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Capítulo 2
LA VERDAD Y LA PRUEBA DE LA VERDAD EN LA BIBLIA



EN EL CAPÍTULO anterior ha sido revelado que hay dos enseñanzas muy opuestas, que llaman a sí mismas cristianismo. Y esto nos lleva a la pregunta: ¿cuál de ellas es la verdadera? Si la palabra de Dios realmente es la verdad, ¿cuál de esas enseñanzas se mantiene fiel a lo que Dios ha ordenado que fuera escrito para nosotros en la Biblia, en Su palabra?

Si usted no cree en lo que ha quedado probado que ha sido escrito siglos, miles de años atrás, entonces usted no puede “mirar” de manera realista la verdad sobre los acontecimientos que se están cumpliendo ahora; acontecimientos que Dios ha profetizado a mucho tiempo atrás. En este libro le voy a mostrar que determinadas naciones, que son descritas muy específicamente en las profecías, ahora están haciendo exactamente lo que Dios dijo que ellas harían. Hace tiempo que esas naciones han estado haciendo ciertas cosas, han estado preparando el escenario para los profetizados acontecimientos del tiempo del fin. El escenario mundial está listo y en cualquier momento estos acontecimientos pueden comenzar a lugar. Esas naciones ahora ya han hecho todo lo que es necesario para empujar al mundo entero a una última guerra.

En este capítulo voy a darle la prueba que revela lo que es la verdad. La pregunta “¿qué es la verdad?” tiene mucho que ver con este momento específico de la historia de la humanidad en el que nos encontramos ahora. Esto tiene mucho que ver con si es verdad o no que se acercan los peores momentos de toda la historia de la humanidad: una última guerra mundial.

Antes de hablar sobre esas naciones, sobre esos acontecimientos y sobre el resultado de todo esto, es importante entender las cosas que Dios ha demostrado que son verdad, pero que la gran mayoría de las personas en el mundo no puede ver porque ellas en la oscuridad. Cosas en las que el mundo ha estado engañado.



Pesaj versus pascua

Quizá el tema del Pesaj versus la pascua sea uno de los mayores engaños del cristianismo tradicional, que ha tergiversado enormemente los versículos de la Biblia que hablan sobre esto.

La mayoría de las personas desconoce el hecho de que hubo una controversia sobre este tema. He mencionado antes que esa controversia llegó a su punto crítico durante el Concilio de Nicea, en el año 325 d.C. Ese concilio fue convocado por el emperador romano Constantino, quien también lo presidió. Fue entonces cuando la celebración del Pesaj, que, como podemos leer en el Antiguo Testamento, Dios nos ordena observar, quedó prohibida en todo el Imperio Romano.

En el Concilio de Nicea también se fue decidido que la pascua debería ser observada como el día de la resurrección de Cristo. La pascua entonces se convirtió en el tema central de la nueva religión del imperio romano. Ellos entonces decidieron reemplazar oficialmente el Pesaj por la pascua en todo el Imperio Romano y declararon la celebración del Pesaj como un delito.

Durante siglos y siglos, hasta la época de Cristo, la nación de Judá ha celebrado el Pesaj en la primavera, en el 14º día del primer mes del año en el calendario judío, conocido como el mes de Abib o de Nissan. Cristo y sus discípulos también celebraron el Pesaj en el último día de su vida como ser humano en la tierra.

La observancia del Pesaj tiene su origen en los tiempos cuando los hijos de Israel eran esclavos en Egipto. Dios eligió un momento muy específico para liberarlos de la esclavitud. Como usted podrá ver en los siguientes capítulos, Dios cumple los acontecimientos proféticos de una manera muy precisa y meticulosa. Y en esta ocasión Dios también hizo esto.

Precisamente el día en que se cumplían los cuatrocientos treinta años, todos los escuadrones del Señor salieron de Egipto. (Éxodo 12:41)

Cristo y sus discípulos observaron el Pesaj de la misma manera que los hijos de Israel observaron el Pesaj por primera vez en Egipto. Ellos mataban un cordero, lo asaban y lo comían. Esto simbolizaba el hecho de que Cristo vendría al mundo para cumplir la primera gran fase del plan de salvación de Dios para la humanidad. Cristo vino como el Cordero de Dios para cumplir el papel del Pesaj: su sangre fue derramada sobre la tierra cuando él murió como el verdadero sacrificio del Pesaj por toda la humanidad.

Sería bueno señalar ahora algunas verdades muy fundamentales que el cristianismo tradicional ha tergiversado, engañando a las personas para que ellas crean en esas cosas. Lo que la Biblia dice es verdaderamente muy claro y muy revelador. Después de que los primeros discípulos habían sido elegidos como apóstoles y fueron enviados a los israelitas, Cristo eligió otro apóstol y le dio la incumbencia de llevar la verdad de Dios a los gentiles. [Extranjeros, que no eran judíos]. Se trata del apóstol Pablo, quien escribió lo siguiente:

Deshaceos de la vieja levadura para que seáis masa nueva, panes sin levadura, como lo sois en realidad. [Ellos sacaban de sus casas toda levadura y todos los productos que llevan levadura]. Porque Cristo, nuestro Cordero del Pesaj, ya ha sido sacrificado. Así que, celebremos la Fiesta, no con la vieja levadura, que es la malicia y la perversidad, sino con pan sin levadura, que es la sinceridad y la verdad. (1 Corintios 5:7– 8).

Los seguidores del cristianismo tradicional no comprenden lo que Pablo está diciendo aquí, porque sus predicadores y maestros nunca les han enseñado sobre esto. ¡Todo lo contrario! Cuando alguien les pregunta lo que significan versículos como estos, ellos suelen decir que Cristo abolió la ley de Dios y que después de la muerte y resurrección de Cristo ya no es necesario guardar el Sabbat en el 7º día de la semana [el día que sigue al 6º día de la semana, que es el viernes].

Estos versículos, este pasaje, fueron escritos más de 20 años después de la muerte de Cristo. Y aquí queda muy claro que entonces la Iglesia seguía obedeciendo el mandamiento de Dios de observar el Pesaj y también la Fiesta de los Panes sin Levadura, que empieza luego después del día del Pesaj y dura siete días.

Pablo aquí enfatiza la importancia de celebrar los Días Sagrados anuales que siguen inmediatamente después del Pesaj, como Dios nos ordena hacer. Y aquí él no habla solamente sobre la importancia de observar esos Días Sagrados, pero también habla del significado espiritual de ellos. Él dice: “Así que, celebremos la Fiesta…”

Estos versículos que acabo de mencionar ayudan a mostrar el significado contenido en la observancia de estos Días Sagrados. Dios usa la levadura [la levadura que se usa para hacer pan] como símbolo de lo que el pecado hace en la vida de una persona. El pecado es comparado con levadura porque, así como la levadura hace con que la masa se infle, el pecado hace con que nos inflemos con el orgullo. Durante los Días de los Panes sin levadura, o la Fiesta de los Panes sin Levadura, Dios nos ordena que saquemos toda la levadura y productos que llevan levadura de nuestras casas y que comamos pan sin levadura durante este período de tiempo. Esto nos enseña que debemos deshacernos del pecado [simbolizado por la levadura] en nuestras vidas. Esto es lo que simboliza el hecho de que sacamos todo lo que lleva levadura de nuestras casas y que comamos pan sin levadura durante esos siete días.

La levadura simboliza el pecado y el orgullo. Ser sin levadura simboliza la obediencia. El pueblo de Dios debe vivir en obediencia a Sus leyes (a Sus caminos) en “sinceridad y verdad”, como escribió Pablo.

Aquí también dice claramente que Cristo cumplió el propósito por el cual él nació como ser humano: para ser el sacrificio del Pesaj en el plan de Dios. Él fue el Cordero de Dios que no ofreció resistencia cuando fue perseguido y muerto de una manera tan cruel. Él se sometió a todo lo que le hicieron como un cordero. Y al morir de esa manera, al derramar su sangre sobre la tierra, él se convirtió en el sacrificio del Pesaj por toda la humanidad.

