) confirmará un pacto con muchos, y en la mitad de la semana (3 días y medio) hará cesar el sacrificio y la ofrenda. (Daniel 9: 26-27).

Los antiguos profetas, los líderes religiosos y los propios discípulos no sabían que el Mesías primero iba a venir para morir como el sacrificio del Pesaj por toda la humanidad. Ellos tampoco podían comprender que al hacer esto él haría con que “el sacrificio y las ofrendas” cesasen físicamente. Lo que significa que con su muerte él cumpliría las leyes relacionadas con el sistema de sacrificios aboliendo así esas leyes. Cuando la Biblia dice que la ley ha sido abolida, especialmente en el libro de Hebreos, esto no se refiere a los 10 Mandamientos, pero a ley de los sacrificios, al sistema de sacrificios y las leyes relacionadas a él. El sistema levítico simbolizaba algo que vendría en el futuro.

Esa profecía habla sobre la primera venida de Cristo y dice que él iba a cumplir un ministerio que duraría 3 años y medio y luego sería “quitado” (seria muerto). Esto es fácil de entender. Pero esa profecía también habla sobre acontecimientos que tendrán lugar en el tiempo del fin, aunque esto no ha sido revelado del todo.

Esa cuenta atrás para la primera venida de Cristo fue increíblemente detallada y precisa. Y Dios también ha dado profecías que son muy exactas sobre la cuenta atrás para la segunda venida de Cristo. Los detalles de esa cuenta atrás no han sido revelados a la Iglesia de Dios todavía, pero lo que sí ha sido revelado es que ahora esa cuenta está llegando rápidamente al fin. Dios nos ha dado segmentos de tiempo profético muy precisos a los que debemos estar atentos, estar alerta, para ayudarnos a estar preparados para los acontecimientos que conducirán al fin de la actual cuenta atrás.



El tiempo profético para la segunda venida de Cristo

Durante la Era de Filadelfia Dios dio a Su apóstol, el Sr. Herbert Armstrong, una clave profética muy específica sobre los primeros cuatro Sellos de Apocalipsis. Él entendió que la Profecía del Monte de los Olivos era la clave para entender estos cuatro Sellos, pero lo que él no pudo entender es que no se trataba de acontecimientos que tendrían lugar a nivel físico en el mundo en el tiempo del fin.

La Profecía del Monte de los Olivos son profecías que Cristo dijo a sus discípulos cuando ellos estaban en el Monte de los Olivos, en el último día de su vida, en la noche del Pesaj del año 31 d.C.

Aunque Dios ha dado al Sr. Herbert Armstrong esa “clave”, Dios no reveló a él todo el significado de esas profecías, y tampoco le permitió usar esa “clave”, porque aún no había llegado el momento para abrir los Sellos del Apocalipsis. Así que, el Sr. Herbert Armstrong solo pudo entender esos Sellos como algo que tendría lugar a nivel físico. Dios no le permitió ver que esos Sellos son proféticos y están relacionados con la Iglesia de Dios. Y por eso él pensó que el Primer Sello tenía que ver con algo físico que iba a pasar en el mundo “religioso”, en el cristianismo tradicional. Pero esto no era cierto.

Mateo 24 y otros pasajes en la Biblia que hablan sobre la Profecía del Monte de los Olivos son paralelas a la descripción de los Sellos del Apocalipsis, en Apocalipsis 6. Mismo en la Iglesia solo hemos podido empezar a mirar estos primeros cuatro Sellos en una luz diferente, como algo más que solamente el cumplimiento de ciertas cosas a nivel físico, después que el Primer Sello fue abierto. Y por eso no es de extrañar que las personas en el mundo piensen que esos Sellos se refieren a algo a nivel físico, una gran tribulación a nivel físico que tendrá lugar en la tierra.

Como he dicho antes, estos primeros cuatro Sellos también son conocidos como “el tiempo de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis”, porque las personas piensan que se trata de una “apocalíptica” destrucción a nivel físico que vendrá sobre la tierra. Y de hecho esa “apocalíptica” destrucción vendrá sobre el mundo cuando los acontecimientos anunciados por las primeras cuatro Trompetas del Séptimo Sello empiecen a tener lugar, pero los Sellos anteriores tienen que ver con una enorme destrucción que tuvo lugar en la Iglesia de Dios. Esos Sellos fueron algo “apocalíptico”, pero espiritualmente.

En los siguientes versículos podemos leer sobre una ocasión cuando los discípulos estaban caminando junto a Josué en los alrededores del templo y Josué comenzó a profetizar sobre la Iglesia de Dios en el tiempo del fin. Pero luego la conversación cambió y ellos empezaron a hacerle preguntas sobre el tiempo del fin. Y Josué les respondió:

Cuando Josué salió y se iba del templo, se le acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo. Y él respondiendo les dijo: ¿No ven todo esto? De cierto les digo que aquí no quedará piedra sobre piedra que no sea derribada. (Mateo 24:1-2).

La mayoría de las personas piensa que las cosas que Josué comenzó a describir a sus discípulos aquí son meramente físicas; una respuesta muy común a las enseñanzas de Josué el Cristo, la reacción normal de los seres humanos a esas cosas. Porque los seres humanos, por naturaleza, solo podemos entender las cosas que nos rodean a nivel físico, ya que no podemos ver o entender lo que es espiritual. Porque lo que es espiritual no se puede ver y tampoco medir.

El libro de Juan está lleno de ejemplos de esto. En Juan 3 podemos leer lo que Josué dijo a Nicodemo, un importante líder de los judíos. Nicodemo no podía entender de qué Josué le estaba hablando cuando Josué le dijo que era necesario que él “naciera de nuevo”, del espíritu. Nicodemo entonces le preguntó cómo una persona podía nacer de nuevo siendo ya vieja. Él sabía que no podía volver al útero de su madre y nacer nuevamente.

El cristianismo tradicional interpreta esto erróneamente y cree que nacer de nuevo es algo como una “experiencia espiritual” mientras una persona está en este cuerpo físico. Pero a lo que Josué se refería es a un cambio literal que debe tener lugar en la vida de un ser humano. Ese cambio es parte del propósito de Dios para los seres humanos. Los seres humanos tienen la oportunidad de nacer como seres compuestos de espíritu para una existencia eterna en la Familia de Dios no.