Muchos creen que Cristo murió porque él fue clavado en una estaca. Pero esa no fue la causa de su muerte. Él murió porque un soldado le clavó una lanza en el costado mientras él estaba colgado allí, y su sangre fue derramada sobre la tierra. Esto es algo muy importante, como veremos más adelante, cuando hablemos de otro asunto que tiene que ver con esta narración.

Vamos a leer a seguir una narración que nos habla sobre la muerte de Cristo. Pero antes de leer esto sería bueno tener en cuenta la secuencia de los acontecimientos. Durante la mayor parte de la historia de la humanidad para las personas el día comenzaba al anochecer, con la parte de la noche, seguido de la parte diurna, cuando el sol sale nuevamente. Cuando el sol de pone entonces comienza un nuevo día. Así era como las personas contaban los días en la época de Cristo. Y teniendo esto en cuenta, sabemos que entonces el día del Pesaj comenzó al anochecer. Fue entonces cuando empezó el 14º día del primer mes (el mes de Nisan) y ese día duró toda la noche y también la parte diurna, después que el sol salió. Y al atardecer de ese día, comenzó el primer día Sagrado anual de ese nuevo año. El primer día de la Fiesta de los Panes sin Levadura, que, como Pablo escribió, debemos celebrar.

También es importante tener en cuenta que Cristo entonces celebró el Pesaj con sus discípulos, comenzando por comer un cordero asado en la noche del día del Pesaj, antes de la parte diurna del día del Pesaj, que fue cuando él fue muerto.

Antes de leer estos versículos usted debe entender que el pueblo judío llama a ese día, el día del Pesaj, de “día de preparación”. Porque en ese día ellos se preparaban para observar un Sabbat anual, un Día Sagrado anual. Y el viernes, el 6º día de la semana, es el día que ellos se preparan para el Sabbat semanal, que es en el 7º día de la semana, el sábado. El pueblo judío siempre ha sabido que el viernes (el 6º día de la semana) es uno de esos días de preparación, porque es el día de la preparación para el 7º día de la semana, el Sabbat semanal.

El día antes de cualquier Sabbat anual, cualquier Día Sagrado anual, también es llamado de “día de preparación”. Y aunque Dios ordena que en el Pesaj nos reunamos en santa convocación, el Pesaj no es un Día Sagrado anual, pero es un día de preparación. El Pesaj es un día de preparación porque el día siguiente es un Sabbat anual, como está escrito en Levítico 23; es el primer día de los Días de los Panes sin Levadura.

Era el día de la preparación [preparación para un Día Sagrado anual] y los judíos no querían que los cuerpos permaneciesen en la cruz estaca [en griego esa palabra es stauros], por ser este un día muy solemne. Así que ellos pidieron a Pilato que ordenara que las piernas a los que estaban colgados fuesen rotas [para que así ellos muriesen más rápido] y sus cuerpos bajados de las estacas. Fueron entonces los soldados y rompieron las piernas al primer hombre que había sido colgado juntamente con Josué y luego al otro. Pero, cuando se acercaron a Josué y vieron que él ya estaba muerto, ellos no rompieron sus piernas, sino que uno de los soldados le abrió el costado con una lanza [él ya había muerto cuando un soldado había clavado una lanza en su costado antes], y al instante de la herida salió sangre y agua [fue entonces que él murió]. (Juan 19: 31– 34).

Ellos clavaron una lanza en el costado de Cristo porque él tenía que cumplir con el simbolismo del cordero del Pesaj y su sangre tenía que ser derramada sobre la tierra para que él muriese de esa manera.

Cristo no murió en el final de la tarde, como los otros dos. Cristo murió justo después de que el soldado le clavara una lanza en su costado. Y eso fue a media tarde.

Y desde la hora de sexta [las 12 del medio día] hubo tinieblas en toda la tierra hasta la hora de nona [las 3 de la tarde]. Y cerca de la hora de nona [las 3 de la tarde], Josué exclamó con fuerte voz, diciendo: Eli, Eli, ¿lama sabachtani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Y algunos de los que estaban allí, oyéndolo, decían: Éste llama su Dios Yahweh [Esa palabra ha sido traducida erróneamente como Elías]. (Mateo 27: 45– 47).

Y llegado a esta parte de la historia es necesario explicar que los traductores han interpretado las palabras utilizadas aquí como si se tratara del nombre del profeta Elia. ¡Pero esto no tiene sentido! Cristo no estaba llamando a un profeta que había muerto siglos antes. Él estaba llamando a su Padre, a Yahweh Elohim, el Dios Eterno. La palabra “Elia” significa “Yahweh es mi Dios”. Y esas fueron las palabras que Cristo usó cuando clamó a “su Dios Yahweh”.

Y de inmediato uno de ellos [uno de los soldados] corrió, tomó una esponja, la llenó de vinagre y, poniéndola en una caña, le daba de beber. Pero otros decían: “Déjalo. Veamos si su Dios Yahweh viene salvarlo”. Pero Josué clamó otra vez con fuerte voz y entregó el espíritu. [Él murió]. (Mateo 27: 48– 50).

En realidad, Cristo murió a media tarde durante el día del Pesaj. Después de que un soldado le clavara una lanza en el costado (Juan 19:34) y su sangre fuera derramara sobre la tierra. Él entonces clamó a Dios su Padre y luego entregó su espíritu y murió, cumpliendo así el papel del Cordero del Pesaj, que murió por los pecados de toda la humanidad. La celebración anual del Pesaj tiene un importante significado en el plan de salvación de Dios.

Entonces, ¿por qué la iglesia romana – que fue fundada durante el Concilio de Nicea en el año 325 d.C. – prohibió la observancia del Pesaj e instituyó una nueva observancia llamada pascua? No se puede encontrar nada sobe la celebración de la pascua en ninguna parte de la Biblia, aunque algunos traductores han traducido erróneamente como pascua las palabras del idioma hebraico y del idioma griego que claramente se refieren al Pesaj.

Durante siglos muchos maestros y predicadores que se hacen llamar cristianos han hecho todo lo posible para borrar por completo la verdad y la comprensión sobre el Pesaj y la Fiesta de los Panes sin Levadura.



¿Cristo murió clavado en una estaca o en una cruz?

Para muchos esa pregunta puede sonar absurda, pero es necesario hacerse esa pregunta porque a las personas tampoco se les dijeron la verdad sobre esto. El sacrificio del Pesaj por toda la humanidad no murió en una cruz. Hay dos verdades muy claras sobre esto.

La primera – y la más sencilla – tiene que ver con la palabra que fue traducida como “cruz”. Aunque a muchos de los llamados académicos les gusta discutir sobre esto ya que tienen mucho que ocultar, la verdad es que ellos no son honestos porque ellos saben muy bien que la palabra usada en el texto original, que también fue usada en toda la literatura y documentos históricos de la época, fue erróneamente traducida como cruz.

En los versículos de Juan 19 que he citado anteriormente la palabra que fue traducida como “cruz” en las diferentes traducciones de la Biblia no tiene ese significado en griego o en arameo. Esa palabra significa “poste, estaca o viga de madera”. Pero los traductores tradujeron erróneamente la palabra griega “stauros ” como “cruz”. Y no existe ninguna traducción de esa palabra como tal en la literatura griega antigua. No hay ninguna traducción que respalde una interpretación tan ridícula de esa palabra.

Hay palabras en el idioma griego antiguo que podrían haber sido usadas para describir una cruz, ¡pero la palabra stauros definitivamente no es una de ellas! Pero, como he dicho antes, muchos simplemente eligen creer lo que quieren ver como siendo la verdad.



¿Por qué romperles las piernas?

Hay pruebas irrebatibles y que van mucho más allá de cualquier discusión sobre si esa palabra ha sido traducida de manera correcta o no. La mayor prueba de que Cristo no murió clavado en una cruz sino en una estaca puede ser encontrada en la misma narración que acabo de citar sobre lo que los soldados hicieron con los dos individuos que habían sido condenados a muerte junto con Cristo.

Usted necesita entender lo que está siendo dicho en esta narración. Los lideres judíos de esa época no querían que los tres cuerpos quedasen allí colgados durante ese Día Sagrado anual, el primer Sabbat anual del año, el primer día de los Días de los Panes sin Levadura. El día del Pesaj estaba llegando al fin y ellos querían que los cuerpos fuesen quitados de allí antes del atardecer, antes que comenzara ese Día Sagrado anual. Porque para sacar los cuerpos de allí ellos tenían que trabajar y ellos no podían trabajar en un Sabbat anual.

Los soldados entonces fueron a romper las piernas de los tres para que ellos muriesen más rápido. Pero cuando ellos fueron a romper piernas de Cristo ellos se dieron cuenta de que él ya estaba muerto, porque antes un soldado le había clavado una lanza en el costado. Y lo que usted debe preguntarse aquí es: ¿Cómo puede ser que cuando se rompe las piernas de alguien que cuelga de una cruz esto hace con que esa persona muera más rápido?

Esto en realidad es algo bastante simple y fácil de entender. Y la respuesta a esta pregunta revela una verdad innegable.

Solo hay una razón para que los soldados fuesen a romper las piernas de los tres individuos que estaban colgados allí. Si ellos hubiesen estado colgados en una cruz, el hecho de romperles las piernas no habría resultado en una muerte rápida, que era lo que los líderes judíos querían. Pero cuando una persona es clavada en una estaca y se les rompen las piernas, esa persona muere muy rápidamente. Y esto fue lo que realmente sucedió.

En aquella época cuando una persona era condenada a muerte y el método elegido para la ejecución era colgar a esa persona, lo que se solía hacer era poner las manos de esa persona una sobre la otra y clavarlas con un solo clavo por encima de su cabeza. Y lo mismo se hacia con los pies. Ellos juntaban los pies y lo clavaban con un solo clavo en la otra extremidad de la estaca. Las manos, o las muñecas, eran puestas una sobre la otra y clavadas con un solo clavo en la parte superior de la estaca y del mismo modo los pies eran clavados en la parte inferior de la estaca.

Y si una persona está colgada en tal posición y se le rompen las piernas, esa persona ya no puede usar sus pies para empujar su cuerpo hacia arriba y así seguir respirando. Ellos solían romperles las piernas para que esa persona se asfixiara y muriera rápidamente, ya que ya no podía seguir respirando.

Las profecías sobre la venida del Mesías dicen que ninguno de sus huesos sería roto. Además, para cumplir el simbolismo del Cordero del Pesaj su sangre tenía que ser derramada sobre la tierra, causando su muerte. Dios no iba a permitir que las piernas de Su Hijo fuesen rotas y tampoco que él muriese asfixiado a causa de esto. Porque una muerte así no coincidiría con la forma en que los corderos para el Pesaj eran muertos y esto simbolizaba su muerte.

Si estos tres individuos hubiesen sido colgados en una cruz no tenía sentido romperles las piernas, porque mismo con las piernas rotas ellos aún hubiesen podido respirar. Quizá les sería más difícil respirar, pero ellos aún podrían seguir respirando durante muchas horas. Y lo que los judíos querían era que ellos muriesen rápidamente.

Cuando una persona está colgada con los brazos estirados por encima de su cabeza entonces el peso del resto del cuerpo la tira hacia abajo y esa persona entonces comienza a ahogarse porque ya no puede respirar. Esto es simplemente un hecho.

Además, ¿por qué los romanos se complicarían la vida construyendo una estructura en forma de cruz en la que colgar a las personas con los brazos estirados cuando podían simplemente colgarlas en una estaba con las manos juntas clavadas con un solo clavo en la parte superior de la estaca y los pies juntos clavados con un solo clavo en la parte inferior de la estaca?

Hay muchos relatos históricos sobre personas que han sido condenadas a morir colgadas. Y de esos relatos podemos ver que ha habido muchas variantes de este método a lo largo de los siglos. Algunas veces las personas eran realmente colgadas de una estructura formada por dos palos cruzados. Pero en tal caso las personas demoraban más tiempo en morir. Esto era mucho más cruel que clavar a las personas en una estaca. Porque cuando una persona es clavada en una cruz ella tarda más tiempo en morir y sufre mucho más, pasa hambre, sed y queda expuesta a los elementos. El propósito de usar una cruz para tales ejecuciones era causar un mayor sufrimiento. Este método a menudo también incluía muchas otras formas de tortura.

Pero cuando una persona era colgada de una estaca ellos usaban un solo clavo para clavar ambas muñecas (o las palmas de las manos) una sobre la otra, con los brazos estirados por encima de su cabeza. Y en tal posición una persona tendría que empujarse con los pies hacia arriba para seguir respirando. Incluso sin apresurar la muerte de esa persona rompiéndole las piernas, este método resultaba en una muerte más rápida que clavar a la persona en una cruz.

De nuevo, una persona que era colgada de una cruz tardaría más tiempo en morir y sufriría mucho más. Una persona colgada de una estaca moriría más rápido. Porque al tener que esforzarse para empujar su cuerpo hacia arriba para poder seguir respirando esa persona se debilitaría más rápidamente y moriría más rápido. Clavar a una persona en una cruz en lugar de clavarla en una estaca era un método mucho más cruel, porque entonces esa persona podía seguir respirando por mucho más tiempo que si ella fuera clavada a una estaca y tardaría más tiempo en morir. Pero ambos eran métodos muy crueles de ejecución.

Y esto nos lleva a otra pregunta. Si en aquel entonces las personas dispusiesen de la tecnología que disponemos hoy, seguramente Cristo hubiera sido asesinado con un rifle. ¿Llevarían entonces las personas un rifle colgado de su cuello como símbolo de su creencia?

Hay razones para que después del año 325 d.C. esa iglesia de Roma empezara divulgar la idea de que su Jesús había muerto colgado en una cruz y no en una estaca. Ellos fueron los que cambiaron esa parte de la historia. Y la principal razón para esto tenía que ver con las costumbres y creencias relacionadas al culto de otros dioses, en el que se usaban cruces. Y también debido a una visión o un sueño que Constantino dijo haber tenido.

Hay diferentes versiones de lo que sucedió entonces. Algunos dicen que Constantino tuvo una visión, otros dicen que él tuvo un sueño, mientras que otros dicen que el tuvo ambos. Pero en esencia Constantino dijo que tuvo una visión y en la que vio un símbolo o una señal en el cielo. Y después de esto, en la noche anterior a una gran batalla, él tuvo un sueño. Y, según él , en ese sueño Cristo le dijo que si él quería vencer esa batalla entonces él debía usar la señal que él había visto en la visión. Y dicen que las palabras que él oyó o vio en el cielo fueron: “Con este signo vencerás”. Constantino entonces ordenó a sus soldados que usasen este símbolo en sus escudos. Y su ejercito obtuvo una gran victoria en la batalla que se libró el día siguiente, lo que llevó a sus soldados a creer que Dios estaba de su lado.

Con el tiempo la historia de que Cristo murió en una cruz fue ganando popularidad, ya que más tarde el símbolo que Constantino dijo haber visto ha sido plasmado de diferentes maneras en cuadros pintados y en las historias que eran contadas entre las personas. La “cruz” se convirtió en el símbolo de la muerte de Cristo ya que las personas simplemente aceptaban la historia de que Cristo murió clavado en una cruz.

Sin embargo, la historia registra que lo que Constantino vio no era una cruz, como la estructura en la que Cristo supuestamente fue clavado. Lo que él vio se parecía más a una X sobre una P. Este símbolo era conocido como Chi– Rho, porque está formado por las dos letras del alfabeto griego X y P. Y esa historia ganó más popularidad porque estas dos letras del alfabeto griego son las dos primeras letras del nombre Khristos en el idioma griego.

Si usted quiere saber como era ese símbolo utilizado por Constantino, usted puede encontrar esto bajo el nombre el Labarum de Constantino.