En Juan 4 podemos leer la narración sobre la mujer samaritana, una mujer con la que Josué se encontró cuando ella fue a buscar agua en un pozo. Él entonces le explicó que ella podía beber del agua de ese pozo, pero que volvería a tener sed y le dijo que él podía dar a ella del agua de la vida y que si una persona bebía de esa agua jamás volvería a tener sed. Ella entonces le pidió que le diera de esa agua para que ella no tuviera que volver al pozo todos los días para sacar agua. Ella no entendió que él no estaba hablando de agua a nivel físico, pero de la oportunidad de beber del “agua espiritual”, de la Palabra de Dios.

Luego, en Juan 6, Josué habla sobre los que serían los nuevos simbolismos para la celebración del Pesaj, como Pablo explica en 1 Corintios 11:23. Josué entonces dijo a sus discípulos que ellos tendrían que comer de su carne y beber de su sangre. Y en Juan 6:66 podemos leer que muchos de sus discípulos (no los doce) dejaron de seguirlo después de oír eso, porque ellos consideraban una abominación hacer algo así. El pueblo judío siempre ha obedecido las leyes sobre las carnes puras e impuras. Ellos sabían que comer carne humana y beber sangre humana era una incontestable y obvia violación de la ley de Dios.

Pero Josué no estaba diciendo que ellos tenían que hacer esto en el sentido literal. Él estaba comenzando a guiar a sus discípulos a la comprensión de algo que él les enseñaría más adelante sobre la nueva observancia del Pesaj. En esa nueva ceremonia ellos debían tomar un poco de vino, como recordatorio de su sangre que sería derramada, y comer un trocito de pan sin levadura, como símbolo de su carne - su vida física – que sería sacrificada como el sacrificio del Pesaj por los pecados de toda la humanidad.

En el libro de Juan hay muchas otras narraciones sobre cosas que son interpretadas erróneamente como si se tratara de algo físico, pero que en realidad se trata de cosas que son de naturaleza espiritual. Y lo mismo pasa con lo que Josué el Cristo dijo a sus discípulos sobre las piedras del templo, que todas serían derribadas. Esto no se refiere a algo físico, pero a algo que es de naturaleza espiritual. Aunque el templo físico fue destruido por los romanos durante la primera era de la Iglesia, la Era de Éfeso, Cristo no de refería a esto. Esa profecía habla sobre algo que iba a pasar en la Iglesia en el futuro, en el tiempo del fin.

Las piedras del templo son espirituales. Esto se refiere a la Iglesia de Dios.

Por lo tanto, ya no son extranjeros ni forasteros sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Han sido edificados sobre el fundamento de los apóstoles y de los profetas, siendo Josué el Cristo mismo la piedra angular. En él todo el edificio, bien ensamblado, va creciendo hasta ser un templo santo en el SEÑOR. En él también ustedes son juntamente edificados para morada de Dios en el espíritu. (Efesios 2:19-22).

Aquí Pablo explica que aquellos a quienes Dios ha llamado a Su Iglesia son parte de un templo espiritual; un templo santo en el SEÑOR. El apóstol Pedro también explica esto, de manera similar.

Acercándose a él, la Piedra Viva - que fue ciertamente rechazada por los hombres, pero delante de Dios es elegida y preciosa -, también ustedes sean edificados como piedras vivas en casa espiritual para ser un sacerdocio santo, a fin de ofrecer sacrificios espirituales agradables a Dios por medio de Josué el Cristo. (1 Pedro 2: 4-5).

Pedro describe a los miembros de la Iglesia de Dios ‘piedras vivas’ (espiritualmente) que están siendo edificados en casa espiritual. Y esta casa espiritual es el Templo de Dios.

En la Profecía del Monte de los Olivos, cuando Cristo dijo que las piedras del templo serían derribadas, él estaba hablando sobre algo que iba a pasar en la Iglesia en el futuro. De la misma manera que cuando él dijo a los judíos: “Destruyan este templo y en tres días yo lo levantaré”. En esa ocasión él estaba hablando de sí mismo, de su muerte y resurrección. Lo que él les estaba diciendo es que él estaría en la tumba durante tres días y tres noches pero que después de esto sería resucitado.

Después de que Cristo dijera a los discípulos que no quedaría piedra sobre piedra en el templo, ellos le pidieron que les hablara más sobre el tema.

Más tarde estaba Josué sentado en el Monte de los Olivos, cuando llegaron los discípulos y le preguntaron en privado: “¿Cuándo sucederá eso, y cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo? [De la presente era, que es lo que esa palabra significa en griego]. (Mateo 24: 3).

¿Entiende usted el contexto de esa profecía? Esa profecía habla de algo que iba a pasar en la Iglesia. Y aquí queda claro cuándo esas cosas tendrían lugar. Los discípulos preguntaron a Josué cuando esas cosas tendrían lugar, cuando las piedras del templo serían derribadas. Por la pregunta que ellos hicieron queda claro que ellos sabían que Cristo estaba hablando de su venida (en su Reino) y del fin de la presente era. Esa profecía habla sobre cosas que le sucederían a la Iglesia en el tiempo del fin, justo antes del regreso de Josué el Cristo para establecer su Reino.

En otras narraciones queda claro que los discípulos querían saber cuándo el Reino de Dios sería establecido, pero ellos no tenían idea de que eso no iba a pasar mientras ellos aún viviesen. Ellos creían que sería pronto. En ese entonces ellos todavía no entendían las cosas de las que Cristo les había estado hablando, no entendían que él sería muerto. Esta misma historia es narrada de una manera un poco diferente en el libro de Marcos.

Dinos, ¿cuándo sucederá eso? ¿Y cuál será la señal de que todo está a punto de cumplirse? (Marcos 13:4).

Josué estaba hablando a sus discípulos sobre cuándo él iba a venir como Rey de reyes en el Reino de Dios y sobre la señal que llevaría a ese momento. Esa señal tendría que ver con la Iglesia. Esos acontecimientos y señales tendrían lugar en la Iglesia de Dios y no en el mundo. Esto es mostrado muy claramente en el siguiente versículo.

Y este evangelio [buenas nuevas] del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin. (Mateo 24:14).

Podemos leer en estas narraciones que Cristo comenzó a revelar a los discípulos más cosas que con el tiempo se cumplirían en la Iglesia de Dios. Luego Cristo empezó a hablarles de los acontecimientos que conducirían al tiempo del fin. Y aquí es donde Cristo reveló un acontecimiento muy específico. El cumplimiento de ese acontecimiento tuvo lugar cuando la misión que Dios le había dado a Su apóstol, el Sr. Herbert Armstrong, como he explicado antes, comenzó a cumplirse. Dios cumplió esto a través de una obra muy grande y el evangelio fue predicado a todo el mundo a través de revistas y otras publicaciones y también a través de programas de radio y de televisión.

Después de la muerte del Sr. Herbert Armstrong comenzó la última era de la Iglesia, la Era de Laodicea. La Profecía del Monte de los Olivos dice más cosas sobre esa señal de la venida de Cristo. Y todo esto se cumplió exactamente como Cristo dijo. Los discípulos le habían preguntado cuál sería esa señal, y él respondió qué sería exactamente la señal de su venida, cuándo comenzaría la cuenta atrás del tiempo del fin.

Por tanto, cuando vean en el lugar santo la abominación desoladora, de la cual habló el profeta Daniel - el que lee, entienda - entonces los que estén en Judea huyan a los montes. (Mateo 24:15 -16).

Cristo aquí les estaba hablando del cumplimiento - a nivel físico - de algo que se conoce como “la abominación desoladora”. Esto ocurrió en el año 168 a.C., cuando Antíoco IV Epífanes profanó el templo erigiendo una estatua de Zeus en el templo y haciendo con que se ofreciera un cerdo en el altar.

Esa profecía de Daniel tiene un doble cumplimiento profético. Esto se cumplió primero a nivel físico en 168 a.C., pero Cristo les explicó que esto también se cumpliría a nivel espiritual cuando una abominación desoladora ocurriera en la Iglesia de Dios, en el Templo espiritual de Dios.

Este acontecimiento sería algo tan devastador para el pueblo de Dios (que aquí es mencionado como Judea, Judá espiritual, la Iglesia) que aquí les es dicho que ellos huyesen a los montes. Voy a explicar esto con más detalles más adelante, pero se trata de un período de tiempo cuando la Iglesia se dispersaría. En las profecías la palabra “montes” simboliza los gobiernos. La Iglesia de Dios iba a ser dispersada y el gobierno de la Iglesia, el ministerio de la Iglesia, también se dispersaría.

En muchos de los grupos que están dispersados las personas piensan que esas profecías sobre la señal de la venida de Cristo, que hablan sobre una abominación desoladora se refieren a algo que tendrá lugar en la cuidad de Jerusalén, en el monte del templo. Algunos creen que estos versículos podrán comenzar a cumplirse cuando un nuevo templo sea construido y profanado poco después. Mismo que solo se erigen unas pocas piedras en ese lugar. Algunos creen que esto podría cumplirse incluso con tan solo erigir un altar en ese lugar para que se ofrezca un cerdo sobre ese altar. Todas esas ideas son tan ridículas y descabelladas que cuesta creer que hay personas que consideran esto como una posibilidad realista.

La Profecía del Monte de los Olivos es en realidad la clave para entender que los primeros cuatro Sellos del Apocalipsis tienen que ver con la Iglesia de Dios y con lo que sucedería cuando una abominación desoladora, a nivel espiritual, tuviera lugar en la Iglesia, el verdadero Templo espiritual de Dios. El cumplimiento de lo que es descrito en estos Sellos no es una tribulación física que vendría sobre el mundo, pero una tribulación espiritual que vendría sobre la Iglesia de Dios.

Pero, ¿cómo podría una abominación desoladora ocurrir en la Iglesia de Dios? Si usted comprende lo que sucedió durante la Era de Laodicea, usted podrá entender cómo esto ha podido pasar.



La apostasía y la abominación desoladora

Durante muchos años después que la Iglesia fue fundada, en el año 31 d.C., el pueblo de Dios - incluidos sus apóstoles - ha estado esperando a ver cuándo Cristo regresaría para establecer el Reino de Dios. Entonces ellos no sabían que Cristo solo regresaría más de 1900 años después.

Unos 20 años después de que la Iglesia fue fundada Cristo dio a Pablo más profecías sobre la señal de su venida.

Ahora, con respecto a la venida de nuestro Señor Josué el Cristo y nuestra reunión con él, les rogamos, hermanos, que no sean movidos fácilmente de su modo de pensar ni sean alarmados ni por espíritu ni por palabra ni por carta como si fuera nuestra, como que ya hubiera llegado el día de Cristo. Nadie los engañe de ninguna manera; porque este día no vendrá sin que venga primero la apostasía y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición. (2 Tesalonicenses 2:1-3)

El contexto de esa profecía de Pablo es muy claro, porque aquí él se refiere hasta cuatro veces, y muy específicamente, a cuándo esas cosas se cumplirían. Fíjese en esas frases: 1) “la venida de nuestro Señor Josué el Cristo”; 2) “nuestra reunión con él” [la reunión de la Iglesia — los 144.000 — con Cristo]; 3) “como que ya hubiera llegado el día de Cristo”; y 4) “porque ese día no vendrá sin que”. Esa profecía que fue dada a través de Pablo deja muy claro que lo que él les va a decir tiene que ver con algo que todos ellos querían saber: ¿Cuándo Cristo regresará?

Pablo aquí explica a la Iglesia que primero acontecimientos muy específicos debían tener lugar en la Iglesia antes de que llegase el tiempo del fin, antes de la venida de Josué el Cristo, antes de que el Reino de Dios sea establecido. (“Nuestra reunión con él”).

Este aviso a la Iglesia es lo mismo que Josué el Cristo dijo en la Profecía del Monte de los Olivos sobre cuándo él vendrá y cuándo los acontecimientos del tiempo del fin se cumplirían.

Entonces Josué respondió y les dijo: Miren que nadie les engañe; porque muchos vendrán en mi nombre diciendo: “Yo soy el Cristo”, y engañarán a muchos. (Mateo 24:4-5).

Y nuevamente, esto se refiere a la Iglesia y no al mundo. El mundo siempre ha estado engañado en lo que se refiere a la verdad sobre Dios. Porque nunca ha sido el propósito de Dios revelar Su voluntad y Su propósito al mundo. Hasta los tiempos de Cristo Dios solo había revelado Su propósito a unos pocos. Y después Dios solo reveló Su propósito a la Iglesia.

En ese versículo Cristo no dice que el mundo sería engañado, porque el mundo siempre ha estado engañado. Los únicos que pueden ser engañados son aquellos a quienes Dios ha dado Su verdad. Ese aviso era para la Iglesia de Dios, para que ella no perdiera la verdad y fuera engañada.

Cristo estaba avisando claramente que parte de la señal de su venida era que muchos tratarían de engañar a la Iglesia. ¿Y quién puede venir a la Iglesia en nombre de Josué el Cristo? ¡Solamente el ministerio de la Iglesia! Josué el Cristo dijo que muchos vendrían en su nombre tratando de engañar a muchos en la Iglesia.