Y la verdad es que uno de los mandamientos que Dios dio al pueblo de Israel dice que no debemos usar ídolos ni ningún tipo de imágenes como símbolos para la adoración religiosa. Pero a las personas les gusta usar todo tipo de imágenes en sus cultos, como símbolos de su creencia. La cruz, las imágenes de Cristo y de Cristo clavado en una cruz, las imágenes de una madre con un hijo en sus brazos y tantas otras imágenes son símbolos usados por el cristianismo tradicional hoy.

¿Pero qué es verdadero y qué es falso en estos asuntos? ¿Cómo es posible que durante siglos las personas hayan estado practicando y creyendo cosas que en realidad son contrarias a lo que Dios dice claramente en Su palabra?

Es como si las cosas que están tan claras en la Biblia sobre como debemos vivir, sobre la obediencia a Dios, fuesen simplemente ignoradas o consideradas irrelevantes. Un ejemplo de esto es lo que Cristo dijo con respecto a los maestros religiosos. Cristo dijo claramente que ellos nunca deben permitir que las personas se dirijan a ellos de una determinada manera. Y ese principio y esa instrucción no son tan difíciles de entender.

Pero no permitáis que a vosotros se os llame “Rabí”, porque tenéis un solo Maestro y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis “padre” a nadie en la tierra, porque tenéis un solo Padre, y Él está en el cielo. (Mateo 23:8– 9).

Ese principio debería ser claro. Nadie debe usar o ser tratado por títulos religiosos que solo pertenecen a Cristo o a Dios. Sin embargo, muchos líderes y maestros religiosos usan el título de Rabino, Reverendo, Padre, Santo Padre, Papa, Pastor, Obispo, etc. El uso de esas y otras palabras como títulos o reverencias religiosos está claramente en contra de ese principio y de esa instrucción de Cristo.

Usted también tiene que entender que algunas palabras usadas en un contexto religioso en referencia al trabajo o la función de un líder religioso no deben ser confundidas con títulos religiosos. Esas cosas deberían ser sencillas y fáciles de entender para cualquier persona, pero a menudo esto no es así. Hay otros versículos en la Biblia que nos ayudan a tener equilibrio en esas cosas, mostrándonos que es perfectamente aceptable usar esas palabras para describir el trabajo de un pastor, de un maestro, de un ministro, etc. Pero esto nunca debe ser usado como título.



LA RESURRECCIÓN DE CRISTO NO OCURRIÓ EN UN DOMINGO POR LA MAÑANA

Una de las pruebas más claras e indiscutibles que le voy a dar en este capítulo sobre ideas equivocadas, errores y mentiras sobre Cristo, es el hecho de que Cristo no resucitó en un domingo por la mañana.



Una verdadera señal

Cristo dijo cosas incuestionables sobre su identidad. Él dijo que daría solo una señal como prueba de que él realmente era el Mesías.

Entonces le respondieron algunos de los escribas y de los fariseos, diciendo: “Maestro, deseamos ver de ti una señal”. Él respondió y les dijo: “Una generación malvada y adúltera demanda señal, pero no le será dada ninguna señal, sino la señal del profeta Jonás. Porque así como Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del gran pez, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches”. (Mateo 12:– 40).

Cristo dijo claramente que él solo daría una señal para demostrar quién era el Mesías, para identificar al Mesías. Esa señal era que Cristo estaría en el corazón de la tierra, en la tumba, durante exactamente tres días y tres noches.

Por la forma en que esto es dicho en el idioma griego y – más aún en el idioma arameo – queda muy claro que Cristo estaría en el corazón de la tierra durante exactamente tres días completos y tres noches completas. El hecho de que Cristo dice que él estaría en el corazón de la tierra el mismo tiempo que Jonás estuvo en el vientre del gran pez hace con que esto sea aún más específico. En el idioma hebreo, que es el idioma en que esto fue escrito originalmente, queda muy claro que tres días y tres noches es un espacio de tiempo de exactamente 72 horas.

Los seguidores del cristianismo tradicional tienen dificultades con lo que Cristo dijo aquí, y hacen de todo para defender la idea que ellos tienen sobre ese periodo de tiempo de tres días y tres noches. Y para esto ellos incluso cambian su definición de un día y una noche, y también dicen que Cristo murió en un año diferente al año en que él realmente murió. Y ellos hacen todo esto por una importante razón; ellos tienen que justificar y defender el cuento que ellos cuentan de que Cristo fue enterrado en un viernes por la tarde y resucitó en un domingo por la mañana.

De hecho, el cristianismo tradicional enseña que en el año en que Cristo murió el Pesaj cayó en un viernes (algo que no es verdad), y que su Jesús murió en la tarde de ese viernes y resucitó un domingo por la mañana. Nadie puede hacer con que tres días y tres noches se ajusten a ese período de tiempo del viernes por la tarde al domingo por la mañana, pero eso es lo que ellos intentan hacer. Ellos en realidad afirman que esto fue lo que sucedió y que esto cumple lo que Cristo dijo sobre esos tres días y tres noches.

Supongamos que Cristo murió el viernes por la tarde y fue colocado en la tumba justo antes de que comenzara el Sabbat semanal, al anochecer, y resucitó el domingo por la mañana, como ellos afirman. Eso significaría que él estuvo en la tumba solo el viernes por la noche y el sábado por la noche, solo dos noches.

Y los seguidores del cristianismo tradicional son muy creativos cuando dicen que Cristo estuvo en la tumba durante tres días (la parte diurna de esos tres días), explicando que, dado que Cristo fue colocado en la tumba mientras aún era la parte diurna del viernes, esto cuenta como siendo el primer día. Entonces, según ellos, Cristo habría estado en la tumba durante todo el Sabbat semanal, el segundo día. Y, como ellos afirman, Cristo resucitó en la madrugada del domingo, justo antes del amanecer, y esa pequeña porción diurna de ese día, de ese domingo, sería el tercer día.

Ellos juntan esos periodos de tiempo y dicen que es un periodo de tres días y tres noches. Pero mismo que ellos tuviesen razón y esas tres partes diurnas pudiesen ser contadas como tres días, todavía les falta toda una noche en su cálculo. Y según las propias palabras de Cristo, esto negaría que él es el verdadero Mesías. Pero según el método de cálculo de los seguidores del cristianismo tradicional “su Jesús” cumplió esto estando en la tumba del viernes por la tarde al domingo por la mañana.

La verdad sobre cuándo Cristo resucitó realmente no es difícil de entender. Pero para entender esto es necesario saber lo que realmente sucedió entonces y entender la secuencia de los acontecimientos que llevaron a la muerte de Cristo y a su resurrección. Esta es una revelación increíblemente inspiradora si usted entiende lo que sucedió realmente.

La enseñanza de que su Jesús es el Cristo se basa en la historia de que él estuvo en el corazón de la tierra solo la mitad del tiempo que Josué el Cristo realmente estuvo en el corazón de la tierra, como está escrito en la Biblia. Porque si usted compara la cantidad de tiempo que los estudiosos y maestros del cristianismo tradicional dicen que Jesús estuvo en el corazón de la tierra con la cantidad de tiempo que la Biblia revela que Josué el Cristo estuvo realmente en el corazón de la tierra, el período de tiempo que ellos dicen es solo la mitad del periodo de tiempo que Josué el Cristo estuvo realmente en el corazón de la tierra.

Los que creen que Josué es el Cristo enseñan que después de su muerte él estuvo en el corazón de la tierra, en la tumba, por un período de tiempo de exactamente tres días completos y tres noches completas.

Y al hablar de la secuencia de los acontecimientos tenemos que recordar que un nuevo día siempre comienza al atardecer. En la época de Cristo un día se contaba como el periodo de tiempo entre una puesta del sol y otra puesta del sol y no de medianoche a medianoche.

Porque fue debido a este método de contar los días que los judíos querían que se les rompieran las piernas a los tres individuos que habían sido condenados a muerte. Porque entonces ellos iban a morir más rápido y los cuerpos podrían ser bajados del madero y sacados de allí antes de la puesta del sol en el día del Pesaj. Porque cuando el sol se pusiera en el día del Pesaj ellos comenzarían con la observancia de un Sabbat anual; y en el Sabbat no les estaba permitido hacer ningún tipo de trabajo.

Pero hay muchas más cosas involucradas aquí y se necesita tiempo para explicar y revelar la secuencia de los acontecimientos de una manera ordenada y clara.

La celebración anual del Pesaj puede caer en diferentes días de la semana, puede variar de un año a otro. En el año 31 d.C., el año en que Cristo murió, el día del Pesaj cayó en el 4º día de la semana. Y de acuerdo con la manera que contamos el tiempo hoy, eso significa que el día del Pesaj comenzó con la puesta del sol de un martes, abarcando la parte nocturna del martes y la parte diurna del miércoles. Todo ese ese período de tiempo es el 4º día de la semana. Y en el año 31 d.C. la celebración anual del Pesaj cayó en ese día.

Cristo celebró lo que muchos llaman de la “última cena” en ese martes por la noche. De hecho, esa fue la última vez que él cenó, pero esto fue mucho más que una simple última cena. Ellos prepararon un cordero, lo asaron y luego lo comieron porque así era como ellos solían observar el Pesaj en aquel entonces. Fue así que los hijos de Israel celebraron el Pesaj por primera vez cuando ellos todavía eran esclavos en Egipto.

Y durante siglos ellos habían estado observando el Pesaj de esa misma manera. Ellos mataban un cordero, lo asaban y lo comían en la noche del Pesaj. Pero ahora Cristo había venido para cumplir el verdadero significado contenido en ese día. Él había venido para morir como el Cordero del Pesaj por toda la humanidad, para que a través de él todos los pecados pudiesen ser perdonados.

Esta celebración del Pesaj con sus discípulos fue la última vez que el Pesaj fue observado de esta manera. Cristo y sus discípulos celebraron el Pesaj como ordenado, pero después de esa cena del Pesaj Cristo instituyó la nueva forma en que el Pesaj debe ser observado. Ya no tenemos que matar un cordero y comerlo en esa celebración anual. Ahora el pueblo de Dios debe observar el Pesaj de la manera que Cristo reveló en la última noche de su vida como ser humano.

En esa nueva manera de observar el Pesaj tomamos un poco de vino y comemos un trocito de pan sin levadura. Esas cosas tienen un importante significado. Pero los seguidores del cristianismo tradicional han tergiversado el significado de esa observancia y han cambiado esto por lo que ellos llaman de comunión.

Tomamos un poco de vino y comemos un trozo de pan sin levadura en recuerdo de la muerte de Cristo, que murió en nuestro lugar. El vino simboliza su sangre, que él derramó por nosotros, como el verdadero sacrificio por el pecado. Tal sacrificio solo podía ser hecho por alguien que vivió una vida libre de pecado, alguien que fuera digno de ser el sacrificio por el perdón del pecado. El pan sin levadura simboliza el hecho de que Cristo no tenía pecado, no tenía “levadura” en su vida.

Usted puede leer sobre esto y entender fácilmente que unas décadas después de la muerte de Cristo el apóstol Pablo le recordó a la Iglesia cómo celebrar esa observancia anual. Él dijo que esto debía ser hecho de la misma manera que Cristo reveló la primera vez que él observó el Pesaj de esa manera.

Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Josué, la noche que fue entregado [la noche del Pesaj], tomó pan [pan sin levadura]; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed: esto [el trocito de pan] es mi cuerpo que por vosotros es partido: haced esto en memoria de mí. [Algo que debemos hacer una vez al año en la noche del Pesaj]. Asimismo, tomó también la copa [de vino], después de haber cenado [Lucas 22:17– 20], diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre: haced esto todas las veces que bebáis, en memoria de mí. Porque todas las veces que comáis de este pan, y bebáis de esta copa, anunciáis la muerte del Señor, hasta que él venga. De manera que, cualquiera que coma este pan o beba esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. (1 Corintios 11: 23-27).



¿Cuándo Cristo murió en realidad?

Todos reconocen que Cristo murió en el día del Pesaj, pero no todos están de acuerdo sobre en qué día de la semana cayó el Pesaj en el año que Cristo murió. Y se necesita un poco de tiempo para revisar todos los pasajes de la Biblia que hablan sobre esto, pero vale la pena y es increíblemente revelador leer toda la historia.

El cristianismo tradicional enseña que el año que Cristo murió el Pesaj cayó en el 6º día de la semana. Ellos hacen esto porque no entienden que uno de los Sabbats mencionados en la narración de cuando Cristo murió no es un Sabbat semanal. Durante siglos ellos han interpretado esto de la manera equivocada porque ellos no saben ni entienden cuando es el Pesaj y la relación entre el Pesaj y los Días Sagrados anuales que vienen después del Pesaj. Ellos no entienden esos Días Sagrados que el pueblo judío ha celebrado durante siglos, desde la época de Moisés. Todos estos Días Sagrados son mencionados en el orden que deben ser observados en el Libro de Levítico, en el capítulo 23.

Como he dicho antes, el día que sigue a la celebración anual del Pesaj es un Sabbat anual, un Día Sagrado, el primer día de la Fiesta de los Panes sin Levadura. Ellos tampoco entienden que el día que precede a un Sabbat es llamado “día de preparación” para ese Sabbat.

En el año 380 d.C. la Biblia comenzó a ser traducida del griego y del arameo al latín, pero las personas que traducían no entendían las costumbres de los judíos, las cosas que los judíos observaban o simplemente no dieron importancia a esto. La iglesia de Roma había determinado que las Escrituras fuesen traducidas en un solo libro y solo para su propio uso. Ellos entonces ordenaron que las Escrituras fuesen traducidas al latín y obra quedó conocida como la Vulgata Latina.

Muchos siglos después de esto, cuando la imprenta fue inventada, la Biblia fue traducida a otros idiomas. Y esto resultó en una confusión aún mayor y en traducciones erróneas de lo que está escrito en la Biblia.

Y cuando esos traductores tradujeron la narración de la muerte, la sepultura y la resurrección de Cristo, ellos tradujeron esto de manera errónea porque ellos no entendían lo que realmente sucedió. Al leer sobre un día de preparación ellos pensaron automáticamente que se trataba del 6º día de la semana, lo que para nosotros es el viernes. Pero ese no era el caso. Cuando usted lee toda la historia esto queda muy claro.

Entonces los judíos, por cuanto era el día de la preparación [preparación para un Sabbat] y para que los cuerpos no quedasen en esas estacas [stauros en griego] en el Sabbat, porque ese Sabbat era un día de fiesta anual, rogaron a Pilato que se les rompiesen las piernas y que ellos fuesen bajados de las estacas. [Para que no permaneciesen colgados allí durante el Sabbat]. (Juan 19:31).

Si usted entiende lo que sucedió entonces, entonces usted también entiende que aquí se revela claramente el exacto día de la semana en que cayó el Pesaj y cuando fue que Cristo resucitó realmente. Y, como será demostrado aquí, ese Día Sagrado anual, el primer día de los Día de los Panes sin Levadura [que siempre es después del día del Pesaj] fue en el 5º día de la semana, el día que nosotros llamamos de jueves.

Cuando el sol se puso en el día del Pesaj, en el 4º día de la semana (el miércoles), comenzó ese Sabbat anual: el primer día de los Días de los Panes sin Levadura. Los judíos querían que los tres cadáveres fuesen bajados de las estacas y sacados de allí antes de que comenzara ese Sabbat anual. La narración dice que entonces ellos bajaron a Cristo de la estaca y colocaron su cuerpo en una tumba.