Antes de que Josué fuera muerto en una estaca, muchos de los que lo seguían ya creían que él era el Mesías (el Cristo) que había sido enviado por Dios para asumir el gobierno y liberarlos de la opresión de los romanos. Y antes de que él muriera ellos querían saber cuándo él iba a hacer esto. Y mismo después de su muerte y resurrección ellos todavía querían saber cuándo el vendría para hacer esto.

Después que Pablo escribió a la Iglesia esa profecía sobre una apostasía, las personas se preguntaban: ¿Cómo podría una apostasía suceder en la Iglesia de Dios? ¿Como podría la Iglesia de Dios alejarse de la verdad? ¿Cómo podría el pueblo de Dios ser engañado de tal manera para que algo de tal magnitud como una “apostasía” pueda ocurrir en la Iglesia de Dios? En esa profecía Pablo habla sobre lo que ocurriría para que esto se cumpliera

Pablo dijo que lo primero que sucedería antes de que Cristo regresara era una apostasía. La palabra apostasía es una palabra del idioma griego que se traduce de diferentes maneras. Esa palabra es traducida como caída, rebelión, revuelta, etc. Y todas ésas son definiciones muy precisas del significado de esa palabra del idioma griego.

La segunda cosa que Pablo dijo es que el “hombre de pecado, el hijo de perdición”, tenía que ser revelado. Solo hay otro individuo a quien la Biblia llama de “el hijo de perdición”: Judas Iscariote, que era uno de los doce discípulos y traicionó a Josué el Cristo a cambio de treinta monedas de plata.

La primera apostasía de la que tenemos noticia tuvo lugar en el reino angélico cuando el arcángel Lucifer traicionó a Dios y convenció a un tercio de los ángeles a rebelarse juntamente con él. Después de esto ese arcángel quedó conocido como Satanás. Y la verdad es que Satanás fue el primer “hijo de perdición”, ya que a los ángeles se les llama hijos de Dios, porque Dios los creó. Satanás también fue el primer hijo del pecado, fue el primer ser de toda la creación de Dios que ha pecado contra Dios. Él es el autor y el creador del pecado.

En esa profecía Pablo describió algo increíblemente atroz, algo que solamente una persona podría hacer en la Iglesia de Dios. Y Pablo dijo más sobre lo que este hombre de pecado haría.

Que nadie les engañe, de ninguna manera; porque esto no sucederá antes de que venga primero la apostasía y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición. Este se opondrá y se pondrá por encima detodo lo que lleva el nombre de Dios o que se adora, tanto que se sentará en el templo de Dios haciéndose pasar por Dios.” (2 Tesalonicenses 2:3-4). [Y en griego la palabra que aquí es traducida como “hacerse pasar por” significa “mostrarse como, exhibirse, dejarse ver”].

Si usted sabe que esta profecía se refiere a la Iglesia de Dios, entonces es evidente que esto se refiere a un individuo que ocuparía una posición de autoridad en la Iglesia y que sería capaz de ejercer su influencia sobre los demás en la Iglesia. El aviso que fue dado a la Iglesia era que ella debía estar en guardia contra cualquier persona que pudiera intentar engañar a las personas en la Iglesia, para alejarlas de la verdad que Dios les había revelado.

Aquí dice de este hombre se pondría por encima de Dios. Y esto es exactamente lo que Satanás hizo en el reino angélico. Él quería ejercer poder e influencia sobre los demás ángeles. Él creía que sus ideas y su manera de hacer las cosas eran mejores que los caminos de Dios. Y por eso él empezó a trabajar en contra de los caminos de Dios y a seguir sus propios caminos.

Aquí también dice que este hombre de pecado se opondría a Dios. Y, nuevamente, esto es lo mismo que Satanás hizo en el reino angélico. Él se opuso a Dios y a los caminos de Dios. Su nombre significa “adversario”. Lo que significa que él está en contra de Dios y trabaja en contra del plan y del propósito de Dios. Y de la misma manera el hombre de pecado, el hijo de perdición, se levantaría en la Iglesia de Dios y traicionaría a Dios y a Cristo, convirtiéndose en un adversario. Él actuaría en contra de Dios y en contra de Cristo.

Esa profecía de Pablo se hizo muy conocida en la Iglesia, ya que las personas sabían que primero esto tendría que suceder antes de que Dios revelara cuándo Cristo vendría. Las personas sabían que un individuo, un miembro del ministerio de la Iglesia, se levantaría y comenzaría a trabajar contra la Iglesia de Dios, contra Dios y contra Cristo.

Y más tarde el apóstol Juan también se refirió a este hombre de pecado como el Anticristo. Juan utilizó el ejemplo de este hombre de pecado para enseñar a la Iglesia que, aunque ellos habían oído que un profético anticristo vendría (refiriéndose a los escritos de Pablo sobre el hombre de pecado, el hijo de perdición), ya había muchos anticristos en la Iglesia de Dios. Ellos sabían que el anticristo vendría. Cuando Juan escribió esto, varias décadas después de que Pablo avisara a la Iglesia sobre el Anticristo, ya había individuos, ministros, en la Iglesia que se habían levantado en contra de Cristo. Ellos se convirtieron en anticristo, pero ellos no eran el Anticristo.

La descripción “hombre de pecado e hijo de perdición” deja muy claro que este individuo traicionaría a Dios y a Su Hijo, Josué. Su pecado y traición serían tan atroces que aquí dice que él “se haría pasar por Dios”. Esa expresión denota que se trata de alguien que tendría una gran influencia en la Iglesia para levantar (como en la idolatría) sus propios caminos y enseñanzas por encima de lo que Dios había dado a la Iglesia.

Y esto fue exactamente lo que sucedió durante la última era de la Iglesia: la Era de Laodicea. La profecía dice que esa apostasía que sucedería en la Iglesia sería la señal de que la cuenta atrás para la venida de Cristo había empezado y que ahora su regreso era inminente.

La traición perpetrada por el hijo de perdición, ese individuo que se volvió contra Dios y Cristo, fue la causa de “la Apostasía” que ocurrió en la Iglesia de Dios en la última era de la Iglesia. Con sus acciones él cumplió a nivel espiritual la “Abominación Desoladora” de la que Cristo habla en la Profecía del Monte de los Olivos. A nivel físico esa abominación fue la destrucción y la profanación del templo de Dios perpetrada por Antíoco Epífanes en 168 a.C. A nivel espiritual esa abominación fue la destrucción y la profanación del Templo espiritual de Dios, la Iglesia de Dios, cuando ocurrió la Apostasía.



La aparición del hombre de pecado

Durante la Era de Filadelfia Dios levantó al Sr. Herbert Armstrong como Su apóstol para Su Iglesia y le encargó la misión de cumplir lo que Cristo dijo que ocurriría justo antes del tiempo del fin. Su misión era predicar el evangelio en todo el mundo. Y esto fue hecho a través de la publicación de millones de ejemplares de folletos y libros. Todos los meses más de ocho millones de ejemplares de la revista La Pura Verdad eran imprimidos en varios idiomas y enviados a todo el mundo. Esa obra abarcada también el programa El Mundo de Mañana que era transmitido a nivel mundial por radio y televisión, algo sin precedentes en la época.

A los 80 años de edad la salud del Sr. Herbert Armstrong comenzó a deteriorar y la naturaleza humana carnal comenzó a abrirse camino entre algunos de los ministros que trabajaban en la sede de la Iglesia. Algunos ministros se creían más importantes que los demás porque estaban al frente de varios proyectos y de las congregaciones de la Iglesia. Esos ministros veían al Sr. Herbert Armstrong como un hombre mayor y frágil y comenzaron a mirar quién iba a reemplazarlo. Entre ellos estaban varios evangelistas e incluso el propio hijo del Sr. Herbert Armstrong, Garner Ted Armstrong.

A mediados de los años 70, un espíritu erróneo comenzó a abrirse camino en la vida de muchos de los ministros y ellos comenzaron a competir entre ellos por cargos más altos, por el poder, por reconocimiento y empezaron a preparar el camino para un cambio doctrinal en la Iglesia. Esto era el comienzo de lo que Cristo avisó tan enfáticamente en sus profecías sobre lo que pasaría con el ministerio de la Iglesia en el tiempo del fin. Cristo dijo: “Muchos vendrán en mi nombre y engañarán a muchos”. Esto es algo que solo podría suceder en la Iglesia de Dios y que tenía que venir del ministerio, ya que los ministros son los únicos que pueden venir en la autoridad del nombre de Cristo. Esto no se refiere al engaño que sucedería en el mundo, no se refiere a aquellos que ya están engañados.

Algunos de estos ministros, entre ellos algunos evangelistas, tuvieron que ser despedidos de sus funciones y expulsados de la Iglesia, porque ellos ya se estaban volviendo en contra de las verdades que Dios y Cristo habían revelado al Sr. Herbert Armstrong. Esto fue la aparición de muchos anticristos, pero aún no era el Anticristo. Y durante este período de problemas y confusión miles de personas se marcharon de la Iglesia de Dios y siguieron a algunos de estos ministros.

Durante la última década de su vida, el Sr. Herbert Armstrong tuvo que enfrentarse a muchos conflictos que comenzaron a surgir en la Iglesia, en su mayoría en el ministerio. Esos conflictos no solamente comenzaban en el ministerio, pero los peores comenzaban con personas que estaban directamente bajo su mando en la Iglesia. Individuos que a lo largo de los años habían sido ordenados como evangelistas, la mayoría de ellos eran antiguos alumnos suyos, a quienes él había dado clases cuando el Ambassador College (una universidad de la Iglesia) fue fundado.

Una lucha por el poder comenzó dentro de la Iglesia, aunque todo pasaba tras bambalinas. Porque quedaba cada vez más evidente que el Sr. Herbert Armstrong moriría antes del regreso de Cristo y que alguien tendría que ocupar su lugar como líder de la Iglesia de Dios. Y es muy difícil de imaginar que algo así pueda suceder en la Iglesia de Dios, pero esto reveló la condición espiritual en la que muchos en la Iglesia ya estaban: el espíritu de Laodicea.

Las cosas llegaron a tal punto que el Sr. Herbert Armstrong sentía que ya no podía confiar en uno de los evangelistas de la Iglesia – un individuo que había estado sirviendo en el ministerio de la Iglesia durante mucho tiempo - y que tampoco le podía confiar uno de los cargos más importantes en la organización de la Iglesia. Él entonces trajo a un ministro de una de las congregaciones a la sede de la organización de la Iglesia de Dios Universal en Pasadena, en California. Este hombre, Leroy Neff, era el ministro de la congregación de la Iglesia en Houston, Texas y había demostrado ser un ministro fiel, un individuo en el que se podía confiar. Y por eso el Sr. Herbert Armstrong lo convirtió en tesorero de la Iglesia, porque sentía que no podía confiar este cargo a ninguno de los evangelistas.

Mismo sabiendo el Sr. Herbert Armstrong que su muerte se acercaba él no creía que podía transferir sus responsabilidades a ninguno de los evangelistas. Evangelista era el puesto más alto en la administración de la Iglesia, después de su propio cargo. Lo que él hizo entonces fue transferir sus responsabilidades a un hombre que había estado sirviendo durante mucho tiempo en el ministerio en una de las congregaciones de la Iglesia.

Al Sr. Herbert Armstrong le llamó la atención la trayectoria laboral de ese hombre y lo llamó a trabajar en la sede de la Iglesia. Antes de esto ese individuo solo había trabajado como ministro en la congregación de la Iglesia en Pasadena, en California. Ese ministro era el Sr. Joseph Tkach sénior, y el Sr. Herbert Armstrong lo puso al frente del ministerio de la Iglesia en todo el mundo, ya que él no se atrevía a confiar esto a ninguno de los evangelistas.

Dios estaba permitiendo que Satanás provocara desconfianza, sospecha, celos, afán de poder e incluso división doctrinal en la sede de la Iglesia. La Iglesia estaba debilitaba espiritualmente y se dirigía a lo que se convertiría en la Era de Laodicea, porque las personas eran cada vez más orgullosas y confiaban más en sí mismas que en Dios. La Iglesia estaba lista para una apostasía; algo sin precedentes en sus casi 1.950 años de historia.

Ya hacia el final de su vida, cuando estaba confinado en su hogar debido a problemas de salud, el Sr. Herbert Armstrong discutía los asuntos de la Iglesia principalmente con el Sr. Joseph Tkach sénior. Cuanto más la salud del Sr. Herbert Armstrong empeoraba, más responsabilidades el Sr. Joseph Tkach asumía en la administración de la Iglesia. A la Iglesia le fue dicho que cuando el Sr. Herbert Armstrong vio que la muerte se acercaba él había transferido toda la responsabilidad del liderazgo de la Iglesia al Sr. Joseph Tkach sénior.