Había un hombre llamado José, miembro del Consejo, hombre bueno y justo que no había estado de acuerdo con la decisión ni con la conducta de ellos. Era natural de un pueblo de Judea llamado Arimatea, y esperaba el reino de Dios. Este se presentó ante Pilato y le pidió el cuerpo de Josué. Después de bajarlo, lo envolvió en una sábana de lino y lo puso en un sepulcro [una tumba] cavado en la roca, en el que todavía no se había sepultado a nadie. Era el día de preparación para el Sabbat, que estaba a punto de comenzar. (Lucas 23: 50– 54).

Y para entender esto es necesario entender la ley del Antiguo Testamento y entender como los judíos observaban el Sabbat. Ellos no podían realizar ningún tipo de trabajo en el Sabbat. Tanto en un Sabbat semanal como en un Sabbat anual. Y por eso el día que antecede a un Sabbat era un día de preparación. En ese día ellos terminaban todo trabajo que ellos solían hacer durante la semana y se preparaban para observar el Sabbat de la manera correcta y así no tener que hacer ningún trabajo en el Sabbat. Es por eso que es tan importante entender lo que es narrado a continuación.

Las mujeres que habían venido con él [con Cristo] de Galilea [a Jerusalén] también lo siguieron [ellas fueron junto con José de Arimatea al sepulcro] y vieron el sepulcro [la tumba]y cómo fue puesto el cuerpo. Entonces regresaron y prepararon especias aromáticas y perfumes, y descansaron en el Sabbat conforme al mandamiento. (Lucas 23: 55– 56).

Lo que esas mujeres hicieron entonces es muy importante en toda esa historia aquí. En los versículos que acabo de citar nos es dicho que ellas fueron a preparar las especias aromáticas y perfumes. Y que después ellas iban a volver al sepulcro para poner esas especias y perfumes junto al cuerpo de Cristo.

Estas mujeres no sabían de antemano que Cristo iba a ser condenado a muerte y que él iba a morir en la tarde del día del Pesaj. Y por supuesto que ellas no habían preparado esas especias aromáticas y perfumes de antemano, y por eso ellas tuvieron que esperar hasta que pudiesen ir a comprar y a preparar todo esto.

Cuando Cristo murió y su cuerpo fue llevado al sepulcro, el día del Pesaj estaba terminando y ellas ya no tenían tiempo para ir a comprar esas especias, y mucho menos para prepararlas. Ellas no podían ir a comprar esas especias al día siguiente, porque el día después del Pesaj era un Día Sagrado Anual, un Sabbat anual.

La narración dice que ellas descansaron en el Sabbat. Y esto debería ser fácil de entender. Ellas no podían hacer ese trabajo en el Sabbat, en el día siguiente al día del Pesaj. El cuerpo de Cristo había sido colocado en la tumba justo antes de la puesta del sol en el día del Pesaj. Cristo acababa de ser colocado en la tumba cuando ese Sabbat anual empezó. Y como las mujeres no podían trabajar en ese Sabbat anual, ellas entonces, descansaron, conforme al mandamiento.

¿Pero entonces cuándo ellas prepararon las especias? Ellas no hicieron esto en el Día Sagrado anual que sigue al día del Pesaj. Ellas hicieron esto el día después, que era el 6º día de la semana (el viernes). Ellas trabajaron en ese día, que era el día de preparación semanal para el Sabbat semanal. Pero antes de empezar a preparar esas especias y perfumes de acuerdo con las costumbres de la época para un entierro, ellas tuvieron que hacer algo. Hay un versículo en Marcos que deja esto muy claro.

Cuando el Sabbat terminó, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé fueron a comprar especias aromáticas para ir a ungir su cuerpo [el cuerpo de Cristo]. (Marcos 16:1).

Aquí queda claro que las mujeres tuvieron que ir a comprar las especias primero, antes de poder prepararlas. Ellas compraron y prepararon esas especias el día siguiente, el 6º día de la semana. Ellas no podían ir a comprar o preparar esto en un Sabbat.

Y debido a que el cristianismo tradicional no entiende cuando los judíos celebraban los Días Sagrados anuales ellos interpretan esto como si se tratara del Sabbat semanal. Y al hacer esto ellos no ven algo que es obvio. Porque si ese fuera el caso, entonces las mujeres no habrían podido comprar las especias hasta el domingo. Pero la versión del cristianismo tradicional no encaja en esta narración, porque aquí queda claro que ellas ya habían comprado y preparado esas especias cuando ellas fueron al sepulcro el domingo por la mañana.

Les llevó todo el día comprar esas especias y perfumes y prepararlo todo. La narración que sigue revela que ellas no tuvieron tiempo de preparar todo esto y llevarlo a la tumba ese mismo día [el viernes] completando así los rituales y costumbres de la época, ya que el cuerpo de Cristo había sido colocado apresuradamente en la tumba en el final del día del Pesaj. En el siguiente versículo podemos leer la secuencia de los acontecimientos, lo que pasó después de esto.

Muy de mañana el primer día de la semana (el domingo), apenas salido el sol, ellas se dirigieron al sepulcro. (Marcos 16:2).

Estos dos versículos en el libro de Marcos simplemente cuentan que las mujeres tuvieron que esperar hasta después del Sabbat anual para poder ir a comprar y preparar las especias para ungir el cuerpo de Cristo. Ellas hicieron esto en el 6º día de la semana (el viernes). Ellas hicieron todo esto en ese día de preparación, y entonces ellas descansaron nuevamente, porque era el Sabbat semanal. Y como el Sabbat semanal no termina hasta el anochecer del 7º día de la semana, ellas no fueron inmediatamente al sepulcro a llevar las especias entonces, porque ya estaba oscuro. Ellas solo fueron al sepulcro para ungir el cuerpo de Cristo en ese domingo por la mañana,

Si usted entiende como el Sabbat debe ser observado y entiende ese día de preparación, entonces todo en esa historia encaja de manera clara y sencilla. Las mujeres no podían ir a comprar y preparar las especias en el Sabbat. Y entonces ellas hicieron esto el primer día que podían hacerlo. Y ese era el 6º día de la semana (el viernes).

Les tomó mucho tiempo hacer todo esto y, debido a que el Sabbat semanal (el sábado) estaba a punto de empezar, no les quedaba tiempo para ir a la tumba y terminar de preparar el cuerpo de Cristo, de acuerdo con las costumbres de la época. Si ellas hubiesen podido comprar y preparar las especias y perfumes necesarios, y llevarlos a la tumba en ese mismo día de preparación (el viernes), ellas habrían hecho esto. Pero como no les quedaba tiempo, ellas tuvieron que esperar y descansaron durante el Sabbat semanal.

El Sabbat semanal terminaría después de la puesta del sol en el 7º día y entonces comenzaría el primer día de la semana. Pero como ya estaba oscuro ellas tuvieron que esperar hasta la mañana siguiente para llevar las especias y los perfumes al sepulcro.

Si usted lee las narraciones que fueron escritas sobre lo que sucedió entonces, desde la perspectiva de cuatro personas diferentes que fueron testigos de esos acontecimientos, esa historia queda aún más clara. Es muy importante comparar el testimonio de los discípulos que presenciaron esos acontecimientos, que sabían lo que estaba pasando. El testimonio de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, que escribieron muchas cosas sobre la vida y la muerte de Cristo.



El domingo después de la resurrección de Cristo

En la narración de Mateo podemos ver otros malentendidos e interpretaciones equivocadas en lo que se refiere a ese Sabbat anual, el día después del día del Pesaj del año que Cristo murió.

Después del Sabbat [en el texto original en griego esta palabra es usada en el plural; Sabbats], al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. (Mateo 28:1).

En esta narración Mateo afirma que los “Sabbats” ya habían pasado cuando María Magdalena y María, la madre de Jacobo, fueron al sepulcro el domingo por la mañana. La mayoría de los traductores han traducido mal esta palabra, como si se tratara de una palabra el en singular. Pero la palabra aquí usada en el idioma griego está en el plural. Inmediatamente después del día del Pesaj, el día que Cristo murió y su cuerpo fue colocado en la sepultura, siguieron dos Sabbats: un Sabbat anual y el Sabbat semanal. Y aquí dice que ambos Sabbats ya habían pasado cuando las dos Marías fueron al sepulcro, al amanecer, cuando ya era de día, en el primer día de la semana.