Y finalmente llegó el momento para una transición completa de una era de la Iglesia a otra. En enero de 1986, cuando el Sr. Herbert Armstrong murió, esa transición quedó concluida y empezó una nueva era para la Iglesia de Dios. La Era de Filadelfia llegó a su fin y comenzó la Era de Laodicea, la última era profética de la Iglesia.

Ahora el Sr. Joseph Tkach sénior era el líder de la Iglesia de Dios. Al principio, él parecía estar de acuerdo con la manera de liderar y con las enseñanzas del Sr. Herbert Armstrong. Él parecía permanecer fiel a las verdades que Dios había dado a la Iglesia a través del Sr. Herbert Armstrong.

Pero a finales de la década de 1980 y en los primeros años de la década de 1990 eso comenzó a cambiar. Él entonces empezó a hacer cambios en la admiración de la Iglesia, cambios que parecían algo de poca importancia al principio, pero que en realidad no lo eran.

Durante los primeros años de su liderazgo, poco a poco el Sr. Joseph Tkach sénior empezó a conferir mayor importancia a su persona y a su función en la organización de la Iglesia rodeándose de personas muy jóvenes en el ministerio y, al mismo tiempo, tratando de socavar la importancia de las funciones de otros que habían tenido cargos de mayor responsabilidad durante el ministerio del Sr. Herbert Armstrong.

Una actitud de soberbia se apoderó de las personas en la Iglesia, principalmente de aquellos que el Sr. Joseph Tkach sénior había colocado en posiciones de liderazgo, entre los cuales estaba su propio hijo. Era una actitud arrogante, las personas se daban aires de importancia, estaban llenas soberbia y orgullo espiritual. Las personas se creían ricas y prósperas espiritualmente. Y esto, sumado a la condición ya debilitada de la Iglesia, resultó en un estado de tibieza y complacencia espiritual, como Cristo había avisado que sucedería en la última era de la Iglesia: la Era de Laodicea. Y la combinación de todo esto fue desastrosa para la Iglesia.

En su profecía sobre la apostasía Pablo dice que el hombre de pecado, el hijo de perdición, “se sentaría en el templo de Dios, haciéndose pasar por Dios”. Esta parte de la profecía de Pablo revela muchas cosas. El templo de Dios al que Pablo se refiere no es el antiguo templo en Jerusalén, que fue destruido. Muchos que intentan explicar esos versículos cometen un gran error al relacionar esto con el templo físico. Pero en otras de sus cartas Pablo deja muy claro que el templo al que él se refiere es el Templo espiritual: la Iglesia de Dios.

La palabra “sentarse” revela que ese individuo estaría en el templo: en la Iglesia de Dios. Esto no es algo a nivel físico, como alguien que se sienta en una silla, en un edificio, pero es algo de naturaleza espiritual, que tiene que ver con el Templo espiritual: la Iglesia de Dios.

Nadie puede estar en el Templo de Dios a menos que sea parte de la Iglesia de Dios. Sin embargo, esta descripción implica mucho más. En ese contexto aquí esa expresión describe a alguien que ocupa una posición de autoridad en la Iglesia, que tiene autoridad. En ese contexto esa palabra en el idioma griego en realidad significa “instituir, nombrar, o otorgar autoridad para reinar a una persona”.

Voy a citar algunos ejemplos del uso de esa palabra en la Biblia:

Al que salga vencedor le daré el derecho de sentarse conmigo en mi trono, como también yo vencí y me senté con mi Padre en su trono. (Apocalipsis 3:21)

Josué les dijo: Os aseguro que, en la renovación de todas las cosas, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono glorioso, vosotros que me habéis seguido os sentaréis también en doce tronos para gobernar a las doce tribus de Israel. (Mateo 19:28).

Ya al final de su vida el Sr. Herbert Armstrong dijo que Dios nunca le había dicho claramente quién debería ocupar su lugar en la Iglesia cuando él muriese. Pero, como he dicho antes, él finalmente transfirió toda la responsabilidad del liderazgo de la Iglesia al Sr. Joseph Tkach sénior. En el tiempo del fin solamente un hombre ha sido nombrado, establecido, en una posición de gran autoridad en la Iglesia de Dios, pero ese hombre nunca ha sido un apóstol de Dios.

La traición del hijo de perdición ha causado la Apostasía en la Iglesia de Dios. Lo que él hizo fue el cumplimiento a nivel espiritual de la Abominación Desoladora de la que Cristo habla en la Profecía del Monte de los Olivos.



El suceso concreto: la Apostasía

El Sr. Joseph Tkach sénior comenzó a colocar a individuos jóvenes e inexpertos en puestos importantes de la administración de la Iglesia. Esos individuos no tenían una larga experiencia en el ministerio, pero eran principalmente novatos. Así se formó un nuevo grupo de ministros que apoyaban unos a otros y con una mentalidad que se oponía a las cosas del pasado.

Este grupo se convirtió en una especie de hermandad secreta que estaba decidida a convertir a la Iglesia en algo que se pareciera más a las iglesias del cristianismo tradicional. Estos hombres, que tenían una especie de aversión al Sr. Herbert Armstrong y a sus enseñanzas, comenzaron a llevar a toda la Iglesia en una dirección diferente. Gran parte de sus actividades tenían lugar “entre bambalinas” y solo fueron a salir a la luz en 1995.

Sin embargo, ya en 1992 muchos de los antiguos miembros del ministerio de la Iglesia estaban enterados de los grandes cambios en la doctrina que estaban siendo planificados y que iban a ser presentados a la Iglesia. Pero esas personas no hicieron nada para advertir a la Iglesia o al ministerio de la conspiración que se estaba tramando en la sede de la Iglesia. Ellas no se opusieron a lo que estaba ocurriendo.

En los dos años que se siguieron algunas personas se pusieron a conspirar sobre cómo alejar a la Iglesia de la verdad que Dios le había dado a través del Sr. Herbert Armstrong. Ellas intentaron restar importancia a la memoria del Sr. Herbert Armstrong y al final algunos empezaron a destruir ejemplares de sus libros y folletos que todavía estaban almacenados en grandes cantidades en la sede de la Iglesia. Ellos ya habían comenzado a hacer planes para cambiar el contenido de los folletos de la Iglesia, para que en ellos se reflejasen importantes cambios doctrinales que iban a acercar más la doctrina de Iglesia a la doctrina de las iglesias del cristianismo tradicional. El Sr. Joseph Tkach sénior y su hijo, Joseph Tkach júnior fueron los que encabezaron esa conspiración para cambiar las doctrinas de la verdadera Iglesia de Dios y llevar a la Iglesia por el camino del falso cristianismo.

Aunque este grupo secreto de ministros que planeaban derrocar a la Iglesia de Dios había planeado anunciar esos cambios en los nuevos folletos, ellos fueron tomados por sorpresa cuando el Sr. Joseph Tkach sénior anunció esos cambios a la Iglesia mucho antes de lo planeado. Durante una visita a las congregaciones de la Iglesia en Atlanta, Georgia, él fue confrontado con problemas y rumores sobre estos cambios y tuvo que tomar la decisión de hablar sobre esos cambios en aquel exacto momento para evitar mayores problemas. Él entonces cambió el contenido del sermón que iba a dar y anunció esos cambios a la Iglesia.

Esto es algo que solo se supo después. Él había preparado un sermón completamente diferente del sermón que él terminó dando en Atlanta ese día. Las cosas estaban pasando más rápido de lo que este grupo conspirador había planeado y el Sr. Joseph Tkach se sintió obligado a anunciar esos cambios a la Iglesia, dando en ese día, el 17 de diciembre de 1994, un sermón completamente diferente al sermón que él había preparado.

En ese sermón, que fue gravado y enviado a todas las congregaciones de la Iglesia alrededor del mundo, el Sr. Joseph Tkach sénior informó a la Iglesia de Dios que las doctrinas más importantes de la Iglesia estaban siendo cambiadas. En los Sabbats semanales después de esto él dio dos sermones más sobre este mismo tema, en dos otras congregaciones de la Iglesia, además de en la congregación de Atlanta. El mensaje de esos tres sermones era prácticamente el mismo, era el anuncio de estos importantes cambios en la doctrina.

En el sermón que él dio en Atlanta él dijo que observar el Sabbat en el séptimo día era una elección personal de cada uno. Él dijo que las personas podían observar el Sabbat en el séptimo día de la semana (el sábado), como todos estábamos acostumbrados a hacer, o en el primer día de la semana (el domingo), como se hace en el cristianismo tradicional. Él dijo que esto ya no debía ser considerado como un mandamiento de Dios.

Él dijo lo mismo sobre los Días Sagrados anuales de Dios. Él dijo a la Iglesia que ya no teníamos que celebrar esos Días Sagrados, aunque gran parte de la Iglesia seguiría haciendo esto, pero más como una cuestión de tradición que por ser un mandamiento. Él también dijo que ya no estaba prohibido a la Iglesia celebrar las navidades y la pascua, como en el pasado. Él anunció muchos otros cambios. Él incluso dijo que las leyes de Dios sobre comer carnes que son impuras para los seres humanos ya no estaban vigentes.

¡No hace falta decir que ese sermón fue la personificación de una gran Apostasía! Aquí estaba un hombre que ocupaba, que se sentaba en una posición de autoridad en la Iglesia de Dios en la tierra, poniéndose en el lugar de Dios, proponiéndose cambiar las leyes de Dios.

En ese momento se cumplió lo que Pablo dijo sobre el hombre de pecado, el hijo de perdición:

El cual se opondrá y se pondrá por encima de todo lo que lleva el nombre de Dios o que se adora; tanto que se sentará en el templo de Dios haciéndose pasar por Dios. [Se comportará como si fuera Dios]. (2 Tesalonicenses 2:4).

Dios no cambia Su camino y Su verdad, pero el Sr. Joseph Tkack sénior creía que podía hacer esto.

Nunca en la historia de la humanidad una institución religiosa ha experimentado algo así. ¡Que alguien de sus propias filas se levantase y cambiara de golpe las enseñanzas y doctrinas más importantes de la organización! Pero esto fue exactamente lo que pasó en la Iglesia de Dios, tal como Dios dijo que sucedería en el tiempo del fin.



Los Sellos del Apocalipsis comenzaron ser abiertos

Hay personas en el mundo que están esperando a que el Primer Sello del Apocalipsis sea abierto para saber cuándo Cristo va a volver. Algunos creen que cuando el Primer Sello sea abierto empezará la gran tribulación y que 3 años y medio después Cristo va a volver. Sin embargo, esas personas serán pilladas por sorpresa porque los cuatro primeros Sellos del Apocalipsis no se refieren a una tribulación física en el mundo, pero a una tribulación espiritual que ya ha tenido lugar en la Iglesia de Dios.

El Primer Sello fue abierto el día 17 de diciembre de 1994, cuando el Sr. Joseph Tkach sénior pronunció ese sermón en Atlanta, Georgia. Esto fue el comienzo de la Apostasía. Esto fue el comienzo de una gran tribulación en la Iglesia de Dios. Esto fue el comienzo de una profética cuenta atrás para la segunda venida de Josué el Cristo.

Vi cuando el Cordero abrió el primero de los Siete Sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes, que gritaba con voz de trueno: “¡Ven!” Miré, ¡y apareció un caballo blanco! El jinete llevaba un arco; se le dio una corona, y salió venciendo y para vencer. (Apocalipsis 6:1-2)

Esto se refiere de una persona que tendría autoridad (la corona que le fue dada representa autoridad para gobernar) en el Templo de Dios. Esta es la profética imagen de alguien que usaría su poder para hacer la guerra, para vencer y derribar a la Iglesia de Dios, para profanar y destruir la Iglesia de Dios, para cometer la “abominación desoladora” en el templo de Dios.

Cuando los siguientes tres sellos fueron abiertos lo que sucedió fue simplemente el resultado, el efecto, del Primer Sello.

En eso salió otro caballo, de color rojo encendido. Al jinete se le entregó una gran espada; se le permitió quitar la paz de la tierra y hacer que sus habitantes se mataran unos a otros. (Apocalipsis 6:4)

Después que el Sr. Joseph Tkach profirió su profano sermón en Atlanta, las compuertas se abrieron y la perversión doctrinal empezó a fluir libremente en la Iglesia. La libre interpretación de la Palabra de Dios, usando el razonamiento humano y bajo la influencia demoníaca, era algo generalizado en la Iglesia de Dios. La paz fue quitada en todos los lugares de la tierra donde había una congregación de la Iglesia de Dios.

La inquietud que se había estado acumulando durante la década anterior con conflictos sobre doctrinas y peleas entre hermanos y ministros, que cedían cada vez más a la distorsión de la doctrina, vino casi de la noche a la mañana como una enorme ola que se tragó toda la Iglesia. Los ministros y los hermanos comenzaron a tomar partido y a pelear por las diferencias doctrinales.