Queda claro que hubo dos Sabbats en ese periodo de tiempo. Hemos visto esto en la narración sobre cuando las mujeres fueron a comprar las especias y prepararlas. Y también queda claro que el cristianismo tradicional no tiene en cuenta estos dos Sabbats y tampoco el día de preparación entre ellos.

Saber y entender la verdad sobre este asunto puede ser muy emocionante, inspirador y esclarecedor. Pero si durante toda su vida usted ha creído que Cristo murió crucificado en un viernes y resucitó el domingo por la mañana, no es tan fácil aceptar esa verdad. Y esto no es culpa de los que han sido engañados, pero es culpa de los que tradujeron mal las Escrituras y de los que siempre han sabido la verdad, pero se niegan a enseñarla.

Las enseñanzas y las tradiciones sobre la pascua han contribuido a esa confusión y han mantenido a las personas en la oscuridad sobre cuando Cristo resucitó realmente. Ellos suelen celebrar un culto o una misa el domingo al amanecer porque creen que fue entonces que Cristo resucitó. Pero esto no es verdad.

El primer día de la semana, muy de madrugada, estando aún oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido quitada del sepulcro. (Juan 20: 1).

Las otras mujeres llegaron al sepulcro después, cuando el sol estaba empezando a salir, pero cuando María Magdalena y María la madre de Jacobo llegaron allí todavía estaba oscuro, el sol aún no había salido todavía. Aunque gran parte de esto fue traducido de una manera muy rara, la narración es muy precisa y muy clara: las dos Marías llegaron allí primero, mientras aún estaba oscuro, y el resto de las mujeres comenzó a llegar con las especias justo cuando el sol comenzaba a salir. Y el mensaje es el mismo; Cristo había resucitado. Él ya había sido resucitado antes de que ellas llegasen. Él no fue resucitado justo cuando el sol estaba a punto de salir y tampoco después que el sol ya había salido. ¡Él ya había sido resucitado antes de esto!

Después del Sabbat, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. (Mateo 28:1).

Después del Sabbat, cuando el sol se pone en el 7º día de la semana, comienza el primer día de la semana. Entonces oscurece. Y cuando el sol comienza a salir en el cielo es el amanecer del primer día de la semana.

Y después de esto la narración dice que la piedra que mantenía cerrada la entrada del sepulcro había sido quitada por un ángel. La Biblia dice que mientras iban caminando hacia el sepulcro las mujeres estaban preocupadas porque no sabían cómo iban a poder mover esa piedra para poder entrar en el sepulcro y ungir el cuerpo de Cristo con las especias que ellas habían preparado. Pero cuando ellas llegaron allí ellas vieron que la piedra había sido removida y que Cristo ya no estaba allí, porque él ya había resucitado.

Muy temprano por la mañana del primer día de la semana, fueron al sepulcro apenas salido el sol, y se decían una a la otra: “¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?” Pero cuando miraron, vieron que la piedra ya había sido removida, a pesar de que era muy grande. (Marcos 16:2-5).

Y en Mateo 28 está escrtio que la piedra ya había sido removida antes de que ellas llegasen allí.

Después del Sabbat, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. Sucedió que hubo un terremoto violento, porque un ángel del SEÑOR bajó del cielo y, acercándose al sepulcro, quitó la piedra y se sentó sobre ella. Su aspecto era como el de un relámpago, y su ropa era blanca como la nieve. Los guardias tuvieron tanto miedo de él que se pusieron a temblar y quedaron como muertos. El ángel dijo a las mujeres: “No tengáis miedo; sé que buscáis a Josué, el que fue clavado en un madero. Él no está aquí, pues ha resucitado, tal como dijo. Venid a ver el lugar donde lo pusieron. (Mateo 28:1-6).

Esta narración dice que ellas fueron las primeras personas en saber la verdad de que Cristo ya había resucitado. Y aunque esto haya sido traducido de muchas maneras diferentes, lo importante aquí es el hecho de que cuando ellas llegaron al sepulcro Cristo ya no estaba allí, porque él ya había resucitado. En ningún lugar de la Biblia está escrito que él resucitó al amanecer o cerca de ese momento. Pero esto es lo que enseña y afirma la doctrina de la pascua.

No hay necesidad de leer todas las narraciones de esa historia, ya que todas confirman lo mismo. Cristo ya no estaba en la tumba. Él ya había resucitado. Pero, ¿hay alguna manera de saber cuándo exactamente él fue resucitado? ¡Si!

Sería bueno mirar también lo que Lucas escribió sobre esto.

El primer día de la semana, muy de mañana, las mujeres fueron al sepulcro, llevando las especias aromáticas que habían preparado. Encontraron que había sido quitada la piedra que cubría el sepulcro y, al entrar, no hallaron el cuerpo del Señor Josué. Mientras se preguntaban qué habría pasado, se les presentaron dos hombres con ropas resplandecientes. Asustadas, se postraron sobre su rostro, pero ellos les dijeron: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? Él no está aquí; ¡ha resucitado! Acordaos de lo que os dijo cuando todavía estaba con vosotros en Galilea: “El Hijo del hombre tiene que ser entregado en manos de hombres pecadores, y ser colgado en un madero, pero al tercer día resucitará”. Entonces ellas se acordaron de las palabras de Josué. (Lucas 24:1-8).

Y ahora volvemos al tema de lo que Cristo dijo que sería la única señal de quién era el verdadero Mesías. Él estaría en el corazón de la tierra, en la tumba, durante tres días y tres noches y al tercer día, exactamente cuando terminara el tercer día, él sería resucitado.

José de Arimatea puso el cuerpo de Cristo en la tumba justo antes de la puesta del sol en el día del Pesaj, justo antes de que comenzara el Día Sagrado anual. Esto tuvo lugar justo antes de la puesta del sol en el 4º día de la semana, al final del día del Pesaj. Y entonces comenzó un Día Sagrado anual, el primer día de los Días de los Panes sin Levadura. Esto fue en el 5º día de la semana.

Esto significa que, si contamos del periodo de tiempo entre el momento justo antes de la puesta del sol en el 4º día de la semana hasta la puesta del sol del 5º día de la semana, tenemos el primer día que Cristo estuvo en la tumba. Y la mayor parte de ese periodo de tiempo era un Sabbat semanal.

Luego, desde el periodo de tiempo justo antes de que terminara ese primer día en que él estuvo en la tumba, cuando ese Sabbat anual había terminado, justo antes de la puesta del sol del 6º día, tenemos el 2º día que Cristo estuvo en la tumba. Ese día era un viernes, el día de preparación para el Sabbat.

Y entonces, desde justo antes del atardecer de ese día de preparación, que era el comienzo del Sabbat semanal, tenemos el 3er día que Cristo estuvo en la tumba. Ese día terminó justo antes de la puesta del sol, que fue cuando ese Sabbat semanal llegó al fin.

Para cumplir lo que Cristo dijo sobre el Mesías, que el Mesías estaría en el corazón de la tierra durante tres días y tres noches, Cristo tenía que ser resucitado al final de ese Sabbat semanal. Él tenía que ser resucitado un poco antes de la puesta de sol en ese Sabbat, cuando un nuevo día estaba por comenzar. Ese nuevo día, después de la puesta del sol al final del Sabbat semanal, era el primer día de la semana, el domingo. El primer día de la semana (domingo) siempre comienza después de la puesta del sol en el 7º día, en el Sabbat semanal.

Para cumplir con la señal de quién él era realmente Cristo tenía que ser resucitado exactamente tres días y tres noches, tres días completos, después de haber sido colocado en la tumba. Ese período de tiempo terminó en el final del Sabbat semanal. El Cristo – el verdadero Mesías – tenía que ser resucitado al final del Sabbat semanal para probar que él era quién él decía ser. Él no fue resucitado en ningún momento del primer día de la semana. La resurrección de Cristo no ocurrió en un domingo.



EL NOMBRE QUE DIOS PADRE PUSO A SU HIJO ES JOSUÉ

En la recién fundada religión oficial del Imperio Romano, bajo la autoridad del emperador Constantino, los creyentes tenían la costumbre de llamar a Cristo por el nombre de Jesús. Pero ese no era el nombre por el que Cristo era llamado por los discípulos y otros en la Iglesia primitiva, que fue fundada en el año 31 d.C. Ellos lo llamaban Josué.

El nombre Jesús (Iesous en griego, y que fue traducido al latín como Iesus) fue adoptado por la iglesia católica después del año 325 d.C. Y más tarde las iglesias protestantes, que solo surgieron siglos después de esto, siguieron usando ese mismo nombre.

El nombre que Dios dijo que sería dado a Su Hijo después que él naciera de María es JOSUÉ. Ese es el mismo nombre del Josué del Antiguo Testamento, quien guió a los hijos de Israel hacia la tierra prometida. Ese nombre significa la salvación del SEÑOR (YAHWEH). Cristo nació como ser humano, en una existencia física, para ser el Cordero del Pesaj, para ser de hecho la salvación del SEÑOR, que Dios ofrece a los seres humanos.

Cualquier persona que haya estudiado un poco la Biblia sabe que los nombres tienen mucho significado para Dios. Cuando Dios da nombres a personas o a lugares, esos nombres tienen un importante significado. No son simplemente nombres que quizá suene bien.

A finales del siglo IV la iglesia católica dio orden de que la Biblia fuese traducida al latín. Esa traducción, que quedó conocida como La Vulgata Latina, empezó a ser usada por la iglesia católica. Al traducir el Antiguo Testamento, ellos tradujeron el nombre de Josué como Iosue. Esto es lo más cercano al nombre Josué en el idioma hebreo, que es Yehoshua. Sin embargo, al traducir el Nuevo Testamento en La Vulgata Latina ellos usaron una palabra diferente: Iesús. También en Hebreos 4:8 el nombre de Josué (el que guió a los israelitas a la tierra prometida) fue traducido como Iesus. Quizá ellos no se dieron cuenta de que esto no se refiere a Cristo.

Cuando el apóstol Pablo escribió sobre Josué, el individuo que guió a los hijos de Israel a la tierra prometida, indudablemente él usó el nombre correcto para Josué. Ese nombre ha sido cambiado en las traducciones del Nuevo Testamento al griego y al latín. Aunque el nombre Josué podría haber sido una transliteración mucho más clara, como ellos hicieron cuando tradujeron ese nombre en el Antiguo Testamento. Pero, por el motivo que fuera, en la Vulgata Latina la iglesia católica hizo una clara distinción entre la traducción del nombre del Josué en del Antiguo Testamento y el nombre por el cual Cristo debe ser llamado, cambiando ese nombre en el Nuevo Testamento por el nombre Jesús.

En ambos idiomas ellos podían haber traducido ese nombre manteniendo el mismo significado que tiene el nombre Josué en hebreo; pero ellos no hicieron esto. Aunque ellos tradujeron correctamente la palabra “Mesías” usada en el Antiguo Testamento como “Cristo” (Khristos) en el Nuevo Testamento. Ambas palabras significan lo mismo: el ungido. Esta es la forma correcta de traducir las palabras, manteniendo su significado original en el idioma al que están siendo traducidas.

El nombre por el que la iglesia católica llama a Cristo no es una traducción fidedigna porque no transmite el mismo significado del nombre original. No como en la traducción de la palabra “Mesías”, que fue traducida como “Cristo”. El nombre Jesús no transmite el significado del nombre “Josué”. Y ni siquiera es una transliteración (una palabra que suena igual en otro idioma) exacta de ese nombre.

Los libros de Mateo, Marcos, Lucas y Juan fueron escritos en arameo, un idioma semítico de la misma familia que el idioma hebreo. Hoy, la mayoría de los estudiosos religiosos intenta desacreditar esto, afirmando que los apóstoles solo escribieron en el idioma griego.

Pablo escribió en griego a los gentiles, porque él había estudiado en Jerusalén cuando todavía era conocido como Saulo. Pero los discípulos de Cristo hablaban arameo porque ese era el único idioma que ellos sabían. Los líderes judíos de Jerusalén se burlaban y menospreciaban a los discípulos porque los discípulos no tenían el mismo nivel de estudios que ellos. Muchos de los judíos de esa época, que vivían en otras regiones del Imperio Romano hablaban y escribían en el idioma griego, pero en la región que los discípulos vivían en la época de Cristo, el arameo era el idioma usado por los judíos.

El nombre Jesús no empezó a ser usado en el idioma inglés hasta finales del siglo XVII. Ese nombre es una transliteración del nombre en el idioma griego Iesous y del nombre correspondiente en latín Iesus. Pero, como he dicho antes, Iesous e Iesus ni siquiera son una transliteración fidedigna del nombre Josué. Si ellos hubiesen seguido las instrucciones de Dios, entonces ese nombre hubiera sido traducido como Josué, como el nombre del Josué del Antiguo Testamento, el individuo que guió a los hijos de Israel hacia la tierra prometida después de la muerte de Moisés.

Y aquí está la instrucción que Dios ha dado sobre el nombre correcto de Su Hijo, traducido de la manera correcta del arameo al español:

El nacimiento de Josué el Cristo fue así: Su madre María estaba desposada con José; y antes de que se unieran se halló que ella había concebido del espíritu santo. José, su marido, como era justo y no quería difamarla, se propuso dejarla secretamente. Mientras él pensaba en esto, he aquí un ángel del SEÑOR se le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas recibir a María por esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella es del espíritu santo. Ella dará a luz un hijo; y le pondrás por nombre Josué, [el SEÑOR es salvación] porque él salvará a su pueblo de sus pecados”. Todo esto aconteció para que se cumpliera lo que habló el SEÑOR por medio del profeta, diciendo: He aquí, la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y su nombre será Emanuel [Isaías 7:14], que traducido quiere decir: Dios con nosotros. Cuando José despertó del sueño, hizo como el ángel del SEÑOR le había ordenado y recibió a su mujer. Pero no la conoció hasta que ella dio a luz un hijo, y le puso por nombre Josué. (Mateo 1:18-25).

Y ahora, casi 2.000 años después de esto, Dios está a punto de enviar a Su Hijo como el Mesías, el Cristo, para primero salvar a la humanidad de la total aniquilación y luego establecer el gobierno del Reino de Dios sobre todas las naciones. El último gran error que debe ser corregido en la Iglesia de Dios para que ella esté completamente preparada para la venida de Cristo es el nombre correcto de Cristo. El nombre Jesús representa todas las cosas equivocadas que una cierta iglesia que se hace llamar cristiana comenzó a enseñar después del año 325 d.C. El nombre Jesús representa la falsa enseñanza de esa iglesia, representa doctrinas como la doctrina de trinidad, la pascua, el culto dominical, la navidad, y muchas otras cosas que no son verdad y que son contrarias a la Palabra de Dios.

Aquel cuyos pies pronto estarán nuevamente sobre el Monte de los Olivos, después de casi 2.000 años, es Josué el Cristo, el verdadero Mesías enviado por Dios para salvar a la humanidad.



OTRAS ENSEÑANZAS QUE NECESITAN SER RECTIFICADAS

Hay otras doctrinas (enseñanzas) que no son ciertas y que han sido transmitidas de generación en generación por el cristianismo tradicional, como la doctrina de la trinidad, la existencia del infierno, la inmortalidad del alma, etc. Voy a hablar sobre esas cosas en el último capítulo de este libro. Pero por ahora es importante que usted comience a comprender que esas falsas doctrinas han mantenido a las personas en la oscuridad y por eso ellas no saben nada sobre los acontecimientos catastróficos del tiempo del fin, que muy pronto tendrán lugar en esta tierra. Especialmente en lo que se refiere a la profetizada última guerra mundial: la Tercera Guerra Mundial.