El Segundo Sello fue abierto luego después del primero. Casi tres cuartos de los ministros aceptaron sin rechistar esas nuevas doctrinas. Ellos abrazaron esas nuevas doctrinas y se alejaron de la verdad. Muchos ministros adoptaron todas las nuevas enseñanzas del Sr. Joseph Tkach, mientras que otros adoptaron solo algunas de ellas. De una manera o de otra toda la Iglesia comenzó a moverse en dirección a las falsas doctrinas y la falsa religión.

Con tantos falsos ministros las falsas doctrinas y enseñanzas fueron difundidas muy rápidamente. Esos ministros ya no empuñaban la espada de la Palabra de Dios, en espíritu y en verdad, pero empuñaban una espada falsa, que servía para quitar la verdad de los hermanos y destruir sus vidas espiritualmente.

Y debido a que la paz de Dios fue quitada de la Iglesia a través de este proceso, empezó para los miembros de la Iglesia de Dios una de las guerras espirituales más crueles que la Iglesia jamás había experimentado desde que ella fue fundada en el Día de Pentecostés del año 31 d.C. Miles de miembros de la Iglesia perdieron sus vidas, espiritualmente, en esta batalla. Las personas comenzaron a matarse unas a otras espiritualmente. La espada de los falsos ministros era la falsa doctrina, y esto causó una gran devastación y muchas muertes – espiritualmente – en la Iglesia de Dios.

Cuando el Cordero abrió el Tercer Sello, oí al tercero de los seres vivientes, que gritaba: “¡Ven!” Miré, ¡y apareció un caballo negro! El jinete tenía una balanza en la mano. Y oí como una voz en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: “Un kilo de trigo, o tres kilos de cebada, por el salario de un día; pero no afectes al precio del aceite y del vino.” (Apocalipsis 6:5-6).

La mayoría de las personas que leen estos dos versículos piensa que esto se refiere a una hambruna. La Iglesia siempre ha pensado que estos versículos se refieren a una hambruna que vendría sobre el mundo en el tiempo del fin, una hambruna a nivel físico. Y seguramente esto vendrá sobre todo el mundo, físicamente. Pero estos versículos se refieren a una hambruna espiritual que vendría sobre la Iglesia, como consecuencia de la Apostasía.

Esto fue el cumplimiento de una profecía del Antiguo Testamento sobre el tiempo del fin.

Vienen días – dice el SEÑOR omnipotente -, en que enviaré hambre al país; no será hambre de pan ni sed de agua, sino hambre de oír las palabras del SEÑOR. (Amós 8:11)

Cuanto más los falsos ministros y la falsa doctrina se fortalecían, más los hermanos se debilitaban, víctimas de una creciente hambruna espiritual. La verdad de Dios – la Palabra de Dios – de la que los hermanos necesitaban alimentarse espiritualmente, era cada vez más escasa. Una gran hambruna espiritual vino sobre el pueblo de Dios entonces.

La Apostasía causó una gran destrucción y una profanación muy extendida en el Templo de Dios. La destrucción que se siguió es lo mismo que es mencionado en una profecía en Ezequiel 5, que describe los efectos de la devastación en tres fases muy específicas.

Luego después de la Apostasía un tercio de los miembros de la Iglesia se apartó de toda la verdad que Dios les había dado y volvieron al falso cristianismo. Ellos volvieron a aquello de que Dios los había liberado cuando Él abrió sus mentes para ver y comprender Su verdad.

En los meses que se siguieron otro tercio de los miembros de la Iglesia simplemente cedió a la desesperación y perdió la fe por completo. Ellos lo abandonaron todo. Ellos no entendían cómo algo así había podido pasar en a la Iglesia de Dios. Ellos no entendían por qué todo aquello estaba pasando, ellos no tenían respuestas y tampoco. Para ellos ya no quedaba nada por lo que luchar.

El último tercio intentó aferrarse de alguna forma a lo que les había sido revelado cuando Dios abrió sus mentes para la verdad. Cuando la Apostasía tuvo lugar la Iglesia estaba muy debilitada espiritualmente, tal como está escrito sobre la última era de la Iglesia, la Era Laodicea. La profecía dice que la Iglesia se volvería espiritualmente tibia y que comenzaría a dormir espiritualmente en lugar de estar alerta y vigilante, como Cristo dijo que ella debería estar.

Dios dijo que, debido a ese estado espiritual, debido a que la Iglesia estaba tan débil, Él la vomitaría de Su boca. Y esto significa que la Iglesia quedaría completamente separada de Dios y ya no iba a recibir Su favor y la ayuda de Su espíritu santo. Y esto fue exactamente lo que le sucedió al Cuerpo de Cristo, que estaba muy debilitado espiritualmente. Dios también dijo que en el tiempo del fin solo quedaría un pequeño remanente de Su pueblo, de la Iglesia, que Él iba a permitir que se dispersara.

Este último tercio de la Iglesia se dispersó cuando la confusión se adueño de la Iglesia debido a la Apostasía. Muchos de ellos querían aferrarse a las doctrinas y verdades que Dios les había dado cuando ellos fueron llamados. Entonces muchas organizaciones, formadas por aquellos que estaban dispersados, comenzaron a surgir en un intento de volver a lo que la Iglesia tenía en el pasado. La confusión se hizo mucho mayor cuando los miembros de la Iglesia que estaban dispersados, que estaban debilitados espiritualmente, tuvieron que decidir a qué organización ir. Y había gran desacuerdo entre los varios grupos sobre temas como la estructura de la iglesia, el liderazgo y la doctrina.

Ninguno de esos grupos era la continuación de la Iglesia de Dios, era el lugar donde Dios estaba trabajando. En solo unos meses se formaron más de 600 organizaciones diferentes, cada una de ellas creyendo que era la organización a través de la cual la verdadera Iglesia de Dios seguiría adelante.

Sobre esa última era de la Iglesia de Dios fue profetizado que la Iglesia sería tibia, soberbia y orgullosa. Una Iglesia que confiaba en sí misma y que estaba llena de justicia propia, creyéndose estar por encima de los demás. Y esa actitud seguía existiendo en muchas de esas organizaciones y todas ellas pensaban que tenían razón.

Dios deja en claro que Su Iglesia es un solo cuerpo, una sola Iglesia, que está unida en la fe, en espíritu y en verdad. Solo Dios puede revelar lo que es la verdad. Y es a través de esa verdad que Él revela que Él ha dado continuación a Su Iglesia en la forma de un pequeño remanente. El remanente de ese enorme grupo de personas, miembros de la antigua organización llamada la Iglesia de Dios Universal, que ahora están dispersadas.